
El riesgo en la inteligencia artificial que amenaza un gasto de 4 billones de dólares
Descubre por qué la inteligencia artificial impulsa un 33% del PIB de Estados Unidos. Analice este sólido e inminente despegue bursátil.
Bajo el contexto macroeconómico actual, la inteligencia artificialrepresenta cerca de un tercio del crecimiento del Producto Interno Bruto en Estados Unidos, consolidándose como el principal motor de expansión de la producción nacional.
Esta concentración de capital se refleja en desembolsos multimillonarios para infraestructura de cómputo, contratación de personal calificado y un repunte en los ingresos municipales derivados de la construcción acelerada de centros de datos.
Paralelamente, el rally bursátil impulsado por las acciones de procesadores gráficos incrementó la riqueza neta de los hogares, estimulando el consumo privado según estimaciones de Michael Pearce, economista de la consultora Oxford Economics.
Jonathan Millar, economista en Barclays, subrayó la magnitud de esta dependencia al advertir que:
«Actualmente es en gran medida una economía impulsada por la IA, es difícil imaginar que seríamos remotamente tan resilientes sin ese impulso»
Detalles del último informe del Producto Interno Bruto confirman que la inversión empresarial anualizada en software, redes y centros de procesamiento alcanzó los 1,5 billones de dólares, superando el billón reportado hace dos años.
Informes del Departamento de Comercio ratifican esta expansión al reportar que los desembolsos anualizados en construcción de centros de datos alcanzaron 68.300 millones de dólares en junio, tras un incremento interanual de 21.500 millones.
Michael Feroli, economista en JPMorgan Chase, analizó este fenómeno de sustitución de recursos al advertir que:
«La actividad y la exuberancia financiera asociadas con la IA podrían estar desplazando otra actividad»
Especialistas de la firma FactSet proyectan que el gasto de capital conjunto de las corporaciones Alphabet (GOOGL), Amazon (AMZN), Meta (META), Microsoft (MSFT) y Oracle (ORCL) alcanzará los 4 billones de dólares hacia 2029.
Para financiar este plan masivo de inversión, la emisión de bonos de deuda de estas plataformas tecnológicas escalará hasta los 285.000 millones de dólares este año, superando holgadamente los 109.000 millones de dólares colocados en el ejercicio previo.
Dentro de este flujo de capitales, una porción significativa del gasto se destina a la importación de chips de memoria desde Taiwán, sumando 90.000 millones de dólares en componentes electrónicos durante los primeros cinco meses del presente periodo de operaciones.
A pesar del impacto inflacionario en los precios de los dispositivos móviles, la Reserva Federal confirmó que la riqueza neta de las familias estadounidenses alcanzó los 174 billones de dólares, impulsada principalmente por la revalorización bursátil de las acciones tecnológicas.
Este efecto riqueza se vio potenciado por el avance del 15% en el principal índice de referencia amplio, generando un incentivo de consumo que beneficia directamente a los hogares de mayores ingresos, principales tenedores de renta variable en el mercado de valores.
La inteligencia artificial representa cerca de un tercio del crecimiento de la producción nacional. De hecho, esta tecnología se consolida como el motor principal de la resiliencia económica estadounidense. Por consiguiente, este fenómeno impulsa inversiones corporativas tecnológicas de 1,5 billones de dólares anuales. Asimismo, se registra un desembolso récord de 68.300 millones de dólares en la construcción de centros de datos.
El gasto conjunto de gigantes como Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle escalará a 4 billones de dólares hacia 2029. Por consiguiente, la emisión de bonos de deuda tecnológica subirá a 285.000 millones de dólares este año. Sin embargo, analistas de JPMorgan advierten sobre las consecuencias de esta concentración de capital. De hecho, este fenómeno podría estar desplazando y restando dinamismo a otras áreas del sector privado tradicional.
El sector demandó la importación de 90.000 millones de dólares en microchips de memoria desde Taiwán durante los primeros cinco meses del periodo para sostener su infraestructura. En consecuencia, el rally bursátil de los procesadores gráficos elevó la riqueza neta de las familias estadounidenses a 174 billones de dólares, estimulando de esta manera el consumo privado generalizado a través del denominado efecto riqueza.
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