
Por las celebraciones de egreso, los alumnos de sexto pierden cerca de un mes de clases
Si bien estas actividades no son organizadas por las instituciones educativas, impactan directamente en la continuidad de los aprendizajes.
Si bien estas actividades no son organizadas por las instituciones educativas, impactan directamente en la continuidad de los aprendizajes.
Claves
El último año de la escuela secundaria representa, para la mayoría de los estudiantes, el tramo final de una etapa y el umbral hacia la educación superior o el mundo laboral. Sin embargo, ese año decisivo suele verse atravesado por una serie de actividades extracurriculares que, sumadas, alejan a los alumnos del aula durante un período considerable.
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Según el testimonio de una docente de nivel secundario que trabaja con el último curso, la acumulación de eventos vinculados al egreso priva a los estudiantes de casi un mes completo de clases.
La cuenta comienza con la preparación del buzo de egresados, que incluye un día completo de ensayos y baile en el que los alumnos no asisten. Y a esto se agregan el UPD (último primer día) y el UDS (último día de sexto año), dos jornadas en donde los estudiantes generalmente no asisten a la escuela.
La Semana del Estudiante, que en los últimos años se ha extendido progresivamente, también afecta la asistencia. Lo que originalmente era una jornada de celebración derivó primero en un fin de semana, luego en una semana completa y, en la actualidad, en un período de aproximadamente ocho a diez días de actividad. "Solo entre la semana del estudiante ya se van entre ocho y diez días", precisó la docente.
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A ello se suma el viaje de egresados, que insume alrededor de diez días más para quienes participan.
Si la cena de egresados coincide con un día de clases, también resta. De este modo, la sumatoria de eventos evidencia que los alumnos del último año pierden cerca de veinticinco días de clases. Una cifra que no contempla jornadas institucionales, paros docentes ni suspensiones de clases por actividades propias de la institución escolar, lo que elevaría aún más el total de días sin dictado efectivo.
La pérdida de casi un mes de clases en el último año de secundaria no constituye un hecho aislado ni una novedad de este ciclo lectivo. Se trata de una dinámica que se repite año tras año y que involucra a estudiantes que se encuentran en la antesala de su ingreso a la universidad.
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Estos eventos no forman parte de la planificación pedagógica ni del calendario oficial. Sin embargo, inciden de manera directa en la continuidad de los aprendizajes.
"Un mes completo es mucho para chicos que están por ingresar a la universidad. Es también responsabilidad de los padres frenar un poco, porque muchas veces son ellos mismos los que fomentan esto", sostuvo.
La docente advirtió además sobre una contradicción frecuente: las familias habilitan y financian los festejos, pero luego reclaman a la escuela por los contenidos que no se dictaron. "No se puede decir en este caso que la escuela tiene la culpa porque es algo que no organiza la institución. La falta le corre al chico. Por eso muchos de ellos en este último tiempo no han faltado, para poder faltar estos días del viaje de egresados, y de la Semana del Estudiante. Pero tienen que tomar conciencia los padres, porque después vienen los reclamos y siempre la culpa es de la escuela y los docentes", concluyó.n
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