
JP Morgan recortó su pronóstico para Argentina y anticipó una recesión en el tercer trimestre
El banco estadounidense redujo de 2,7% a 1,5% su previsión de crecimiento para la economía argentina en 2026. La revisión se produjo después de que el EMAE registrara una caída mensual del 2,9% en julio, la mayor desde abril de 2020.
Resumen para apurados
La economía argentina volvió a quedar bajo la lupa de los mercados internacionales después del fuerte retroceso de la actividad registrado en julio. El banco de inversión JP Morgan recortó su proyección de crecimiento para 2026 y ahora estima que el Producto Bruto Interno (PBI) crecerá 1,5%, frente al 2,7% que calculaba anteriormente.
La modificación se produjo luego de que el INDEC informara que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó 2,9% mensual en términos desestacionalizados y 1,4% interanual en julio. Según el informe citado por la entidad, el resultado llevó a JP Morgan a proyectar una contracción anualizada del 4% durante el tercer trimestre.
El banco estadounidense esperaba un dato negativo para julio, pero consideró que la magnitud de la caída fue mayor a la prevista. Su estimación preliminar apuntaba a un retroceso mensual cercano al 1%.
A partir del resultado informado por el INDEC, JP Morgan pasó a proyectar un crecimiento anual de 1,5% para Argentina en 2026, 1,2 puntos porcentuales menos que su previsión anterior.
El escenario también contempla una contracción de la actividad durante el período julio-septiembre. La proyección de la entidad supone una caída anualizada del 4% en el tercer trimestre, después de que el PBI se contrajera 0,6% en términos desestacionalizados durante el segundo trimestre.
El dato de actividad económica fue el principal factor detrás del cambio en las proyecciones. La caída mensual del 2,9% fue la más pronunciada desde abril de 2020, cuando la economía todavía estaba afectada por las restricciones vinculadas a la pandemia.
En términos interanuales, ocho de las 15 ramas de actividad relevadas por el INDEC mostraron retrocesos.
Entre las principales caídas aparecieron el comercio, con un descenso del 5,1%, y la industria manufacturera, que retrocedió 4,6%. Ambos sectores explicaron conjuntamente una reducción de 1,3 puntos porcentuales en el resultado interanual del EMAE.
Otros sectores, en cambio, mostraron crecimiento. La pesca avanzó 424,5% interanual, mientras que la explotación de minas y canteras aumentó 8,4% y la agricultura, ganadería, caza y silvicultura registró una suba del 0,7%.
Con el resultado de julio, el nivel de actividad económica desestacionalizado quedó en su punto más bajo desde marzo de 2025.
La caída de julio modificó las perspectivas para el período julio-septiembre. El escenario planteado por JP Morgan contempla una contracción trimestral, lo que podría configurar dos períodos consecutivos de retroceso de la actividad si se confirma una nueva caída respecto del segundo trimestre.
El cálculo también implica que la economía debería mostrar una recuperación significativa durante agosto y septiembre para compensar el fuerte retroceso registrado al comienzo del trimestre.
Según las estimaciones citadas en el informe, la actividad debería crecer alrededor de 6% acumulado entre agosto y septiembre para evitar que el tercer trimestre termine por debajo del segundo.
La previsión contrasta con la que habían expresado los economistas consultados por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central en julio. En ese momento, el consenso proyectaba una expansión desestacionalizada cercana al 1% para el tercer trimestre.
El banco también puso el dato de julio en perspectiva histórica. Según su análisis, una contracción mensual del 2,9% constituye un resultado excepcionalmente negativo.
JP Morgan señaló que, fuera de episodios como el confinamiento de 2020, la crisis financiera internacional de fines de 2008 y el período de estrés financiero de 2018-2019, no se había registrado desde 2004 una caída mensual de esa magnitud.
El dato del EMAE de julio y la revisión de las proyecciones de JP Morgan agregan así un nuevo elemento al debate sobre la evolución de la economía argentina durante la segunda mitad de 2026, mientras los próximos registros de actividad serán claves para determinar si el retroceso de julio fue transitorio o se prolongó durante el tercer trimestre.