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Pasaron 33 años y los tucumanos siguen reclamando por los colectivos: el archivo que lo demuestra
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Pasaron 33 años y los tucumanos siguen reclamando por los colectivos: el archivo que lo demuestra

JM
Juan Manuel Rovira
miércoles, 14 de octubre de 2026 · 11:02 p. m. hs · 6 min
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Un video de 1993 expone las quejas de los pasajeros por las demoras, las frecuencias y las dificultades para viajar. Más de tres décadas después, varios de esos inconvenientes siguen vigentes. Qué cambió y qué falta resolver.

Resumen para apurados

"Una calamidad; llevo como media hora acá esperando el colectivo y no viene". La frase podría escucharse hoy tranquilamente en cualquier parada de ómnibus de San Miguel de Tucumán, pero fue pronunciada hace 33 años. Lo dijo un pasajera durante un informe de televisión de 1993 que volvió a circular en las redes sociales y que expone, una vez más, un problema que atraviesa generaciones de usuarios del transporte público en la capital.

El material fue recuperado y publicado por la cuenta de Instagram @robles_digitalizaciones. En las imágenes, los pasajeros describen las dificultades cotidianas para trasladarse por la ciudad. Las quejas apuntan a las largas esperas, las frecuencias irregulares y un servicio que, según sus propias palabras, no siempre responde a las necesidades de quienes dependen del colectivo para llegar al trabajo o a la escuela.

"¿Qué le parece el servicio urbano?", le pregunta el periodista a uno de los entrevistados. La respuesta es tajante: "nefasta". Otro usuario asegura que llevaba alrededor de media hora esperando una unidad. Cuando le consultan si esa situación se repetía todos los días, responde: "La mayoría de las veces, sí".

Las críticas se repiten. "Para mí el servicio es malo", sostiene un pasajero. Al explicar los motivos, señala que los colectivos pasan "muy espaciados" y que no cumplen con los horarios establecidos, una dificultad que, según remarca, afecta especialmente a quienes deben llegar a tiempo al trabajo o al colegio.

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El informe de 1993 no se limitaba solamente a recoger testimonios. También ponía el foco en el tiempo que los usuarios perdían durante sus traslados. "Cada persona trabajadora pierde no menos de una hora diaria viajando", afirmaba la voz en off del periodista de División Noticias, de Canal 8, que describía ese lapso como un tiempo que se le quita al descanso y a las actividades personales.

La narración incluso apelaba a los estudios sobre el uso del tiempo libre para dimensionar el impacto de los viajes cotidianos. Después, el reportero planteaba una pregunta que funcionaba como una ironía sobre las dificultades para viajar: "¿Usted cree en los milagros?". La respuesta llegaba en forma de comentario sobre la posibilidad de conseguir un asiento en una unidad durante las horas de mayor demanda, escena presentada como casi sobrenatural.

El registro, además, permite asomarse a una rutina que, para miles de pasajeros, no depende solamente de cuánto dura el recorrido entre dos puntos. También importa cuánto deben esperar en la parada, si el colectivo llega cuando lo necesitan y en qué condiciones pueden completar el viaje.

Las quejas de aquel informe tienen un correlato en datos más recientes. Por ejemplo, en septiembre de 2024, durante la primera semana de funcionamiento del sistema municipal de recepción de reclamos sobre el transporte público en San Miguel de Tucumán, se registraron 120 presentaciones de usuarios.

Según un relevamiento que hizo LA GACETA, 42 reclamos (el 35% del total) estuvieron vinculados con el estado de las unidades, mientras que otros 34 (el 28,3%) apuntaron a las frecuencias. La línea 11 encabezó las quejas por demoras, con nueve presentaciones relacionadas con ese problema, dentro de un total de 17 reclamos. También aparecieron entre las líneas más cuestionadas la 17, con 16 presentaciones, y la 3, con 14.

Los números corresponden a una semana de registros y no representan por sí solos un diagnóstico completo del sistema. Sin embargo, permiten observar que las frecuencias y las condiciones del servicio continuaban entre las preocupaciones de los pasajeros más de tres décadas después de las entrevistas filmadas en 1993.

Nobleza obliga, la comparación no significa que el transporte haya permanecido sin cambios desde entonces. En ese período se modificaron recorridos, unidades y herramientas para consultar el servicio. Pero la espera y la regularidad de los colectivos siguen siendo aspectos centrales para quienes necesitan viajar todos los días.

En agosto de 2026, la Municipalidad de San Miguel de Tucumán presentó un plan para reorganizar los recorridos del transporte urbano. La propuesta contempla dividir la ciudad en siete sectores, reducir la superposición de líneas y ampliar la cobertura, con el objetivo de adecuar un esquema que, según las autoridades, había quedado desactualizado después de décadas sin modificaciones de fondo.

El control de las frecuencias también forma parte de los planteos oficiales. De acuerdo con la información difundida por LA GACETA, desde la asunción del secretario de Movilidad Urbana, Carlos Arnedo, se habían aplicado alrededor de 860 sanciones económicas por incumplimientos vinculados con ese aspecto del servicio. La Municipalidad también señaló que los carriles exclusivos permitieron reducir entre siete y nueve minutos los tiempos de circulación en determinados tramos.

El desafío, además, es recuperar pasajeros. Según los datos citados en la presentación del plan, entre el 15% y el 18% de los habitantes de la Capital utiliza el colectivo como principal medio de movilidad. En ese contexto, el municipio planteó la necesidad de mejorar la prestación para revertir la pérdida de usuarios.

"Nuestro objetivo no es sacar colectivos de la calle", había afirmado Arnedo a este diario al explicar los lineamientos de la reorganización. La intención oficial es revisar cómo se distribuyen las líneas y mejorar el funcionamiento de la red, aunque el resultado dependerá de cómo se implementen los cambios y de si estos se traducen en una mejora concreta para los pasajeros.

En paralelo, la discusión sobre el futuro del transporte también involucra a las empresas que prestan el servicio. Los planteos de la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (Aetat) sobre los costos de funcionamiento y la actualización de la tarifa forman parte de un escenario en el que la reorganización de los recorridos deberá ir acompañada de condiciones que permitan sostener las frecuencias y la prestación.

Con todo esto, el archivo de 1993 funciona como una fotografía de una época, pero también para recordar que la demanda persiste; y es, básicamente contar con un transporte público que permita llegar a destino sin esperas excesivas ni incertidumbre sobre los horarios.

En aquel informe, los pasajeros describían el servicio con palabras duras y hablaban de la media hora perdida en una parada. Durante los siguientes años, las frecuencias volvieron a aparecer entre los principales motivos de reclamo registrados por el municipio. Y en 2026, la reorganización del sistema se presentó como una respuesta a problemas estructurales.

Entre una escena y otra pasaron 33 años; es cierto, cambió la ciudad y las formas de viajar, pero la experiencia cotidiana de esperar el colectivo sigue siendo una medida concreta de la calidad del servicio. Ahora, la pregunta que nos deja el video no es solamente cuánto cambió el transporte desde 1993, sino cuánto falta para que esas quejas dejen de formar parte de la rutina de todos nosotros.

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Leer la nota original en La Gaceta
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