El "lado B" del delay mundialista: cómo los gritos anticipados ayudan a calmar la ansiedad
Especialistas explican que este desfase temporal funciona como un regulador emocional que reduce drásticamente la incertidumbre
El comportamiento de los hinchas durante los partidos
Especialistas explican que este desfase temporal funciona como un regulador emocional que reduce drásticamente la incertidumbre
En un Mundial donde cada encuentro de la Selección argentina se vive como una verdadera montaña rusa de emociones y dramatismo, la tecnología y sus imperfecciones terminaron forjando un aliado inesperado para la salud mental de algunos espectadores. El tan temido "delay" de las transmisiones online, habitualmente detestado por los picos de frustración que genera al arruinar las sorpresas, se convirtió en una herramienta de contención para aquellos hinchas que prefieren sacrificar la inmediatez a cambio de atenuar la tensión.
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Saber en avant-premiere si una jugada de peligro terminó en gol o si el arquero logró contener el disparo, gracias a los gritos anticipados de los vecinos que sintonizan el partido por televisión satelital o de aire, le permite al espectador procesar la jugada con el resultado ya resuelto. Para los autodenominados integrantes del "team delay", enterarse del desenlace escasos segundos antes de verlo en la pantalla de su dispositivo funciona como un calmante infalible.
"Verlo con delay me da más tranquilidad. Los gritos de afuera ya te avisan lo que pasó, así que cuando te toca verlo se sufre menos", confesó uno de los hinchas que opta deliberadamente por esta modalidad para transitar los 90 minutos de juego sin padecer el nerviosismo extremo que caracteriza a estas instancias decisivas.


Desde el ámbito de la salud mental, el fenómeno tiene una raíz neurológica y conductual vinculada a cómo el cerebro procesa lo desconocido. Martín Etchevers, profesor de Psicología Clínica de la Universidad de Buenos Aires (UBA), sostiene que la mente humana está diseñada para reducir la incertidumbre, ya que el no saber qué va a ocurrir eleva la tensión, mientras que conocer el resultado genera una sensación de recompensa o alivio.
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"En el fútbol, gran parte de la emoción proviene justamente de esa incertidumbre compartida. Para quienes sufren más la ansiedad, el delay puede funcionar como un regulador externo, como alguien que no quiere ver y pide que le cuenten qué pasó. Cede intensidad emocional y sorpresa por algo de control y tranquilidad", detalló Etchevers.
Por su parte, el psiquiatra y psicoanalista Pedro Horvat analizó cómo este desfase tecnológico impacta en la percepción del entorno. Para el especialista, la gran diferencia radica en que el grito del vecino no es una fantasía, sino "un dato anticipatorio de la realidad" que le indica al hincha de forma irrefutable qué es lo que va a ocurrir en su pantalla.
Sin embargo, Horvat advirtió que la reacción ante esta advertencia sonora depende estrictamente de los mecanismos de defensa de cada espectador. "No hay tal cosa llamada realidad, sino que cada uno de nosotros la interpreta para sus propias necesidades", explicó el experto. En este contexto mundialista, mientras un sector utiliza la información del delay para salvaguardar su estabilidad emocional, otros eligen desmentirla mentalmente para mantener vivo su deseo, demostrando las complejas y variadas formas en que los argentinos lidian con la pasión futbolera.
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