
Tiene 17 años, dejó Tucumán para perseguir su sueño y ahora jugará el Sudamericano con Las Panteritas
Agostina Cano, voleibolista de Aguilares, fue convocada para disputar el Sudamericano U-19 con la Selección. Vive desde hace dos meses en Mendoza, cursa cuarto año del secundario y se prepara para afrontar su primer gran torneo con la camiseta nacional.
Resumen para apurados
Agostina Cano había empezado a convencerse de que esta vez no sería. Una enfermedad le impidió participar de la última concentración de la Selección y, aunque nadie le había comunicado una decisión definitiva, sacó sus propias conclusiones. Pensó que aquella ausencia la dejaría afuera de las 14 elegidas para disputar el Sudamericano U-19 en Venezuela. Hasta que recibió un llamado del entrenador. Primero le preguntó si podían hacer una videollamada. Después llegó la noticia que llevaba años esperando. "Estás dentro de las 14 para viajar al Sudamericano", escuchó del otro lado. Agostina se largó a llorar. Así supo que disputará con Las Panteritas el torneo que se jugará del 7 al 12 de octubre en Maracaibo.
Estaba lejos de Aguilares, de sus padres y de sus cuatro hermanos. Desde hace dos meses vive en Mendoza, donde juega para Pacífico mientras cursa cuarto año del secundario. Apenas terminó la videollamada buscó acortar la distancia.
"Llamé a mi mamá y nos pusimos a llorar las dos. Después llamé a mi papá, también lloraba. Mis abuelas, mis tíos, la gente de Monteros Vóley, de Pacífico, mis amigos y mis ex entrenadores estaban muy contentos", contó a LA GACETA.
Todavía intenta dimensionarlo. "No caigo en que voy a representar al país en un torneo sudamericano. Siento mucha felicidad y mucho orgullo", reconoció.
Nada de esto estaba planificado cuando empezó a jugar al vóley. Ni siquiera fue Agostina quien tuvo la idea. Un domingo, durante una reunión familiar, una tía propuso que ella y una prima probaran el deporte. Así llegó a Fundación Cindela, en Aguilares, y comenzó a entrenarse con Luis Alarcón.
Después de aproximadamente un año y medio, unas amigas la acercaron a Social Monteros. Más tarde apareció Monteros Vóley con una propuesta para disputar la Liga Federal.
Aceptar significaba crecer deportivamente, pero también asumir una rutina exigente. Cada entrenamiento implicaba una hora de viaje desde Aguilares hasta Monteros y otra para regresar. Entrenaba por la tarde o por la noche y, al día siguiente, debía volver al colegio.
"Era complicado, sobre todo por el tiempo de viaje. Entrenábamos tarde y al otro día tenía colegio. Era mucho sacrificio, pero a mí me gustaba hacerlo. Entonces esa hora de ida y esa hora de vuelta pasaban rápido", recordó.
Ese esfuerzo terminó abriendo otra puerta. Durante una concentración de la Selección en San Martín Pacífico, en Mendoza, el presidente del club la observó junto a otra jugadora salteña y les propuso incorporarse al equipo pensando en la Liga A2 de 2027. Agostina aceptó.
El desafío ya no consistía en viajar dos horas para entrenarse. Esta vez debía dejar Tucumán. Hace dos meses armó las valijas y se instaló en Mendoza. Cambió de provincia, casa, colegio y compañeros. También dejó de tener a su familia a pocos metros. "Al principio me costó bastante adaptarme. Hacer las cosas sola, depender de mí misma", explicó.
La ausencia de sus cuatro hermanos hizo todavía más evidente el cambio. En Aguilares prácticamente nunca estaba sola. En Mendoza comparte vivienda con otras chicas, pero reconoce que la distancia pesa.
"Llegar de entrenar y no ver a mi mamá o a mi papá fue lo que más me costó. No poder contarle a mi mamá cómo me fue en el momento. Al principio se me complicó bastante, pero con el tiempo me pude adaptar", señaló.
La transformación también llegó al colegio. Cano cursa cuarto año y había compartido las aulas prácticamente con los mismos compañeros desde la primaria. Incluso su tonada tucumana se convirtió en motivo de bromas. "Me joden mucho por cómo hablo", contó entre risas.
Detrás de esos cambios existe una convicción. "Quiero llegar a jugar profesionalmente al vóley y eso es lo que me inspira a llevarlo bien", explicó.
Ahora llegará el desafío que justificó buena parte de aquellos sacrificios. Agostina viajará el 30 de septiembre a Buenos Aires. Del 1 al 3 de octubre concentrará junto al seleccionado y el 4 partirá hacia Venezuela.
Ya conoce lo que significa competir fuera de Argentina: en abril viajó a Bolivia como refuerzo. Pero esta vez será diferente. Será su primer torneo internacional oficial representando al país.
"Me imagino un nivel muy alto, donde todos vamos a aprender un poco más. El equipo es bastante unido y eso nos juega mucho a favor. Para mí es algo increíble", sostuvo.
Venezuela tampoco representa una llegada, sino otro punto de partida. Primero viajó de Aguilares a Monteros. Después dejó Tucumán por Mendoza. Ahora volverá a armar las valijas para ponerse la camiseta argentina.
Cuando le preguntan hasta dónde quiere llegar, no necesita demasiado tiempo para responder. "Sin duda, llegar a Las Panteras. Ese es mi sueño. También jugar profesionalmente en Europa, pero creo que el principal es llegar a Las Panteras", cierra.
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