Parque Geoghegan: un barrio abandonado entre la negligencia municipal y la desidia vecinal
El barrio Parque Geoghegan padece abandono crónico: basura en las esquinas, baldíos sucios, veredas rotas y una Municipalidad que no cumple sus obligaciones bás
Reporte ciudadano
El barrio Parque Geoghegan acumula basura, baldíos sin limpiar, veredas inexistentes y luces encendidas todo el día. La responsabilidad, dicen los vecinos, es tanto del municipio como de los propios habitantes
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El abandono del barrio Parque Geoghegan: negligencia compartida
El barrio Parque Geoghegan, conocido también como Villa Bosch por la proximidad entre ambos, padece un extremo descuido por parte de la Municipalidad y de muchos de sus vecinos. La responsabilidad es compartida. La suciedad, el descuido y el feo aspecto son alarmantes.


La Municipalidad es responsable del poco frecuente barrido de las calles, de no exigir la limpieza de los terrenos baldíos, de no controlar aquellos edificios de alquiler que no cuentan con certificado de habitabilidad, de no concretar el viejo proyecto del espacio verde en un predio hoy lleno de yuyos secos, de mantener en una de sus calles las luces encendidas 24 hs., un enorme gasto innecesario que nos cuesta a todos.
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Los vecinos, algunos de los circunstanciales porque alquilan y algunos de los residentes permanentes, son corresponsables de este desagradable aspecto del barrio. Son causantes de la acumulación de basura en las esquinas (ramas de árboles, podas, cortes de césped, escombros, chatarra de toda índole), de la suciedad de sitios baldíos, de la inexistencia de veredas (no es posible dar la vuelta a la manzana por veredas, sino que el peatón se ve obligado a caminar por la calle); son causantes de dejar sus perros sueltos todo el día y toda la noche, se forman jaurías que contribuyen a desparramar la basura por todas las calles. No falta la persona ajena al barrio que saca de los contenedores las bolsas de basura, las rompe y deja una extensa superficie de inmundicia; tampoco faltan los albañiles contratados y los caseros que echan a los contenedores ladrillos, pedazos de cerámicas, arena y bolsas con concreto seco. Tampoco falta algún vecino que quema yuyos mezclados con algo de basura e intoxica una manzana entera con espeso humo.
Esta situación de todos los días y de largo tiempo va empeorando. Los recolectores pasan en el camión y llevan lo que les corresponde. Pero ya no es suficiente frente tan alto nivel de barbarie. Incluso, se da este desequilibrio: donde la Municipalidad cumple, los vecinos no; donde los vecinos cumplen, la Municipalidad falla.
Si ambas partes, la Municipalidad y los vecinos, asumen sus responsabilidades de manera colaborativa y reconociendo cada uno sus negligencias, en muy poco tiempo todo mejoraría. Solamente debemos hacerlo y vigilar que todos lo cumplan
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