
Una moneda decide todo: cómo es "Electra/Persona", la obra que rompe la estructura teatral tradicional
El director Benedict Andrews eligió un recurso que no forma parte de la formación actoral: cambiar de rol en el último segundo.
Resumen para apurados
En cada función de "Electra/Persona", Cate Blanchett y Nina Hoss deciden sus papeles lanzando una moneda al aire justo antes de que empiece la obra, frente al público en el escenario. Según la crítica la decisión del director Benedict Andrews de utilizar el recurso fue buena, aunque en otros aspectos la obra tiene puntos débiles. Serán pocos porque un reparto con Blanchett, ganadora de dos Oscar, y Hoss, la mejor actriz de la historia de Alemania, difícilmente no sea de éxito aunque sea mínimo.
El lanzamiento de una moneda no es un recurso que forme parte de la formación actoral en las escuelas tradicionales. Aprenderse una obra completa se suele hacer solo en ejercicios de improvisación cortos, no para producciones completas de larga duración como la que se expone en la sala del Teatro Nacional de Londres. El entrenamiento académico busca que el actor domine la evolución de un personaje de principio a fin. Cambiar de rol en el último segundo rompe con la estructura de dirección tradicional.
La experiencia es única para las dos partes, reparto y espectador. Los principales críticos de Londres, de medios como The Guardian o Time Out, coinciden en que el experimento funciona como un despliegue de virtuosismo actoral electrizante. Las renombradas actrices rompen la tensión inicial con risas antes de que el público lance la moneda, la complicidad lograda es sumamente genuina.
El ritual empieza en el Lyttelton Theatre, una de las tres salas del edificio que está a orillas del río Támesis, con las actrices entrando al escenario caminando desde los pasillos de la misma platea. Con una actitud relajada e incluso entre risas.
Ambas se acercan a la primera fila mientras los aplausos se escuchan y le piden a un miembro del público que sea él quien lance la moneda. En ese instante, la sala entera se queda en un silencio absoluto; se siente el murmullo de la expectativa porque el destino de la noche está literalmente en el aire.
Lo que más impacta al público es la velocidad del cambio. En un segundo están bromeando con la primera fila (Blanchett ha llegado a decir entre risas "¡Mierda, me toca a mí hacer de Electra!" cuando pierde el tiro), y al segundo siguiente se mueven hacia unos contenedores de pintura blanca, se la untan en las manos y la cara, y se transforman por completo en personajes trágicos. El ambiente cambia de la comedia al drama absoluto en un parpadeo.
"Electra/Persona" conecta el mito griego con el cine psicológico moderno. La trama arranca con la clásica historia de Electra, una mujer atrapada en el odio obsesivo tras el asesinato de su padre a manos de su madre. El giro ocurre cuando esta espiral de dolor se interrumpe y la historia se traslada a la época actual.
Una de las actrices decide repentinamente dejar de hablar en pleno escenario (emulando la película "Persona" de Ingmar Bergman) y se recluye en una cabaña junto al mar con su enfermera. En ese aislamiento, el silencio absoluto de la actriz empieza a infectar la mente de la enfermera, provocando que sus identidades se fusionen demostrando que la furia antigua de Electra y el silencio moderno de Persona son dos caras del mismo trauma psicológico.
Más de Nacionales

La explicación evolutiva de los nocturnos que la sociedad moderna no contempla
Esteban Lamothe confesó que le pidió matrimonio a Débora Nishimoto a dos años de ponerse de novios: ¿Cuándo se casan?
