
Trump exige tasas de 1% tras la primera subida de la Fed desde 2023
Donald Trump exigió que la Reserva Federal reduzca las tasas de interés hasta el 1% o menos, pocas horas después de que el banco central hiciera exactamente lo contrario
Donald Trump volvió a enfrentarse públicamente con la Reserva Federal después de que el banco central estadounidense decidiera subir las tasas de interés por primera vez en más de tres años.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) elevó este miércoles la tasa de referencia en 25 puntos básicos, desde 3,50%-3,75% hasta 3,75%-4%. La decisión recibió el respaldo unánime de sus 12 miembros.
La medida supone un giro importante para la política monetaria estadounidense: la última subida había ocurrido en julio de 2023 y la Fed había mantenido las tasas sin cambios durante sus cinco reuniones anteriores.
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La reacción del presidente estadounidense llegó rápidamente.
Trump utilizó Truth Social para reclamar una reducción drástica del costo del dinero y afirmó que Estados Unidos debería tener tasas del 1% o incluso inferiores, argumentando que la fortaleza crediticia del país justificaría unos costos de financiación mucho menores.
"¡Bajen las tasas de interés para Estados Unidos, y rápido!", escribió Trump.
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El presidente también volvió a relacionar su política comercial con las tasas de interés y amenazó con restringir el comercio con países que mantienen grandes superávits frente a Estados Unidos si la Fed no reduce el costo del dinero.
Sin embargo, una reducción desde el actual rango de 3,75%-4% hasta aproximadamente 1% supondría un cambio extraordinariamente grande de la política monetaria precisamente cuando la Fed considera que la inflación continúa demasiado elevada.
La situación resulta particularmente significativa porque Kevin Warsh llegó a la presidencia de la Fed después de ser elegido por Trump para sustituir a Jerome Powell.
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Desde entonces, sin embargo, la Reserva Federal no ha realizado ningún recorte de tasas. Ahora ha dado un paso en la dirección contraria.
Warsh justificó la decisión señalando la fortaleza de la economía, la persistencia de las presiones inflacionarias y la incertidumbre geopolítica.
Los datos económicos recientes respaldan parte de esa preocupación. Las ventas minoristas estadounidenses aumentaron 1,2% en agosto, mientras los precios de las importaciones subieron 0,7% mensual y 7% frente al año anterior, reforzando las señales de presión sobre los precios.
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La Fed considera que unas tasas más elevadas pueden reducir la demanda y contribuir a que la inflación regrese hacia su objetivo del 2%.
Trump, en cambio, considera que los elevados costos de financiación están perjudicando innecesariamente a la economía.
Pese a la disputa, el presidente afirmó que todavía mantiene su confianza en Warsh, evitando por ahora convertir sus críticas en un ataque personal contra el nuevo jefe de la Fed.
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El problema para Trump es que el incremento de este miércoles podría no ser el último.
Las nuevas proyecciones de los responsables de política monetaria apuntan a más endurecimiento antes de finalizar el año, aunque las próximas decisiones dependerán de la evolución de la inflación, la actividad económica y otros datos.
Los mercados reaccionaron negativamente a esa posibilidad. El dólar se fortaleció y tanto el Dow Jones como el S&P 500 terminaron retrocediendo, mientras la curva de rendimientos de los bonos del Tesoro se aplanó.
Para activos como Bitcoin, las tasas también son especialmente relevantes. Un costo del dinero más elevado tiende a endurecer las condiciones financieras y aumenta el atractivo relativo de instrumentos que ofrecen rendimiento, mientras tasas más bajas suelen proporcionar un entorno de liquidez más favorable para activos de riesgo.
La disputa reabre además una cuestión que acompañó buena parte de la relación de Trump con Jerome Powell: hasta qué punto la Casa Blanca puede presionar públicamente a un banco central diseñado para tomar sus decisiones de política monetaria con independencia del Ejecutivo.
Warsh ha defendido esa independencia y sostuvo tras la decisión que la Fed debe concentrarse en conseguir estabilidad de precios.
El contraste difícilmente podría ser mayor. Trump quiere llevar las tasas desde aproximadamente 4% hasta 1% o menos, mientras la Reserva Federal acaba de subirlas y contempla la posibilidad de aumentarlas nuevamente.
La evolución de la inflación durante los próximos meses determinará cuál de esas dos visiones gana fuerza dentro del debate económico estadounidense.



