Saltar al contenido
Ahora
Siempre serás tatuaje, siempre serás leyenda
NacionalesTucumán

Siempre serás tatuaje, siempre serás leyenda

GM
Guillermo Monti
martes, 06 de octubre de 2026 · 07:23 a. m. hs · 5 min
Compartir

Lionel Messi jugará por última vez con la Selección. Se va el futbolista que durante más de dos décadas nos hizo soñar, sufrir y celebrar. Queda para siempre una historia que ya no necesita más adjetivos

Resumen para apurados

Decía Bioy Casares que el mundo no tiene arreglo porque los sueños de unos son las pesadillas de otros. Felizmente, los de Lionel Messi siempre fueron los sueños de todos. Por eso, su mundo con la número cinco bajo la suela y la celeste y blanca en el pecho es nuestro mundo. Una isla de idealismo futbolero y abrazo nacional en medio de tanto desarreglo. Bienvenidos entonces a la noche que tanto temimos y tanto vale la pena disfrutar. La del adiós.

 *

Muy pocos vieron aquel partidito contra Paraguay, armado por el viejo zorro Grondona para ganarles de mano a los españoles. Un Sub-20 bajo la lluvia. 29 de junio de 2004. Así, en directo, fueron contados los que se azoraron por la apilada del pibito de flequillo. Ese que entró en el segundo tiempo para arrasar rivales y meter el primero de sus innumerables goles de antología. ¿Será uno de los tantos fragmentos que se le cruzan al 10 en estos días a puro vértigo? Imposible decodificar el torbellino espiritual que Messi vive por estas horas. Caras, nombres, partidos, Mundiales, risas, llantos. En la carta a corazón abierto, generosamente compartida al despedir a su papá, lo dijo todo. No le sobró ni una coma.

 *

Los adjetivos se agotaron, no quedan más, Messi los exprimió a lo largo de más dos décadas de absoluta devoción por el Seleccionado. Incluyendo la gesta de 2026, esa anomalía tan fresca pero, qué curioso, ya lejana. Un last dance de Messi al que le hubieran bastado algunos minutos sabiamente administrados para deletrear la palabra gracias. Pero nada de lo que sucedió en Estados Unidos fue normal, porque la normalidad escapa a los cánones de la carrera de Messi. Ser el mejor de un Mundial de ocho partidos con 39 años sólo estaba en su cabeza. A muchos no les cayó la ficha todavía.

 *

Messi obra como aquel Mickey hechicero de "Fantasía". A fuerza de movimientos artísticos transforma el volcán en una cancha y sus conjuros desatan fuerzas terribles y maravillosas, imposibles de controlar. Los fuegos artificiales que explotan a su alrededor cuando captura la pelota y se lanza en velocidad son los que veremos hoy, por última vez, con la camiseta de la Selección. ¿Qué perdemos entonces con su despedida? Magia. Magia de película, de leyenda, de cuento para chicos y de prestidigitación para grandes. Messi se lleva a Miami la magia que, asombrosamente, todavía le queda. Pero alguna pizca ha reservado para esta noche.

 *

En su proceso de reinvención, la Selección extrañará -por sobre todo- el descomunal liderazgo que ejerce Lionel Messi. Se va el ícono global cuya trascendencia hace largo rato dejó de reducirse al fútbol. Deja la Selección la megaestrella que paraliza países, el argentino más conocido del mundo, sólo en competencia con el papa Francisco. Quienes tienen la posibilidad de viajar a los destinos más exóticos son testigos de lo que Messi significa: la India, el Tibet, el interior profundo de China, cualquier aldea del África subsahariana, no importa dónde. A Messi lo aman, tanto como acá. Y otra cosa: son pocos los futbolistas, a lo largo la historia de este apasionante juego, capaces de ejercer una influencia tan decisiva sobre los adversarios de turno. Hasta aquí, cualquier rival sabía que, contra Argentina, Messi borraba las equivalencias. Los amedrentaba, claro que sí. Ese es el capitán que esta noche le pasará el testigo, ya definitivamente, a "Cuti"_Romero.

 *

Será contra los ignotos muchachos de Benín. Un eslabón más de esta cadena de indignidades que son los amistosos programados por "Chiqui" Tapia y sus secuaces. Inmerecido para Messi, que debió irse con una potencia al frente, mano a mano con los mejores. O al menos con algunos de los buenos. Pero cuando la fiesta de la previa amaine, seguramente colmada de emociones, y sean 11 contra 11, que nadie lo dude: Messi jugará a la pelota como siempre lo hizo. A ganar, a meter goles. Ese gen competitivo del que tanto se habla, el ansia vampiresca por beberse la savia del fútbol que Messi nunca traicionó, es otro de los activos que resigna la Selección. Un genio, pero un genio contagioso. La última vez que obró ese milagro, Argentina le ganó un partido histórico a Inglaterra y pasó a la final del Mundial. Antes lo había hecho infinidad de veces.

 *

El adiós de Messi, a cancha llena, con su familia de la mano, con los amigos en la tribuna y los compañeros en la cancha, es el que le faltó a Diego. Diego le dio todo a la Selección y la Selección le bajó la persiana con las piernas cortadas y sin la chance de una última vez. Las vidas paralelas de nuestros máximos ídolos suelen derivar en una historia de contrastes. Pero también hay puntos que las hermanan y uno de ellos es el post. Hubo un post Maradona y ya hay un post Messi. El post Maradona fue riquísimo en camadas de excelentes jugadores y muy pobre en resultados. El post Messi reitera la primera parte de ese patrón; la segunda es el máximo desafío. Ganar sin Messi, he aquí la cuestión.

 *

Es la misión para los que quedan y para los que vendrán, ojalá que con Lionel Scaloni al frente. Cuando nadie lo esperaba, con ese cuerpo técnico Messi alivianó la mochila de las frustraciones y ganó absolutamente todo. Ya había sido campeón mundial juvenil y oro olímpico, le faltaba coronar con la mayor y fue el team Scaloni el que proporcionó las condiciones de posibilidad para que los éxitos fluyeran. Se reencontraron el domingo en Ezeiza y llevan ya 48 horas tirando paredes con los recuerdos. La que se viene es una noche colmada de abrazos, seguramente de lágrimas, de sorpresas por los que podrían aparecer para darle al 10 una caricia que no esperaba. Porque hay despedidas y despedidas. Tratándose de Messi, tan simple en sus modos, tan humano en sus gestos, lo excepcional suele revestirse de calidez. Cero grandilocuencia, todo 100% genuino.

 *

 Siempre serás tatuaje, siempre serás remera, siempre serás leyenda. De copetudos y de desclasados. La idolatría, intangible, indescriptible, excede las fronteras de la materia, aunque es cierto que el tiempo la va tiñendo de sepia. Messi entra esta noche en una nueva dimensión: ídolo absoluto y ya, antes de cumplir los 40, anciano sabio de la tribu. Se va Messi de la Selección, el que soñó desde chico y nos invitó a soñar con él. Ahí estaremos, campeón.

#deportes#siempre#seras#tatuaje#leyenda#tucuman
Leer la nota original en La Gaceta
¿Necesitás plata?

Mirá qué bancos pueden prestarte hoy

Hacé tu simulación
Te puede interesar

Más de Nacionales