
Whirlpool abandona la fabricación en Argentina y pone en venta su planta de Pilar
La multinacional cerró en 2025 la fábrica que había inaugurado tres años antes con una inversión de US$52 millones. Ahora abastece el mercado argentino con productos importados.
La multinacional cerró en 2025 la fábrica que había inaugurado tres años antes con una inversión de US$52 millones. Ahora abastece el mercado argentino con productos importados.
Whirlpool dio un nuevo paso en el proceso de reconversión de su negocio en la Argentina a tono con la gestión libertaria. Es que después de haber cerrado en noviembre de 2025 la fábrica de lavarropas que había inaugurado apenas tres años antes en Pilar, ahora puso en venta ese complejo industrial de 30.453 metros cuadrados cubiertos.
La operación inmobiliaria completa el giro estratégico de la compañía estadounidense, que abandonó la fabricación local pero decidió mantener su presencia comercial en el país aunque en base a un nuevo esquema es 100% importador. Los electrodomésticos, accesorios y repuestos que comercializa Whirlpool en Argentina llegan desde plantas ubicadas en otros países, con Brasil como principal fuente de abastecimiento para los lavarropas.
La puesta en venta del inmueble fue confirmada por la compañía como un paso administrativo derivado de la decisión de cerrar previamente la actividad industrial.
La decisión representa un fuerte contraste con el proyecto que Whirlpool había presentado en 2022, cuando inauguró la planta de Fátima después de invertir u$s52 millones. La instalación había sido concebida como una de las fábricas más modernas de la compañía a nivel mundial y como una plataforma regional para la producción de lavarropas.
El proyecto contemplaba una capacidad de hasta 300.000 unidades anuales, con alrededor del 70% de la producción destinada a la exportación, principalmente hacia Brasil.
La línea estaba diseñada para fabricar aproximadamente un lavarropas cada 40 segundos. En 2023, primer año completo de funcionamiento, la compañía había incluso sumado un segundo turno y retomado las exportaciones de lavarropas hacia Brasil después de más de dos décadas.
Pero el escenario base del proyecto cambió rápidamente con la llegada de Javier Milei a la presidencia. Durante 2024, Whirlpool comenzó a reducir turnos y personal como consecuencia de un contexto que combinó una caída del consumo interno, mayores dificultades para competir con productos importados y la necesidad de revisar la estructura regional de producción.
Finalmente, en noviembre de 2025, la empresa comunicó el cierre definitivo de la planta y la interrupción de la fabricación de lavarropas en la Argentina.