
La volatilidad vuelve a escena y se paga con más Riesgo País
El mercado no recibió con buenos ojos la caída de la actividad y el aumento de la pobreza.
Resumen para apurados
"Todos los inversores y actores económicos del mundo libre saben que si nuestro gobierno es reelecto en 2027, el 2028 será el mejor año económico de la historia argentina, no solo en términos financieros, sino también en la economía real". Javier Milei está de campaña. Esa frase, lanzada ante banqueros e inversores reunidos en The Economic Club of New York, marcó el cierre del viaje que el presidente de la Nación hizo a Estados Unidos. Pero el mercado tiene su propio pulso, sus turbulencias temporales. "Las negativas lecturas que dejaron los últimos indicadores de actividad económica (caída en julio del 2,9%) y de pobreza (incremento al 32%) acentúan la prudencia de los operadores, toda vez que vuelven a reflejar las dificultades que enfrenta la micro", expone el economista Gustavo Ber. Además, esta debilidad podría resultar particularmente inoportuna por sus efectos sobre el estado de ánimo social, precisamente cuando comienzan a delinearse las estrategias electorales, considera el analista.
¿Qué pasó en el mercado? El shock externo volvió a ganar protagonismo. El precio del Brent escaló hasta casi U$S 107 por barril y la Treasury (bono del Tesoro estadounidense) a 10 años llegó a 5,22%, su máximo en 19 años, mientras el mercado elevó hasta cerca de 70% la probabilidad de una suba de la tasa por parte de la Reserva Federal (FED) en octubre. Wall Street logró resistir el movimiento, pero con petróleo por encima de los U$S 100 y tasas largas en máximos de dos décadas, el margen para desacoplarse comienza a reducirse, advierte GMA Capital en su reporte semanal.
En la Argentina, el problema no parece estar del lado de la oferta de dólares. El superávit comercial alcanzó U$S 2.187 millones en agosto, las liquidaciones del agro superarían U$S 3.300 millones en septiembre y las colocaciones de deuda offshore ya suman U$S 1.650 millones. Sin embargo, el BCRA acumula compras por apenas U$S 238 millones en el mes, mientras el dólar mayorista llegó a superar los $ 1.520: la demanda privada está absorbiendo una parte creciente de la oferta disponible. Según Ber, los operadores perciben que los "mini deslizamientos" del tipo de cambio, que son ocasionales, podrían formar parte de la estrategia implícita de las autoridades. La atención se concentra en el ritmo de compras del Banco Central, que se ha estabilizado en torno de los U$S 10 millones diarios. El debate se focaliza en si debería acelerarlas para maximizar las reservas y fortalecer su posición con vistas a 2027, cuando podría intensificarse la demanda de cobertura, plantea el economista.
El escenario doméstico tampoco ofrece demasiado margen. La pobreza volvió a subir hasta 32,3%, la actividad cayó 2,9% mensual en julio y los sectores más vinculados al mercado interno muestran un desempeño más débil, indica GMA en coincidencia con lo que estima Ber. En paralelo, el Riesgo País, medido por la banca internacional JP Morgan, escaló hasta 609 puntos básicos, el nivel más alto que se observó en los últimos seis meses, y los bonos extendieron su racha negativa. Para los inversores optimistas, el atractivo es innegable: bajo un escenario de tasas de 8%, los bonos largos tienen un upside (ganancia esperada) promedio superior al 20%.
El punto es que la trayectoria esperada de tasas de interés internacional pone aún más en jaque la posibilidad de colocar deuda por parte del ministro de Economía Luis Caputo, que ya había tenido que optar por no licitar AO29 en sus últimas tres licitaciones, en un contexto en el que el Riesgo País superó los 600 puntos básicos, casi 100 puntos más que hace un mes, indica el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
Al mismo tiempo, Argentina enfrenta cierto trade-off entre mayor acceso a financiamiento y al ingreso de dólares.
El contexto internacional sigue plagado de incertidumbres. Uno de los factores clave para la suba en las tasas de interés es la guerra entre EEUU e Irán, que a la vez dispara el precio del petróleo y genera términos de intercambio muy favorables, resultando en un mayor ingreso de divisas a la Argentina (lo que explica buena parte del acumulado de U$S 14.000 millones en compras del Banco Central).
El mercado espera la evolución de la geopolítica. Mientras tanto, reinará la volatilidad,
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