
Dos barcos emiratíes se hunden en Ormuz en menos de 24 horas mientras la Guardia Revolucionaria afirma atacar de cinco a seis naves por noche
Dos barcos emiratíes se hunden en el estrecho de Ormuz tras ataques de Irán. El mercado vigila el impacto en el precio del petróleo.
Aunque decenas de embarcaciones han sufrido ataques iraníes en el estrecho de Ormuz desde el inicio de las hostilidades, los hundimientos con pérdida total resultan excepcionales en la zona. Reportes de la prensa internacional confirmaron el miércoles que dos buques mercantes se hundieron por completo en menos de 24 horas.
Los cargueros emiratíes GFS Pride y Cape Dao naufragaron tras ser alcanzados por proyectiles en el paso estratégico, marcando una escalada sin precedentes en el conflicto. La Oficina Hidrográfica Nacional de Pakistán, que vigila las aguas de Oriente Medio, constató que ambos pecios descansan ahora en el fondo marino.
Compañías internacionales de seguridad marítima verificaron la pérdida de ambas naves, destacando que se trata del primer incidente de esta gravedad en meses. La intensidad de las ofensivas con misiles y drones alcanzó cotas no registradas desde el estallido bélico, obligando a extremar precauciones en el transporte de crudo.
Estos siniestros ocurrieron mientras las fuerzas navales de Estados Unidos escoltan cargamentos de petróleo por el estrecho para mantener abierto el flujo energético. Washington intensificó simultáneamente el bloqueo marítimo y las sanciones internacionales para asfixiar las exportaciones petroleras de Teherán e inmovilizar sus flotas comerciales.
Una de las embarcaciones destruidas permanecía a la deriva y aparentemente abandonada desde que sufrió un primer impacto el 23 de septiembre, según registros de la agencia marítima de la ONU. La tripulación había sido evacuada previamente tras quedar el casco seriamente dañado por impactos directos de artillería.
La prensa internacional recordó que el último precedente fatal ocurrió en marzo, cuando un proyectil incendió la sala de máquinas de un carguero. La Organización Marítima Internacional (OMI) documentó la tragedia en sus informes técnicos:
«Cuatro marineros murieron y tres resultaron gravemente heridos tras ser atacado también el remolcador de rescate»
Los medios estatales de Irán difundieron grabaciones audiovisuales que muestran el momento exacto de uno de los hundimientos. Teherán intensificó las agresiones contra la navegación mercante en el estrecho de Ormuz buscando generar incertidumbre económica y desestabilizar a la administración de Donald Trump antes de las elecciones legislativas de noviembre.
La estrategia militar persigue golpear la recuperación reciente en los envíos de crudo del golfo Pérsico, elevando el costo de las primas de riesgo marítimo. La multiplicación de hostilidades contra tanqueros internacionales amenaza con perturbar el suministro global de combustibles justo antes de las votaciones federales estadounidenses.
La agencia británica de seguridad marítima UKMTO alertó sobre una frecuencia de agresiones inusitada en aguas del estrecho:
«Doce embarcaciones fueron atacadas entre el 5 y el 11 de octubre, incluyendo seis el domingo, registrando uno de los periodos más intensos desde el inicio de la guerra»
Diversos observadores navales ratificaron el récord de seis ataques en una sola jornada durante el pasado fin de semana. La niebla de guerra imperante en el corredor marítimo retrasa la confirmación del estado estructural de los buques afectados, dificultando evaluar la magnitud de los daños de casco.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, advirtió que la Guardia Revolucionaria continuará atacando naves diariamente. El alto cargo militar declaró desafiante ante la televisión estatal:
«Fijamos como objetivo cinco o seis de estos barcos cada noche. Ormuz está bajo el control de la República Islámica»
Frente a las misiones de escolta naval desplegadas por Estados Unidos, el portavoz iraní descalificó las operaciones aliadas. Mohsen Rezaei aseguró que los buques estadounidenses recurren a embarcaciones menores para trasvasar crudo en altamar, eludiendo la vigilancia para realizar transferencias de barco a barco fuera de las rutas comerciales ordinarias.
Las autoridades de Teherán afirmaron además que los buques de guerra norteamericanos evitan aproximarse a la costa iraní por temor a sufrir impactos de misiles antibuque. Esta retórica militar refleja el incremento de la confrontación directa en una de las arterias energéticas más transitadas del comercio internacional.
La Guardia Revolucionaria reivindicó una nueva ofensiva contra un portacontenedores, según reportó la cadena Al Jazeera. Los mandos militares iraníes sostuvieron en su comunicado oficial:
«El buque transportaba contrabando a través de una ruta no autorizada y peligrosa en el estrecho de Ormuz, explotando tras colisionar con una mina naval»
En lo que va de octubre, las fuerzas armadas iraníes han alcanzado al menos 24 embarcaciones extranjeras en la zona. Fuentes de seguridad europeas y la agencia UKMTO confirmaron que 18 naves sufrieron agresiones en los primeros once días del mes, sumando otros seis impactos verificados por observadores marítimos internacionales.
Si la cadencia de hostilidades se mantiene en estas cotas, los analistas del mercado energético prevén que el precio del barril de petróleo crudo experimentará una fuerte escalada antes de finales de mes, amenazando con desatar un choque inflacionario sobre las principales economías importadoras globales.
Proyectiles iraníes alcanzaron y hundieron dos cargueros emiratíes, el GFS Pride y el Cape Dao, en menos de 24 horas en el estrecho de Ormuz, por lo que el conflicto marítimo alcanzó un nivel de gravedad sin precedentes. Por consiguiente, los organismos de vigilancia hidrográfica confirmaron el naufragio de ambas naves en el fondo marino, evidenciando de este modo el fracaso de las rutas de navegación protegidas.
Las fuerzas persas atacaron al menos a 24 embarcaciones extranjeras durante los primeros días de octubre, debido a que la Guardia Revolucionaria ejecuta incursiones nocturnas masivas con drones y misiles contra petroleros comerciales. Asimismo, los mandos militares de Teherán amenazaron formalmente con fijar como objetivo entre cinco y seis barcos cada noche, puesto que buscan mantener el control exclusivo sobre el tránsito en el canal estratégico.
Teherán intensifica las agresiones para encarecer las primas de seguro marítimo y desestabilizar al gobierno de Donald Trump antes de las elecciones legislativas de noviembre, ya que busca forzar la retirada del bloqueo naval estadounidense. En consecuencia, los analistas de materias primas advierten que la persistencia de estos ataques desatará por lo tanto un choque inflacionario con fuertes alzas en el precio internacional del petróleo crudo.
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