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Un viaje a la “cocina” de revistas que fascinaron a millones de argentinos
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Un viaje a la "cocina" de revistas que fascinaron a millones de argentinos

GM
Guillermo Monti
viernes, 03 de julio de 2026 · 09:00 a. m. hs · 6 min
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En el libro "Voces detrás de los cuadros", Walter Alarcón narra entretelones de la editorial Columba.

Durante décadas, millones de argentinos esperaron cada semana la llegada de revistas como El Tony, D'Artagnan, Fantasía, Intervalo y Nippur Magnum. Publicadas por la mítica Editorial Columba, esas historietas marcaron a generaciones de lectores y le dieron forma a una de las industrias culturales más poderosas que conoció el país, con tiradas mensuales que no paraban de batir récords.

Ese universo vuelve a cobrar vida en "Voces detrás de los cuadros", del dibujante e investigador Walter Alarcón, publicado por el sello Ferullo Burke y editado por Daniel Ferullo, quien se encargó además del concepto gráfico del libro. La obra reúne una valiosa colección de reportajes realizados a lo largo de los años a algunos de los grandes protagonistas de Columba: dibujantes, guionistas y también a quienes, desde los escritorios de la editorial, hicieron posible el funcionamiento de una maquinaria cultural sin precedentes.

Presentado recientemente en Tucumán, el volumen recupera palabras que trascienden la anécdota para reconstruir desde adentro el esplendor, el funcionamiento y el ocaso de una editorial que llegó a definir una época de la historieta argentina. Además, inaugura la colección Testimonios, destinada por Ferullo Burke a recopilar ese acervo por medio de entrevistas y ensayos, con la ilustración como uno de sus pilares. En este caso son 297 imágenes (dibujos, viñetas, reproducciones de páginas completas, fotografías) las que acompañan los textos, varias de ellas inéditas.

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Jorge Zaffino, Ricardo Villagrán, José Luis García López -en su primera entrevista para nuestro país-, José Luis Salinas y Alberto Salinas figuran entre los reporteados. Aunque ellos forjaron carreras muy exitosas en Argentina, su talento también brilló en el exterior. Cada uno de ellos dio vida a algunas de las series y personajes más importantes del cómic internacional.

En esta entrevista, Alarcón reflexiona sobre el origen del proyecto, la importancia de preservar esas voces y el legado artístico de una tradición que, por medio de libros como "Voces detrás de los cuadros", recibe el reconocimiento histórico que merece.

- ¿Cómo nació la idea de reunir estas entrevistas en un libro y qué sentiste al volver a leer conversaciones que, en muchos casos, se realizaron hace años?

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- Hace tiempo que tenía la idea de reunirlas. Las revistas donde salieron las publicaciones originales son muy difíciles de conseguir, de hecho yo no las tengo. Tuve dos propuestas para publicarlas, pero Ediciones Ferullo Burke se comprometió con el proyecto y Daniel hizo un trabajo de diseño brillante. ¿Que sentí? En muchas ocasiones, cuando uno vuelve a leer sus textos, desea corregirlos. No me ocurrió en este caso. Fue como si volviese a escuchar las voces de los entrevistados por primera vez.

- ¿Qué crees que aportan estas voces para comprender la verdadera dimensión del fenómeno editorial que fue Columba?

- Creo que revelan el hecho de que tuvimos una gran industria editorial. Columba producía su propia materia prima, el papel, que provenía de sus plantaciones de árboles en Misiones. También poseía una imprenta en San Martín, provincia de Buenos Aires. En el libro está la foto de los talleres gráficos Blondatex. Por último, era dueña de su propia distribuidora, Toninter. Esta llevaba sus revistas a todos los kioscos de diarios a lo largo y a lo ancho del país. Columba llegó a vender, en el conjunto de sus publicaciones, más de dos millones de ejemplares mensuales, cuando nuestra población era de 25 millones.

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- ¿Cuáles eran, a tu juicio, las claves de un éxito como el de Columba, hoy difícil de imaginar?

- Las historias, los personajes, y la calidad de sus artistas. Cada uno de los dibujantes y cada uno de los guionistas. No los nombro, pues no quiero olvidarme de ninguno. El público seguía las series tal como se siguen hoy las series de las plataformas de contenido. También fueron claves la dirección de la empresa, el director de arte, el jefe de guionistas y los equipos que los secundaban.

- El libro reúne a grandes dibujantes, pero también a quienes trabajaban detrás de escena, como Ángel Vasallo o Ana María Lameiro. ¿Por qué te pareció importante mostrar la "cocina" de la editorial?

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- Cuando aparecieron Internet y las redes sociales hubo muchas especulaciones respecto al cierre y la quiebra de la editorial. Muchas de esas especulaciones no tenían ningún sentido. Yo entendí que se necesitaba algún tipo de "voz oficial". Acudí a Ana María porque los dibujantes teníamos una relación cercana con ella. Ana María nos entregaba los guiones, recibía los originales y la facturación, y nos llamaba por teléfono ante cualquier inconveniente o atraso en las fechas de cierre. Ella estuvo, como vos decís, en la "cocina" de la editorial. En la mejor época de la empresa, también en la peor.

- ¿Y respecto a Vasallo?

- Él fue el primer lector de personajes emblemáticos de la editorial. Todos los guiones de Robin Wood, los de Héctor Oesterheld, los de Ray Collins… Cada uno de los guiones entregados en la editorial pasó primero por su lectura y su calificación. Además, el fue "Balbastro", un personaje estelar en la serie "Mi Novia y yo", de Robin Wood. Siempre lo admiré, siempre se comportó como un caballero, y estoy agradecido con él por haberme concedido el primer reportaje de su carrera.

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- ¿Hubo alguna confesión, anécdota o revelación que te haya sorprendido especialmente?

- José Luis García López estudió en la Escuela Panamericana de Arte, en "El curso de los doce famosos artistas". No el curso por correspondencia, sino el de las clases personales. Uno de sus profesores fue Alberto Breccia. En cierta ocasión, José Luis le mostró a Breccia unas páginas de una historieta romántica destinada a una editorial inglesa. Muchos de los dibujos estaban basados en fotonovelas de la época. Breccia los miró y dijo: "¿usted piensa llegar muy lejos con esto?"

- ¿Qué buscaste privilegiar en los diálogos: el perfil humano, el recorrido artístico o el contexto histórico?

- Creo que los diálogos fluyeron en esas tres direcciones. En el caso de los dibujantes intenté ahondar en sus influencias y en sus estilos. En el caso de Ana María y Jorge Vasallo, el contexto. Con ambos en sus cargos la empresa venía de vender millones de ejemplares. Los dos también transitaron la última época, cuando las devoluciones de las revistas eran un diluvio. Creo que era necesario difundir sus testimonios.

- ¿Pensás que la historieta todavía ocupa el lugar que merece dentro de nuestra historia artística y literaria?

- En ese sentido la Biblioteca Nacional está haciendo un trabajo estupendo. Está preservando el patrimonio de nuestros artistas, grabando magníficos reportajes, y también brindando un espacio para la presentación de nuevos trabajos. Crack Bang Boom en Rosario es una enorme difusora de nuestra historieta. Y en Tucumán, Ferullo Burke continua con la producción de sus libros monográficos con una calidad pocas veces vista. Nombré tres ejemplos pero hay muchos, muchos, más. Todos ellos están trabajando para que la historieta ocupe el lugar que merece en nuestra historia.

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Leer la nota original en La Gaceta
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