Manos que trajeron la vida
Eduardo Bechara - Escritor - Especial para EL LIBERAL
Eduardo Bechara - Escritor - Especial para EL LIBERAL
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Manos que trajeron la vida Manos que trajeron la vida
En 1960, Adela Baracat, mi mamá, viajó embarazada, doce horas en tren, desde Deán Funes a Frías para asegurarse que su primer hijo naciera en su tierra natal. Había otra razón igual de poderosa: doña Alcira de Lemos sería la partera. Mis dos hermanos más grandes, Daniel y Juan Carlos Bechara, fueron recibidos por sus manos expertas. Alcira casi no trabajaba cuando mi segundo hermano estaba por nacer en 1962. Aceptó recibirlo. Y resolvió con destreza una doble circular de cordón.
Cuentan que una pena de amor fue consumiendo a Alcira. Se dice que decidió terminar con su existencia arrojándose a las vías del tren. He contado esto en El último Parto, un cuento de mi tercer libro Cafeína. El artista plástico Julián Ávila, lo leyó y pintó una obra alusiva que está exhibida en el bodegón de Roberto. La fachada de la estación de trenes pintada de rosa, bañada en una luz dramática y anaranjada. Fuerte y entre los rieles, una flor blanca contradice la muerte.
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*Chacarera*
Hace poco con mi amigo, y quizá el más grande compositor de Tucumán, Rubén Cruz, nos encomendamos a la tarea de crear una chacarera para ella. Rubén eligió una melodía con inflexiones claramente tucumanas. Me brillaban los ojos cuando la cantó por primera vez, a sala llena, en nuestra Feria del Libro de Frías, acompañado por la guitarra alucinante de Francisco Santamarina.
Doña Alcira de Lemos es patrimonio friense. Una prueba de la solidaridad transgeneracional. ¡Esto somos! Los pueblos son, sobre todo, su paisaje humano. ¿A quién le sirve un rascacielo si la humanidad queda invisibilizada bajo sus cimientos?
Azahar, mi única hija, nació en esta tierra. Soy el único de mis hermanos que volvío a la tierra materna. Tal vez todos necesitamos completar un círculo sagrado y misterioso. Más allá de eso, tengo fe en esta ciudad que amo.
Alcira ligaba el cordón umbilical en los nacimientos, separando por primera vez madre e hijo. Por otro lado, ataba el pasado y el futuro con un hilo divino. Miraba con sus ojos sabios, la danza circular y perpetua de la vida y la muerte.
Nadie sabe la cantidad de niños que la partera legendaria recibió de este lado del mundo. Estoy seguro quién recibió a Alcira del otro lado. Si es que Dios existe
Doña Alcira
(Letra: Eduardo Bechara
Música: Rubén Cruz)
La han visto a Doña Alcira
Partera de Frías
En cada alumbramiento
Llorar de alegría
Guardaba en su maleta
Añosa y curtida
Secretos ancestrales
De su medicina
A San Ramón Nonato
Rezaba plegarias
A ruda y manzanilla
Su imagen sahumaba
(Estribillo)
Umbilical la cuerda
Memoria infinita
Con doble ligadura
De muerte y de vida
Gestabas un tormento
De amor contrariado
Que a tus ojazos negros
Los iba apagando
Qué raro tu destino
Traer vida nueva
Y entre vías y trenes
Morirte de pena
Por más que pase el tiempo
No te olvidaremos
Obrera del milagro
De los nacimientos
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