
Los Pumas y una tarde de rugby que cruzó fronteras: las historias de los hinchas que llegaron a Jujuy con el corazón dividido
Entre camisetas argentinas y australianas, el estadio 23 de Agosto reunió historias de pasión y pertenencia. Dos hinchas vivieron una jornada que trascendió el rugby.
Resumen para apurados
Entre los miles de hinchas que tiñeron de celeste y blanco el estadio 23 de Agosto, dos historias resumieron el espíritu del rugby: la pasión por el deporte más allá de cualquier frontera.
Ezequiel, trabajador administrativo, y su pareja Liliana, docente, caminaron hacia el estadio con colores diferentes, pero con la misma ilusión. Él vestía la tradicional camiseta amarilla del seleccionado australiano; ella, la del seleccionado argentino de fútbol.
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"Como nunca pasaba nada con Los Pumas, me tiraban más los Wallabies y los All Blacks, de los que soy fanático. Es la primera vez que los veo acá. Tenía la camiseta guardada desde hace seis años y qué mejor oportunidad para estrenarla", confesó Ezequiel entre risas.
Para él, la visita del conjunto de Oceanía representó una cita imperdible después de años de admirar el rugby del Hemisferio Sur. Aunque quería una victoria argentina, la tentación de lucir la camiseta visitante en su propia tierra terminó ganando la partida.
Unos metros más allá, la historia de Juan Antonio Maigua, de 84 años, resumía la esencia del cruce. Equipado con una gorra, la camiseta de los Wallabies y un banderín de Australia, el jujeño vivió el partido como un viaje en el tiempo.
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Hace 54 años que reside en Oceanía. En su juventud dejó Jujuy para instalarse en Córdoba y, desde "La Docta", dio el salto al otro lado del mundo. Allí trabajó en el sector industrial y construyó su familia. El destino quiso que este test match lo encontrara de vacaciones en su tierra natal.
Durante el partido, Juan Antonio hizo una pausa en las visitas familiares para presenciar el choque entre el lugar donde nació y el país que lo recibió. Aunque los cerros jujeños lo vieron crecer, no oculta que el próximo mes emprenderá con entusiasmo el regreso al lugar donde construyó su vida.
Entre camisetas amarillas, celestes y blancas, la tarde en Jujuy reunió dos países, distintas generaciones e historias separadas por miles de kilómetros, pero unidas por el rugby.



