
La otra crisis de las PYME: no sólo venden poco, sino que además tienen problemas para cobrar
Los retrasos de clientes se dispararon del 35% al 60% en un año. Mientras se deteriora la cadena de pagos, crece la presión de las importaciones y algunas firmas encuentran más negocio en vender productos importados que en fabricarlos.
Eugenia Rodríguez
La economía no sólo exhibe problemas de actividad, sino que también empezó a mostrar síntomas de fragilidad financiera. En concreto, una nueva crisis golpea al entramado productivo PyME: los retrasos de clientes saltaron del 35% al 60% en apenas un año, de acuerdo con un relevamiento sectorial.
Ello implica que el problema ya no es solamente vender menos, sino que incluso cuando se vende, cuesta cobrar. De este modo, la crisis se está desplazando hacia la cadena de pagos y dicha situación se suma a un escenario donde la caída sostenida de las ventas alcanzó a más del 80% de las empresas (máximo histórico), sumado a la preocupación por los costos de las materias primas y por la competencia de las importaciones, que afecta a casi 5 de cada 10 empresas.
Un dato alarmante tiene que ver con que entre las pocas firmas que aumentaron ventas, el mejor desempeño aparece en productos importados, por encima de los de producción propia. El dato preocupa ya que además de la competencia externa, algunas firmas dejan de fabricar para pasar a comercializar productos importados, incentivadas por un modelo económico que parece hacer todo para perjudicar al entramado productivo nacional.
Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.
SUSCRIBITE A EL DESTAPE
En lo que va de este año lse ratificó la tendencia contractiva en la producción y el empleo de las pequeñas y medianas empresas (PyME) industriales. El primer trimestre fue el doceavo con caída interanual de ambas variables, en un escenario atravesado por la baja demanda y la elevada presión importadora.
MÁS INFO
Sin embargo, el problema que enfrentan las firmas que sostienen más del 50% del empleo asalariado nacional ya no es solamente de caída en sus ventas, sino que incluso cuando venden, no logran cobrar. Sobre ello, un relevamiento realizado por el Observatorio Pyme y presentado en junio detectó un fenómeno que refleja un agravamiento de la situación financiera de las empresas en lo que va de la gestión de Javier Milei: el fuerte deterioro de la cadena de pagos.
Según la encuesta, el 60% de las PyME industriales identificó los retrasos en los pagos de sus clientes como uno de sus principales problemas. Un año atrás esa preocupación alcanzaba al 35% de las firmas. Es decir, en apenas doce meses la proporción de empresas afectadas por dificultades para cobrar prácticamente se duplicó.
El dato reveló que la crisis ya no pasa únicamente por vender menos, incluso aquellas empresas que logran sostener operaciones enfrentan crecientes dificultades para transformar esas ventas en liquidez. En un contexto de demanda en franco retroceso, muchas empresas estiran plazos, difieren pagos o directamente acumulan atrasos, trasladando las tensiones financieras a toda la cadena productiva.
La magnitud del problema quedó reflejada en el ranking de preocupaciones empresarias. La caída de las ventas continúa encabezando la lista, (83% de los casos, máximo de la serie), pero los retrasos en los pagos ya aparecen entre los primeros factores de preocupación.
Asimismo, para las PyME, que suelen tener menor acceso al crédito y menos espalda financiera que las grandes compañías, el deterioro de la cadena de pagos implica una presión adicional sobre el capital de trabajo. La demora en los cobros afecta la capacidad para comprar insumos, afrontar salarios, cumplir compromisos con proveedores e incluso sostener niveles de producción.
MÁS INFO
Las cifras coinciden con una encuesta dada a conocer por la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC) donde se alertó que 7 de 10 firmas denunció este año extensión unilateral de plazos de pago por parte de clientes, más de la mitad sufrió mayores incumplimientos y casi 3 de cada 10 registraron incobrables (deudas que no pudieron recuperar, generando pérdidas directas en su resultado).
Según el relevamiento sectorial a más de 250 empresas en todas las provincias del país, casi 4 de cada 10 cobra a más de 60 días. Sin embargo, el plazo de pago a proveedores promedio es de 30 días, esto implica que financian a sus clientes con capital propio. "Las empresas deben financiar su operación durante casi dos meses antes de recuperar el dinero de sus ventas, agravando la situación de liquidez, con impacto directo en la solvencia y continuidad operativa de las empresas", indicaron.
De este modo, la economía no solo exhibe problemas de actividad, sino que también empezó a evidenciar síntomas de fragilidad financiera. Cuando seis de cada diez PyME tienen dificultades para cobrar, el problema ya no es solamente cuánto se vende, sino si el dinero efectivamente circula y motoriza la economía doméstica.
Esta problemática no es aislada, se suma a la fuerte caída de las ventas ya mencionada pero también al aumento de costos de las materias primas (67% lo indicó entre sus problemas principales, siendo el valor más alto desde el primer trimestre de 2024). También se disparó la preocupación por las importaciones, que escaló del 25% al 46% de las empresas.
MÁS INFO
Las consecuencias son concretas en el día a día de la actividad industrial. La producción industrial PyME se contrajo 9,2% interanual en el primer trimestre del año y la cantidad de ocupados acumuló 13 trimestres de retracción.
En este marco, la facturación disminuyó para el 57% de las firmas en tanto que la rentabilidad empeoró para 7 de cada 10 empresas, en un contexto de costos que aumentaron por encima del precio de venta (especialmente el energético).
Algunas empresas aseguraron haber modificado su estrategia de negocios para intentar sobrevivir en un contexto de apertura comercial y caída de la demanda. Así, el informe al que accedió este medio detectó una transformación menos visible pero potencialmente más profunda en el entramado industrial: en medio de la caída de la producción y las ventas, algunas empresas comenzaron a encontrar mejores resultados en la comercialización de productos importados que en la fabricación propia.
MÁS INFO
Según la encuesta, entre las escasas firmas que lograron incrementar sus ventas, el mejor desempeño correspondió a productos importados. Mientras el 24% de las empresas que comercializan bienes importados registró aumentos en sus ventas, esa proporción fue menor entre quienes venden productos nacionales (10 puntos por debajo).
Dicha situación aparece acompañada por otro dato relevante vinculado a que la preocupación por la competencia de las importaciones se duplicó en las empresas en apenas un año. Se trata de uno de los indicadores que más crecieron dentro del relevamiento y reflejan el impacto que comienza a tener la mayor presencia de productos extranjeros, particularmente provenientes de China.
Po último, se destacó el reclamo por políticas públicas ya que el 59% de las firmas exigió medidas que afronten la competencia desleal (hace tres trimestres el guarismo se había ubicado en torno al 40%).
Más de Negocios

Pymes en rojo: "No alcanza con sobrevivir"

Violentaron la reja de un comercio y escaparon con dinero y mercadería

Un empleado de comercio murió tras chocar contra un camión
