
De las carteras Louis Vuitton a la ropa por kilo: cómo funciona el negocio vintage en Argentina
Tres empresas revelan cuánto cuesta renovar el guardarropa, quiénes compran y por qué crece el interés por las prendas usadas.
Tres empresas revelan cuánto cuesta renovar el guardarropa, quiénes compran y por qué crece el interés por las prendas usadas.
La venta de ropa vintage reúne distintos modelos comerciales y atrae a consumidores interesados en marcas reconocidas, precios accesibles y prendas de mayor durabilidad.
El mercado de la ropa vintage en la Argentina reúne negocios con modelos comerciales y públicos muy diferentes. Mientras algunos locales se especializan en prendas de marcas internacionales y artículos de lujo, otros venden indumentaria por kilo o funcionan mediante plataformas digitales que conectan compradores y vendedores. Sin embargo, las dificultades que atraviesa el consumo también afectan a estos comercios.
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Para conocer cómo funciona el rubro, Ámbito dialogó con los responsables de tres empresas que ofrecen distintas alternativas dentro del mercado de la ropa vintage y la moda circular. Ramón Armando Fúnez, dueño de Eureka Vintage, un comercio ubicado en el Microcentro de la Ciudad de Buenos Aires, comenzó a trabajar con este tipo de indumentaria en 2008.
Según aseguró, en su local "un pantalón de una marca reconocida puede costar entre $50.000 y $140.000, mientras que una cartera Louis Vuitton puede venderse entre u$s500 y u$s5.000. Depende del modelo, el estado, la época y el material. También influye mucho el talle, porque hay algunos que tienen mayor demanda que otros", explicó. "Con $200.000, es posible vestirse con una camisa Polo, un jean Levi's, un par de zapatillas Nike y hasta un gorro, todo en excelente estado y, en algunos casos, sin ningún uso", detalló.
En cuanto al abastecimiento de Eureka Vintage, la mercadería proviene de particulares que buscan vender prendas de marcas nacionales e internacionales, principalmente de barrios como Recoleta y Belgrano.
"Nosotros no compramos en lote. Si alguien viene a venderme 20 camperas, puede que le compre las 20, puede que le compre una o ninguna. Compramos las prendas que consideramos que tienen potencial", explicó Fúnez.
Respecto de sus compradores, el dueño de Eureka señaló que la mayoría tiene más de 40 años, aunque también recibe jóvenes y turistas extranjeros. Según explicó, el interés por las marcas y la posibilidad de conseguir prendas a precios inferiores es el gran atractivo de Eureka.
"No es sorpresa que entre un locutor famoso de radio, un político reconocido, un empresario o un diplomático. Hay gente que, independientemente de lo que le pasa a su bolsillo, valora comprar con el 5% o el 10% del valor original una prenda que antes era inalcanzable o por la que no quería pagar ese dinero", contó.
En San Telmo, María Machado Cherny, fundadora y propietaria de La Kilo Vintage, implementó un modelo de venta por peso en diciembre de 2023, después de varios años dedicada al comercio de antigüedades e indumentaria. La oferta es distinta a la de Eureka, ya que el precio de las prendas se calcula según peso y clasificación.
"Tenemos tres categorías de ropa: la más económica (C) cuesta $29.500, la (B) $69.500 y la (A) :$119.500, todo por kilo. En nuestra página web, los clientes pueden elegir las prendas individualmente, agregarlas a un carrito y recibirlas en cualquier parte del país. Trabajamos con ropa seleccionada y lista para usar. Si querés renovar tu placard, con $70.000 podés comprar siete, ocho y hasta diez prendas, dependiendo de lo que elijas y de cuánto quieras gastar", explicó Machado Cherny.
En cuanto a sus compradores, identificó "coleccionistas, personas que buscan prendas vintage muy específicas, y también revendedores. Algunos tienen sus propias tiendas y compran para vender por unidad. Después está el cliente particular, que prefiere comprar ocho prendas de este tipo en lugar de una nueva. Son públicos diferentes, con distintas necesidades", sostuvo.
Por su parte, Cecilia Membrado, CEO de Renová Tu Vestidor, una plataforma digital de compraventa de indumentaria que opera en la Argentina desde 2014, explicó cómo funciona su sistema de publicaciones y fijación de precios, distintos a Eureka y la Kilo.
"Nosotros no tenemos prendas propias, funcionamos como Mercado Libre. Cuando un usuario publica un artículo, le sugerimos un precio tomando como referencia los productos que ya están disponibles, pero cada vendedor puede establecer el valor que considere. Después es el propio mercado el que lo regula: si una publicación no genera interés, probablemente sea porque el precio es demasiado alto. Además, los compradores tienen la posibilidad de hacer ofertas", explicó Membrado.
Según los datos proporcionados por la compañía, Renová Tu Vestidor cuenta actualmente con aproximadamente 2,5 millones de usuarios y más de 3 millones de prendas publicadas.
"Nuestro ticket promedio es de $50.000 y equivale aproximadamente a una prenda y media por compra. Hay publicaciones de jeans Zara a $28.000 y zapatillas Nike a $40.000. Los valores dependen de lo que establezca cada vendedor", señaló. "Se realizan más de 30.000 pedidos por mes y circulan alrededor de $1.500 millones entre compradores y vendedores. Es el volumen de operaciones que se genera dentro de la plataforma", detalló Membrado.
Los comercios del sector también enfrentan las dificultades del consumo, mientras crece el interés por reutilizar prendas y reducir el impacto ambiental de la industria textil.
La empresa señaló que algunos usuarios comenzaron a generar ingresos regulares mediante la comercialización de prendas propias y de terceros.
"Tenemos vendedores que superan los $4 millones mensuales en ventas. Son personas que decidieron desarrollar su propio negocio. Muchos comenzaron vendiendo ropa que tenían en sus casas y, con el tiempo, empezaron a recibir prendas en consignación de familiares, amigos o vecinos. Así fueron construyendo una actividad comercial a partir de la reventa de indumentaria", relató.
Para acompañar esta actividad, Renová Tu Vestidor desarrolló RTVPro, un programa que conecta a personas interesadas en vender su ropa con revendedores cercanos que se encargan de publicar y comercializar los artículos.
Pese a las diferencias entre los tres modelos comerciales, el consumo sigue siendo uno de los principales factores que condicionan la actividad. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), los precios de prendas de vestir y calzado aumentaron un 10,3% interanual en septiembre, frente a una inflación general del 33,4%. Aunque el rubro registró incrementos inferiores al promedio, los comerciantes advierten que las dificultades económicas también afectan a sus clientes.
Machado Cherny señaló que la crisis fue uno de los factores que impulsaron la transformación comercial de La Kilo Vintage. "El cambio de modelo fue una respuesta al deterioro del poder adquisitivo de los consumidores. Nosotros ya vendíamos ropa vintage, pero lo hacíamos por unidad. Comenzamos a trabajar por kilo en diciembre de 2023, cuando la situación económica se volvió más complicada. La crisis también nos afecta y estamos viendo una caída en las compras de nuestros clientes", aseguró.
Desde Renová Tu Vestidor, Membrado distinguió entre el comportamiento de los consumidores cuando se encarece la indumentaria nueva y los períodos de mayor retracción económica.
"Cuando la crisis de consumo es profunda y llega hasta el supermercado, afecta a todos los rubros. Pero cuando el problema es que los precios de la ropa nueva son demasiado elevados, los consumidores nos eligen mucho más. Creo que esta modalidad de compra dejó de ser solamente una alternativa para ahorrar y está convirtiéndose en un hábito de consumo, también impulsado por una mayor conciencia sobre el medio ambiente", señaló. En este punto, Fúnez también coincide con Membrado y Machado Cherny. "A nosotros nos toca la crisis igual que a cualquier rubro. En la misma proporción en que el país aumenta su consumo, suben nuestras ventas. Cuando cae el consumo, caen nuestras ventas. Estamos atados al consumo", sostuvo.
La antigüedad de la indumentaria también introduce diferencias dentro de este mercado. Machado Cherny distinguió entre las prendas vintage, que generalmente tienen más de 20 años, y la ropa retro, fabricada actualmente para reproducir estilos de otras épocas.
"Hoy estamos en un momento en el que buena parte de la ropa nueva se fabrica con materiales sintéticos. Si tomás una prenda de hace 20 años, incluso de marcas que en aquel momento no eran necesariamente de lujo, podés encontrar algodón, lino, seda o lana. Al comprar una prenda vintage, muchas veces accedés a una calidad que actualmente resulta mucho más cara. Además, son prendas que tienen una mayor durabilidad y resisten mejor el uso y los lavados", sostuvo.
Desde Eureka Vintage, Fúnez identificó otro factor que comenzó a ganar importancia entre sus compradores.
"En los últimos diez años creció mucho la conciencia ecológica entre quienes eligen este tipo de ropa. Muchas jóvenes europeas, por ejemplo, ni siquiera aceptan que les entreguemos una bolsa para evitar generar residuos. Quien adquiere una prenda vintage sabe que está evitando la producción de una nueva. Nosotros también intentamos contribuir: no fabricamos bolsas con nuestro logo, sino que compramos bolsas de papel usadas de otros comercios y las reutilizamos", contó.
En Renová Tu Vestidor, Membrado señaló que durante los últimos años aumentaron las búsquedas de prendas de marcas premium argentinas. La plataforma también cuenta con vestidores de figuras públicas, cuyos artículos están disponibles para los usuarios.
"Tenemos personas que compran porque consideran que los precios de los shoppings son demasiado altos, otras que lo hacen por una conciencia vinculada con la moda circular y también quienes buscan una marca o una prenda específica. Hay consumidores que directamente nos dicen que ya no van a los shoppings. Para ellos, esta modalidad de compra se convirtió en una manera diferente de consumir", explicó.
El mercado de la ropa vintage continúa creciendo de la mano de compradores muy distintos. Algunos buscan prendas de calidad a precios más accesibles, otros priorizan el cuidado del medio ambiente y también están quienes encuentran una oportunidad para adquirir marcas reconocidas sin pagar su valor original. Otros incluso, todas las aristas juntas. Modalidades como la venta por kilo permiten acceder a indumentaria seleccionada, con precios competitivos y una mayor vida útil para las prendas. Aunque las motivaciones varían según cada comprador, el ahorro, la calidad y la conciencia ambiental explican una gran parte del creciente interés por este mercado.
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