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Círculo vicioso
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Círculo vicioso

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El Ancasti
jueves, 15 de octubre de 2026 · 10:10 a. m. hs · 4 min
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La desconfianza que inspira el sistema argentino es un ingrediente tan asumido del ser nacional que pocos se detienen a reflexionar sobre la confesión de parte implícita en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, más conocido como RIGI. El descrédito alcanzó profundidades tales que fue necesario instituir un sistema de ventajas fiscales desmesuradas para convencer a los inversores de poner plata en la Argentina, aun en actividades que garantizan rentabilidades fabulosas como la minería y la explotación de hidrocarburos. Como ni eso era suficiente, se lo blindó con el compromiso de que cualquier eventual litigio judicial se dirima en tribunales internacionales.

Necesidades proselitistas han terminado por extender una jactancia de la degradación que postula las carencias como mérito, bajo la cual el Gobierno anunció compromisos de inversiones por alrededor de 27.000 millones de dólares obtenidas en la intensa Semana Argentina de París, casi todas en minería y energía, amparadas o en trámite de ampararse en el promocionado régimen.

Sería demasiado aventurado determinar cuánto de semejante aluvión se precipita gracias a las virtudes para la seducción de los delegados argentinos y cuánto por los atractivos de las exenciones fiscales y la posibilidad de evitarse gestiones en el taimado Poder Judicial criollo. Tampoco abundan los interesados en conjeturas por el estilo: podría concluirse que las expediciones al exterior y la celebridad global de Javier Milei son elementos perfectamente prescindibles.

El diputado nacional Máximo Kirchner dijo que si el kirchnerismo recupera el poder auditará los RIGI "uno por uno". El diputado nacional Máximo Kirchner dijo que si el kirchnerismo recupera el poder auditará los RIGI "uno por uno".

Hubo de todos modos sugestivas convergencias. La misma semana en que la comitiva regresaba de Francia con el botín, el riesgo país trepó a 655 puntos básicos, su nivel más alto del año. El embajador en París, Ian Sielecki, había atribuido la cosecha a "la seriedad macroeconómica y el magnetismo mundial" del Presidente. Los mercados, por lo visto, no son tan permeables a la fascinación presidencial.

Conviene, además, atender la letra chica que la propaganda oficial esconde. Los 27.000 millones suman anuncios, aprobaciones y promesas de desembolso que se estiran por décadas. Los 23 proyectos aprobados hasta la semana parisina comprometían inversiones por 49.700 millones de dólares. Hasta el primer trimestre del año habían ingresado efectivamente 762 millones netos, poco más del 1,5% de lo comprometido.

Pero no es justo ensañarse. El RIGI es también hijo de la desesperación. Cualquiera sea la opinión que se tenga sobre Milei y sus desvaríos, es difícil negar la magnitud del desprestigio internacional del país. Es la desventaja competitiva medular de la Argentina, que un dato doméstico ilustra inmejorablemente: los argentinos tienen más de 220.000 millones de dólares fuera del sistema financiero nacional. Es más de cinco veces lo que está depositado en los bancos locales y más de un cuarto del PBI. Como para que los extranjeros confíen…

En ese marco se inscriben las recientes declaraciones del diputado nacional Máximo Kirchner, delfín de su madre Cristina y cada vez más consolidado jefe de campaña de Milei, no se sabe si a propósito.

Anunció que, si el kirchnerismo recupera la Presidencia, auditará los RIGI "uno por uno".

"Son derechos adquiridos, pero hay que mirarlos uno por uno. No vaya a ser que haya alguno que le hayan dado el RIGI y se da vuelta y vende el proyecto", dijo.

Debe celebrarse, no obstante, que al menos reconozca la existencia de "derechos adquiridos". Es un matiz importante si se lo relaciona con anticipos como el del gobernador de La Rioja Ricardo Quintela, quien advirtió a los inversores que en caso de llegar el peronismo al poder "lo que sea necesario nacionalizar, lo vamos a nacionalizar, y lo que sea necesario expropiar, vamos a expropiar".

Igual es improbable que inversores y público en general se anden fijando en sutilezas. Más seguro es que se prevengan, lo cual conduce a la paradoja de que RIGIs y sistemas por el estilo se perpetúen como instrumentos ya excluyentes para perforar la desconfianza ecuménica hacia la Argentina. Cada amenaza de auditoría o expropiación encarece el próximo blindaje, y cada blindaje certifica ante el mundo que hacía falta. Es decir: la desconfianza engendra el régimen y el régimen confirma la desconfianza. El círculo vicioso que supimos conseguir.

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