
Qué no comer ni tomar cuando se consumen antibióticos: los alimentos que pueden afectar el tratamiento
Algunas comidas o bebidas en combinación con este tipo de medicamentos pueden provocar efectos secundarios para la salud.
Resumen para apurados
Cuando una persona está tomando antibióticos, no solo debe respetar las dosis y los horarios indicados por el médico. También es importante prestar atención a la alimentación, ya que determinadas comidas y bebidas pueden interferir con la absorción o el efecto de algunos medicamentos.
Los antibióticos se utilizan para combatir infecciones provocadas por bacterias y actúan eliminándolas o evitando que se multipliquen. Pueden administrarse por vía oral, mediante comprimidos, cápsulas o líquidos, pero también existen tratamientos tópicos, gotas, inyecciones y medicamentos administrados por vía intravenosa.
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La interacción entre medicamentos y alimentos no ocurre de la misma manera con todos los antibióticos. Por eso, las indicaciones pueden variar según el fármaco que se esté tomando.
Uno de los ejemplos señalados en la información de la Biblioteca Nacional de Medicina es la interacción entre algunos antibióticos y los productos que contienen calcio.
La doxiciclina, la minociclina y la ciprofloxacina, entre otros medicamentos, pueden presentar problemas de absorción cuando se consumen junto con productos lácteos. El calcio puede dificultar que el organismo absorba adecuadamente el medicamento y, por lo tanto, afectar su acción.
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En estos casos, es recomendable consultar las indicaciones específicas del medicamento y respetar el intervalo establecido entre la toma del antibiótico y el consumo de alimentos ricos en calcio.
El alcohol puede generar interacciones con distintos medicamentos y aumentar determinados efectos secundarios. Por eso, durante un tratamiento farmacológico es importante consultar al médico o al prospecto del medicamento antes de consumir bebidas alcohólicas.
No todos los antibióticos tienen la misma interacción con el alcohol, por lo que no existe una regla única aplicable a todos los tratamientos.
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Las interacciones entre medicamentos y alimentos no se limitan a los antibióticos. Algunos tratamientos utilizados para enfermedades cardiovasculares, trastornos de la tiroides, alergias o depresión también pueden verse afectados por determinados alimentos o bebidas.
Por ejemplo, los alimentos ricos en vitamina K, como el brócoli, la col, las espinacas y la acelga, pueden interferir con el efecto de la warfarina, un anticoagulante. Por ese motivo, las personas que toman este medicamento deben consultar con un profesional antes de realizar cambios importantes en su alimentación.
También existen interacciones relacionadas con alimentos que contienen tiramina, como algunas carnes ahumadas, quesos curados, vino tinto, cerveza de barril, salsa de soja y bananas muy maduras. Estos productos pueden generar problemas cuando se consumen junto con determinados antidepresivos conocidos como inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO).
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El jugo de pomelo también puede modificar el efecto de algunos medicamentos. Puede interferir con una enzima que participa en el metabolismo de determinadas estatinas, como atorvastatina, lovastatina y simvastatina.
Como consecuencia, el medicamento puede permanecer durante más tiempo en la sangre y aumentar el riesgo de algunos efectos secundarios, entre ellos el dolor muscular.
El pomelo también puede interactuar con determinados ansiolíticos y corticoesteroides utilizados en tratamientos de enfermedades como Crohn o colitis ulcerosa.
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Las personas que toman inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA) para controlar la presión arterial también deben prestar atención a la cantidad de potasio que consumen. Alimentos como bananas, palta, tomate y damascos secos son ricos en este mineral y, en determinadas circunstancias, un exceso de potasio puede favorecer alteraciones del ritmo cardíaco.
Por otra parte, algunos antihistamínicos, como la fexofenadina, pueden verse afectados por determinados jugos de frutas. Las bebidas de manzana, naranja y pomelo pueden disminuir la absorción del medicamento y reducir su efecto.
Los alimentos con alto contenido de fibra también pueden interferir con la absorción de algunos medicamentos, entre ellos la levotiroxina, utilizada para tratar trastornos de la tiroides, y la digoxina, indicada en determinados problemas cardíacos.
Las interacciones entre medicamentos y alimentos dependen del fármaco específico, la dosis y las características de cada persona. Por eso, ante un tratamiento con antibióticos, lo más importante es seguir las instrucciones indicadas por el profesional de la salud y consultar si existen dudas sobre determinados alimentos o bebidas.
Además, no se debe suspender ni modificar un tratamiento antibiótico por cuenta propia. Respetar las indicaciones permite que el medicamento pueda actuar de manera adecuada contra la infección bacteriana.
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