
Pondrán en práctica la tarjeta negra en el fútbol: de qué se trata y cuando se aplicará
En Rumania están buscando hacerle frente a los padres violentos e idearon una herramienta para terminar con insultos, amenazas y peleas protagonizadas por adultos en las tribunas.
En Rumania están buscando hacerle frente a los padres violentos e idearon una herramienta para terminar con insultos, amenazas y peleas protagonizadas por adultos en las tribunas.
El fútbol sumó una particular novedad en Rumania con la implementación de la "tarjeta negra", aunque no está destinada a sancionar a los jugadores. La medida fue creada para intervenir cuando padres y espectadores llevan la violencia, los insultos o la presión al límite durante los partidos juveniles. La iniciativa alcanza a las categorías Sub-7 a Sub-16 y busca proteger a los chicos de las conductas inapropiadas de los adultos.
La medida fue implementada por la Federación Rumana de Fútbol como parte de la campaña B.R.A.V.O., destinada a combatir el acoso, la presión y los comportamientos abusivos en el fútbol formativo. No modifica las reglas internacionales del deporte ni implica que la tarjeta negra vaya a utilizarse en todos los países: es una disposición exclusiva de las competiciones juveniles de Rumania.
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El protocolo establece tres etapas antes de llegar a la tarjeta negra. Primero, el árbitro detiene el partido y pide a los entrenadores que intervengan con los padres o espectadores. Si los comportamientos continúan, el encuentro se suspende durante diez minutos y los equipos regresan a los vestuarios. Si después de la reanudación la situación no cambia, llega la instancia definitiva.
En ese tercer paso, el árbitro muestra la tarjeta negra y da por terminado el partido. La señal no representa la expulsión de un espectador en particular ni determina automáticamente qué equipo gana: comunica que el comportamiento del público hizo imposible continuar con el encuentro. Las consecuencias deportivas quedan en manos de los organismos correspondientes.
El protocolo contempla insultos, amenazas, agresiones físicas o verbales, hostigamiento y enfrentamientos entre padres, jugadores, entrenadores o árbitros. También permite intervenir ante otras conductas que puedan poner en riesgo a los menores o impedir el normal desarrollo del partido.
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Con esta medida, Rumania busca dejar un mensaje contundente: el fútbol infantil debe estar por encima de las ambiciones de los adultos. La Federación ya había tomado otras medidas contra los abusos y hasta implementó jornadas en las que padres y entrenadores deben permanecer en silencio durante los partidos. La tarjeta negra apunta así a proteger el objetivo principal de estas categorías: que los chicos puedan jugar, aprender y disfrutar sin la presión de la tribuna.
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