
Quién es y qué hizo en Tucumán Valenzuela Mayer, el financista que está en el foco de un escándalo político con Fujimori en Perú
Fue directivo de la Federación Económica, presidió la Cámara de Analistas Bursátiles, organizó congresos y hasta fue el dueño de un hotel frente al parque 9 de Julio
Resumen para apurados
El nombre deDamián Valenzuela Mayer acaba de irrumpir con fuerza en las portadas de los principales diarios peruanos y de otros países de la región, envuelto en una densa trama de reuniones clandestinas, influencias subterráneas y financiamiento junto a Keiko Fujimori. Para el público de la región andina o para los observadores internacionales, se trata de un misterioso CEO y operador financiero con base en Miami al frente de la firma Latin America Invest. Sin embargo, en nuestra provincia su apellido no es ninguna novedad: durante la primera década del nuevo milenio tuvo una activa participación en sociedades de bolsa, negocios bursátiles y en la Federación Económica de Tucumán (FET).
Abogado de formación y con una llamativa destreza para el armado de sociedades y la captación de inversores, Valenzuela Mayer construyó sus primeros cimientos a través de la sociedad de bolsa Intercapital. Antes había sido parte de .CIBSA Sociedad de Bolsa. Desde allí, no tardó en ganar visibilidad: impulsó congresos bursátiles de alto perfil como Expofinanzas, encabezó la Cámara de Analistas y Operadores Bursátiles, fundó y presidió el Consejo Social Empresario de Tucumán y tuvo un perfil alto en los medios de comunicación de Tucumán y de la región.
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Pero su ambición no se limitaba a los escritorios de asesoría bursátil. Valenzuela Mayer entendió rápidamente que el verdadero poder en la provincia se disputa en los pasillos de las instituciones intermedias y en la rosca corporativa. Su desembarco en la Federación Económica de Tucumán (FET) marcó una época de intensas turbulencias. Desde la rama de Comercio y como miembro del comité ejecutivo, no se conformó con un rol de reparto: fue el articulador central de la recordada asamblea de 2008 que desplazó al industrial azucarero Julio Colombres y ungió al tabacalero Raúl Robín al frente de la entidad, en una jugada que alteró el mapa de poder empresarial con evidentes guiños al poder político de entonces. Por aquel entonces, de hecho, tenía la apetencia de conducir la instituación.
Su apetito expansivo se reflejó también en el plano inmobiliario. En 2010, junto a su hermano Marcos, selló lo que la crónica económica local catalogó como la mayor operación del año: la compra del 100% del tradicional hotel cuatro estrellas Garden Park, ubicado frente al parque 9 de Julio. Valenzuela Mayer buscaba erigirse como un empresario integral, anclando su perfil financiero en una vidriera de hospitalidad de primer nivel sobre la avenida de Los Próceres. No obstante, el desenlace del negocio anticiparía los claroscuros que suelen rodear a sus proyectos: tras años de altibajos y jaqueado por la crisis pandémica de 2020, el emblemático complejo terminó cerrando sus puertas en silencio y con un cartel de venta en su fachada.
Con el correr de los años, las fronteras provinciales le quedaron chicas. Valenzuela Mayer montó su base en el sur de Florida, diversificó sus sociedades y adoptó el traje de asesor geopolítico y captador de fondos internacionales. Pero los métodos, según revelan ahora las investigaciones periodísticas en Perú y las causas radicadas en los tribunales estadounidenses, no variaron demasiado: audacia al límite del reglamento, un entramado societario de difícil trazabilidad y la habilidad para susurrar al oído del poder político en momentos decisivos.
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El escándalo del spa Tomyko en Lima, donde se coordinaban cumbres reservadas de campaña con el entorno fujimorista, sumado a las demandas por presuntas maniobras fraudulentas que arrastra en Miami, no son un rayo en cielo sereno. Son apenas el último capítulo de un financista que dio sus primeros pasos entre las pizarras y la rosca gremial tucumana, demostrando que detrás del brillo de las finanzas internacionales casi siempre late la misma vieja pulsión por la influencia y el poder en las sombras.



