
Por qué usar IA para ligar funciona con los números pero falla con las personas
Los estudios muestran mejoras de hasta el 70% en matches y respuestas cuando se usa inteligencia artificial en apps de citas.
Resumen para apurados
La tendencia general sobre usar Inteligencia Artificial (IA) para el mundo de las citas está muy documentada en estudios recientes. Según relevamientos de la industria (como el informe Singles in America de Match), alrededor del 22% al 26% de los solteros que usan IA afirman conseguir más matches, mientras que un 24% señala que consigue citas de mejor calidad o más compatibles.
Según una encuesta de Gleeden, la app de citas extraconyugales pensada por y para mujeres, cerca del 70% de quienes la usaron para mejorar su biografía o iniciar conversaciones dice que consiguió más matches o respuestas más rápidas. El problema aparece cuando la otra persona se entera: más del 60% de las mujeres encuestadas se sentiría decepcionada si descubriera que los primeros mensajes que recibió fueron escritos por IA.
El dato curioso que muestran casi todas las métricas es que la gente suele estar muy dispuesta a usar IA para ayudarse a sí misma, pero no le gusta enterarse de que la otra persona la usó. El principal rechazo genera lo que en redes llaman el chatfishing (dejar que un robot responda la charla). Más del 60% de los usuarios indica que pierde el interés si descubre que las respuestas del otro eran texto generado automáticamente.
La ayuda empieza en el perfil. El 35% usa herramientas de IA para escribir una biografía breve que transmita misterio y diversión. Y el 50% admite haberlas usado para retocar levemente sus fotos, difuminar el fondo o sacar a alguien que aparecía en la imagen.
Después viene el chat. El 35% recurre a la IA para escribir un primer mensaje a partir de los intereses de la otra persona; el 25%, para retomar una conversación que se enfrió. También hay quienes la consultan para hablar de lo que buscan sin ser demasiado explícitos: desde una conexión sin compromiso hasta un encuentro discreto.
La IA también aparece cuando llega el momento de verse: uno de cada cuatro usuarios le pregunta cuándo y cómo proponer una cita privada. La clave para que la IA tenga un uso positivo es potenciar las ideas propias, no para que un algoritmo pretenda ser uno mismo.

