
El Nasdaq se parece a 2008 tras liquidaciones de 35.000 millones en tecnología
Descubre por qué el Nasdaq se parece a la crisis de 2008. Analice este sólido e inminente reajuste de la tecnología en Wall Street.
Comportamientos de alta volatilidad en el Nasdaqreflejan un entorno de mercado de elevado riesgo, donde las cotizaciones registran variaciones intradiarias de dos dígitos impulsadas por la incertidumbre geopolítica y el endeudamiento público global.
Esta expansión de pasivos soberanos, financiada mediante emisiones de corto plazo que representan el 85% de los títulos estadounidenses, convive con la desaceleración del PIB y el desarme del carry trade en yenes japoneses en el sistema financiero.
Dichas presiones estructurales se ven agravadas por el proteccionismo comercial de Estados Unidos, incorporando barreras arancelarias que replican las dinámicas de la década de 1930 y amenazan con desencadenar un estancamiento económico prolongado a escala internacional.
Bajo este mecanismo de liquidez externa, el desarme del carry trade en yenes, estimado en 14 billones de dólares en operaciones fuera de balance, obliga a los operadores a liquidar posiciones apalancadas en dólares para cubrir sus obligaciones en Japón.
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Análisis de la intervención ejecutada el 31 de julio de 2026 por el Tesoro estadounidense sugieren que la apreciación de la divisa nipona y el alza de tasas en Tokio acelerarán las ventas forzosas de activos, desencadenando una espiral de pérdidas.
Paralelismos históricos con la crisis financiera de 2008 recuerdan que el colapso sistemático se originó en la quiebra de dos vehículos de inversión apalancados de Bear Stearns, cuyo valor inicial rondaba apenas los 20.000 millones de dólares.
Dicho colapso crediticio forzó la intervención de la Reserva Federal para organizar su adquisición por parte de JPMorgan Chase, evidenciando cómo las peticiones de margen sobre derivados subprime terminaron contagiando a la totalidad de la economía real global.
En el entorno de 2026, esta dinámica de liquidación forzosa reapareció tras el desplome del fondo Situational Awareness, un vehículo apalancado en tecnología que sufrió una pérdida de 35.000 millones de dólares por la volatilidad del sector.
Garantizando su supervivencia mediante una inyección de estrés, la firma Citadel rescató la entidad para preservar 10.000 millones de dólares de capital, exponiendo los riesgos del apalancamiento masivo en estrategias tecnológicas que presuponen subidas indefinidas.


Incertidumbres similares por falta de liquidez obligaron a gestoras de capital privado como Blue Owl (OWL), BlackRock (BLK) y UBS (UBS) a limitar o suspender los reembolsos de sus inversores, revirtiendo la confianza en los activos no cotizados.
Dicha incapacidad para atender retiros sin castigar el valor de los activos coincide con el colapso del flujo de caja libre en las grandes corporaciones de tecnología, las cuales han destinado 1,4 billones de dólares al desarrollo de infraestructura.
Informes de balances de Alphabet (GOOGL) y Meta (META) revelan que el flujo de caja operativo sufrió un declive del 91%, debido a que la aceleración de la deuda para financiar centros de datos presiona la rentabilidad de las acciones.
Sosteniendo la tesis de contagio bursátil, analistas advierten que la coincidencia de burbujas alimentadas por endeudamiento, suspensiones de retiros y desaceleración del PIB replica las condiciones que precedieron a la crisis financiera internacional de 2008.
A pesar de estos factores de riesgo, la intervención de los bancos centrales y los gobiernos podría alterar el calendario de corrección de precios, retrasando el ajuste de las carteras mediante inyecciones extraordinarias de liquidez en el sistema.
Con esta convergencia de tensiones monetarias, guerras comerciales y liquidaciones forzosas en tecnología, los modelos de análisis identifican al Nasdaq como la zona cero para una reconfiguración profunda del valor de las acciones en los mercados globales.
El desarme masivo del carry trade en yenes, estimado en 14 billones de dólares en operaciones fuera de balance, obliga a los operadores a liquidar activos en dólares para cubrir sus deudas en Japón. Por consiguiente, el alza de tasas de interés en Tokio acelera estas ventas forzosas en el Nasdaq, propiciando de esta manera una espiral de inestabilidad global.
Las dinámicas de liquidación forzosa reaparecieron con el desplome del fondo tecnológico Situational Awareness, el cual registró pérdidas de 35.000 millones de dólares antes de su rescate por parte de Citadel. En consecuencia, este colapso evoca la quiebra histórica de los vehículos de inversión de Bear Stearns que, con apenas 20.000 millones de dólares en activos, terminaron contagiando a la economía real global en 2008.
El flujo de caja operativo de gigantes como Alphabet y Meta sufrió un declive del 91% debido al masivo gasto de capital de 1,4 billones de dólares destinado al desarrollo de infraestructura. Por otra parte, la falta de liquidez en el mercado privado obligó a gestoras de la talla de BlackRock, Blue Owl y UBS a suspender los reembolsos de sus inversores en activos no cotizados.
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