Muerte por asfixia, un relato escalofriante y un historial trágico
La fiscalía avanza contra Lucía Sosa tras descartar un accidente doméstico. Se ordenaron pericias psicológicas y resguardo policial ante el repudio de los vecinos por los antecedentes de la mujer
Las pruebas que comprometen a la madre de Isabella de Villa Gesell
La fiscalía avanza contra Lucía Sosa tras descartar un accidente doméstico. Se ordenaron pericias psicológicas y resguardo policial ante el repudio de los vecinos por los antecedentes de la mujer
La investigación en torno a la trágica muerte de Isabella, una nena de casi tres años fallecida en el Hospital Arturo Illia de Villa Gesell, sumó en las últimas horas elementos de prueba que complican de forma severa la situación procesal de su madre, Lucía Sosa. Aunque la mujer afirmó en primera instancia que la niña se había ahogado mientras tomaba la mamadera, los resultados preliminares de la autopsia determinaron que la causa de muerte fue una asfixia, lo que llevó a la fiscalía a descartar la hipótesis de un evento accidental y avanzar sobre la figura de una acción intencional.
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El caso tomó una dimensión aún más dramática al salir a la luz el historial familiar de la imputada. Antes de su radicación en Villa Gesell, Sosa residía en Mar del Plata, ciudad donde años atrás fallecieron otros dos de sus hijos en episodios que dieron lugar a causas judiciales en las que resultó absuelta por falta de pruebas. Con este nuevo hecho, la trayectoria familiar quedó bajo observación intensiva: de un total de seis hijos, tres fallecieron, dos fueron dados en adopción y el único sobreviviente de cuatro años fue puesto de inmediato bajo resguardo del fuero de menores.


Justamente, las declaraciones del pequeño de cuatro años tras ser apartado del entorno familiar se convirtieron en una pieza probatoria central. En el marco de las entrevistas coordinadas por el equipo interdisciplinario de contención, el menor habría relatado que su madre le decía de forma recurrente que "no respirara porque el aire le hacía mal", para luego proceder a taparle la boca y la nariz. La fiscalía analiza si este testimonio describe una práctica sistemática ejercida dentro de la vivienda que pudiera haber desencadenado el desenlace fatal de la niña.
El foco de los investigadores también se extendió hacia los antecedentes de las parejas de la mujer. Su expareja en Mar del Plata, Héctor Javier Picart, ostenta antecedentes por violencia de género y consumo de estupefacientes y se encuentra privado de la libertad por otra causa. Por su parte, la pareja actual y padre de los dos hijos más pequeños, Daniel Aguirre, se encontraba en su lugar de trabajo al momento del hecho, motivo por el cual las sospechas directas se concentran sobre Sosa, quien estaba al cuidado exclusivo de la menor.
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Ante la gravedad del cuadro, el fiscal del caso dispuso la realización urgente de pericias psicológicas y psiquiátricas integrales para ambos adultos con el fin de trazar un perfil de personalidad que aporte claridad al expediente. En tanto, la pareja permanece bajo estricto resguardo policial para garantizar su integridad física ante posibles represalias vecinales y asegurar su presencia durante los allanamientos y peritajes en marcha, mientras la Justicia revisa la actuación previa de los organismos de niñez e instituciones religiosas que tuvieron contacto previo con la familia.
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