
El auge de los centros de datos amenaza con mantener alta la inflación
La masiva inversión en nuevos centros de datos encarece insumos e impulsa la inflación de forma sostenida en el mercado.
Las tensiones por las guerras comerciales del presidente Trump han comenzado a disminuir y el precio de la gasolina finalmente está bajando en las estaciones de servicio. Sin embargo, la inflación estadounidense tiene un nuevo catalizador que preocupa a los analistas. La masiva construcción de infraestructura de IA está encareciendo insumos básicos que van desde los teléfonos inteligentes hasta las tarifas de electricidad doméstica.
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Inversiones masivas destinadas al desarrollo de inteligencia artificial están alcanzando niveles sin precedentes en la historia corporativa. El dinero destinado a infraestructura tecnológica por parte de los gigantes de la nube, Alphabet (GOOGL), Amazon (AMZN), Meta Platforms (META), Microsoft (MSFT) y Oracle (ORCL), sumará 741.000 millones de dólares este año. Esta cifra representa un incremento del 75% frente al año pasado.
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Stijn Van Nieuwerburgh, economista de la Columbia University, explica que esta fiebre tecnológica tiene un componente físico sumamente tangible. El especialista calcula que el gasto acumulado en la construcción de centros de datos alcanzará los 8 billones de dólares para el año 2032. Este monto de capital equivale a casi cinco veces el valor de todo el mercado inmobiliario de Nueva York.
Componentes electrónicos como las memorias y los chips de almacenamiento sufren un fuerte encarecimiento debido a la escasez de materiales. Compañías líderes como Nintendo (NTDOY), Microsoft y Sony (SONY) ya elevaron las tarifas de sus consolas de videojuegos. Asimismo, el director de Apple, Tim Cook, admitió a un importante diario financiero que el alza de costos es la más alta en 40 años.
Kevin Warsh, recientemente nombrado presidente de la Reserva federal, sostiene que los avances tecnológicos podrían actuar eventualmente como fuerzas de control de precios al elevar la productividad. El funcionario asegura que estas herramientas funcionarán como fuerzas de alivio de precios al dinamizar las cadenas productivas. Esta teoría de la Fed enfrentará pronto su primera prueba real de liderazgo.
Economistas de la firma UBS estiman que deberán transcurrir al menos un par de años antes de que la tecnología genere ganancias de productividad reales. En el corto plazo, la prisa de las empresas por asegurar suministros de vanguardia está impulsando los precios a nivel general. Este desequilibrio temporal entre oferta y demanda termina presionando el bolsillo de los consumidores domésticos.
Gregory Daco, economista jefe de EY-Parthenon y presidente de la NABE, coincide en que las fases iniciales de cualquier cambio industrial suelen tensar los recursos disponibles de producción. El analista puntualiza que la escasez de componentes genera presiones sobre los costos de las empresas, las cuales terminan trasladando de manera directa estos sobrecostos al precio de los productos finales.
Informes del Labor Department confirman que esta dinámica de precios altos ya se manifiesta en los indicadores de consumo. El software y los accesorios de computación registraron un aumento del 15% interanual durante mayo. Por su parte, la medición de componentes electrónicos al por mayor experimentó un repunte del 27%, lo que anticipa futuros incrementos en los puntos de venta.
Lisa Cook, gobernadora de la junta de la Fed, advirtió en una conferencia reciente que la mayor parte de las inversiones anunciadas aún no se ha ejecutado. Los analistas de Evercore ISI añaden que, a diferencia de los aumentos pasajeros en el combustible, la inteligencia artificial representa un impulso de la demanda que persistirá durante muchos años.
Contratistas de infraestructura y cableado eléctrico registran aumentos salariales promedio del 6,5% anual, superando con holgura el promedio del 3,6% del sector privado general. Esta falta de mano de obra cualificada para edificar los centros de datos presiona los costos de las constructoras, alimentando la espiral de precios en el sector de los servicios industriales.
Analistas de Goldman Sachs proyectan que estos centros de datos devorarán casi la mitad del crecimiento de la demanda de electricidad en Estados Unidos hacia el año 2030. Como consecuencia directa de este consumo masivo de energía, las tarifas de luz de los hogares subirán aproximadamente un 6% anual, representando el 2,5% del gasto de los consumidores.
Jón Steinsson, economista de la University of California, Berkeley, advierte que el peligro principal radica en que los ciudadanos asimilen esta tendencia como un patrón permanente. El especialista explica que si las personas esperan alzas de precios continuas, el control de la inflación se volverá estructuralmente más difícil para la autoridad monetaria estadounidense.
Las grandes empresas tecnológicas gastarán 741.000 millones de dólares este año (un 75% más que el anterior) en infraestructura. Esta inversión masiva genera una escasez de componentes electrónicos y mano de obra cualificada, elevando los precios mayoristas un 27% y encareciendo productos de consumo como los videojuegos y los teléfonos móviles.
Goldman Sachs proyecta que estos complejos consumirán casi la mitad del crecimiento de la demanda eléctrica del país hacia 2030. Como resultado directo de este consumo energético masivo, se espera que las tarifas de luz de los hogares estadounidenses suban aproximadamente un 6% anual.
El nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, argumenta que a largo plazo estas tecnologías elevarán la productividad y actuarán como fuerzas de control de precios. Sin embargo, economistas independientes advierten que pasarán años antes de ver esos beneficios, y en el corto plazo, la escasez de suministros seguirá alimentando una inflación estructural.
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