
La Selección después de Messi: Scaloni apuesta a repartir entre todos lo que antes concentraba un solo jugador
El entrenador pretende conservar la identidad mientras una nueva generación empieza a asumir responsabilidades. Contra Bolivia, cinco futbolistas hicieron su debut.
Resumen para apurados
Hay una escena del partido contra Bolivia que ayuda a entender de qué está hecha esta nueva selección argentina. No ocurrió en ninguno de los cuatro goles. Tampoco en una ovación. Ocurrió cuando Lionel Scaloni empezó a mandar chicos a la cancha.
Algunos esperaban junto a la línea con esa mezcla difícil de disimular entre concentración y nervios. Para cinco de ellos -Román Vega, Ezequiel Fernández, Valentín Gómez, Santiago Simón y Leonel Flores- era la primera vez. Con esos ingresos, el ciclo de Scaloni llegó a 70 debutantes. Setenta futbolistas distintos estrenados desde que asumió la Selección.
El número dice bastante sobre un entrenador al que muchas veces se lo asocia con una formación casi de memoria, pero que en realidad nunca dejó de probar.
Por eso quizá la pregunta del día después no sea quién reemplaza a Lionel Messi. La pregunta es: ¿de qué está hecha ahora esta Selección?
La primera respuesta aparece con un contrasentido. Cambian los nombres, pero Scaloni pretende que no cambie demasiado lo demás.
"Buscaremos la manera de jugar con el mismo sentido, juntar pases, tener la pelota. Es una identidad más allá de quién esté", explicó después del 4-0. Y agregó una frase que funciona casi como la antesala de lo que viene: "El desafío es seguir jugando de esa manera y que los que vengan entiendan que es la manera de jugar". Ahí parece estar el punto.
Messi es irreemplazable, como dijo el propio entrenador. Entonces la reconstrucción no consiste en encontrar otro número "10" capaz de hacer lo mismo. Consiste en otra cosa: en que cada jugador que entre a la cancha cargue con una pequeña parte de aquello que Messi concentraba casi por completo. Uno que se anime a pedirla, otro que invente, otro que ordene, otro que asuma la responsabilidad. No construir otro Messi, sino construir entre todos una Selección que pueda repartir lo que durante años estuvo reunido en un solo futbolista.
Contra Bolivia hubo señales. "Nico" Paz pidió la pelota y definió el segundo gol con una sutileza. Flores necesitó apenas unos minutos para encarar, gambetear y participar en la jugada del 4-0 de José Manuel López. El juvenil de Boca, de 19 años, hizo su debut absoluto y en apenas nueve minutos más el descuento consiguió hacerse notar.
Pero sería fácil quedarse solamente con ellos. La nueva Selección también está hecha de los que dejaron de ser nuevos.
Alexis Mac Allister ya no es aquel futbolista que buscaba entrar en el equipo campeón: ahora es uno de los encargados de sostenerlo. Lautaro Martínez pertenece a otra jerarquía dentro del grupo. Cristian Romero estrenó la capitanía en su Córdoba y marcó un gol. Emiliano Martínez provoca una ovación incluso antes de tocar la pelota.
El recambio, entonces, no parece una puerta por la que unos salen y otros entran. Se parece más a una mudanza lenta de responsabilidades.
Scaloni lo explicó desde otro lugar. Dijo que lo que más le gustó no fueron las actuaciones individuales, sino la forma en la que los jugadores con más recorrido afrontaron el amistoso. "Podrían venir y relajarse, eso no está", señaló. Y enseguida explicó por qué eso importa para los que llegan: "El ejemplo es mucho mejor de lo que yo les pueda decir".
Tal vez ahí esté otra parte de la respuesta. La nueva Selección está hecha de chicos que entran mirando cómo se comportan los grandes. De futbolistas que todavía sienten algo especial cuando esperan para debutar y de otros que, después de ganar casi todo, siguen jugando un amistoso contra Bolivia como si relajarse no fuera una opción.
Scaloni incluso contó que la primera conversación después del Mundial se pareció bastante a la que tuvo después de Qatar. Entonces habían sido campeones. Ahora venían de perder la final ante España. El mensaje, sin embargo, fue parecido: seguir compitiendo.
Los 70 debutantes son algo más que una curiosidad estadística. Hablan de un ciclo que sobrevivió a sus propias versiones.
Pasaron jugadores, cambiaron jerarquías, aparecieron campeones, se fueron referentes y ahora empieza la etapa más difícil: la que ya no contará con Messi dentro de la cancha.
No sabemos todavía cuánto podrá conservar Argentina de todo lo que fue. Bolivia tampoco alcanza como medida para responderlo. Pero la primera pista está ahí.
La nueva Selección parece estar hecha de una identidad que Scaloni quiere conservar, de campeones que ahora deben enseñar y de chicos que empiezan a entender, apenas pisan la cancha, que llegar no alcanza. También hay que aprender a quedarse.
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