
Los funcionarios de la Fed prevén otra alza de tasas de interés pero no dan señales sobre cuándo llegará según las actas
La Fed prevé otra subida en las tasas de interés este año. Los inversores ajustan carteras ante el endurecimiento del crédito.
Frente a presiones inflacionarias que superan la meta desde hace más de cinco años, los funcionarios de la Reserva Federal proyectan encarecer el crédito nuevamente. Según revelaron las actas publicadas el miércoles, la cúpula monetaria busca frenar el desvío inflacionario antes de concluir el año.
A pesar de esta advertencia, el resumen omitió especificar el momento exacto para aplicar dicho incremento. Los banqueros centrales vigilan la resistencia del empleo para definir su postura en las reuniones del 28 de octubre o el 9 de diciembre, orientadas a endurecer la política monetaria frente al encarecimiento del consumo.
El documento oficial subrayó la postura mayoritaria del comité:
«Con respecto a las perspectivas de la política monetaria más allá de la reunión actual, la mayoría de los participantes evaluó que otro aumento en el rango objetivo probablemente sería apropiado hacia fin de año»
Ratificando su intención de mantener la restricción crediticia.
Dicho posicionamiento institucional estuvo acompañado por una nota explícita de prudencia sobre los próximos pasos del banco central. Los miembros del comité reconocieron que la incertidumbre reinante aconseja evaluar la coyuntura con cautela para evitar un endurecimiento excesivo en los costos de financiación del sistema.
En las mismas deliberaciones, los gobernadores matizaron su postura:
«Los participantes enfatizaron, sin embargo, que abordaron cada reunión con una mente abierta y que las decisiones dependerían de la información entrante y su balance de riesgos»
Buscando preservar la flexibilidad operativa en cada deliberación de política monetaria.
Kevin Warsh adoptó un tono firme durante su conferencia de prensa posterior, desatando una rápida reacción entre los operadores de Wall Street. Tras el alza decretada el 16 de septiembre, los mercados comenzaron a apostar por un movimiento consecutivo en octubre para anticipar mayores presiones inflacionarias.
Sin embargo, los datos recientes de precios y las declaraciones de varios miembros de la cúpula cambiaron las expectativas. La evidencia estadística sugiere que una subida de tasas de interés resulta improbable para el encuentro de fin de mes, permitiendo enfriar las apuestas alcistas inmediatas entre los inversores.
El índice de gastos de consumo personal situó la inflación subyacente en el 3% durante agosto y la tasa general en el 3,4%. Aunque ambas lecturas superan el objetivo del 2%, resultaron menores a lo previsto por modificaciones metodológicas, ayudando a moderar el pesimismo inflacionario en Wall Street.
Durante el cónclave de septiembre, los funcionarios identificaron riesgos de que la inflación permanezca enquistada en la economía real. El debate reconoció que el mercado laboral opera «cerca del empleo máximo» y que la actividad general repuntó, factores que amenazan con prolongar la resistencia inflacionaria en los precios.
La Reserva Federal aprobó por unanimidad elevar la tasa de referencia en un cuarto de punto, superando las reticencias previas de algunos miembros destacados. La cohesión interna envió un mensaje de firmeza a los mercados bursátiles con el fin de anclar las expectativas de precios ante posibles desviaciones.
En los registros del debate, el resumen expuso:
«Muchos participantes enfatizaron que una trayectoria más alta sería prudente por gestión de riesgos, brindando un seguro contra una inflación persistente por mayor demanda o choques de oferta»
Con el propósito de blindar la estabilidad macroeconómica frente a eventos adversos imprevistos.
El Comité Federal de Mercado Abierto anticipó un incremento adicional este año y ninguno para 2027. Un total de 16 de los 18 funcionariosque enviaron previsiones respaldó otro ajuste monetario, mostrando una clara disposición para endurecer el entorno crediticio antes de pausar definitivamente su ciclo restrictivo.
Kevin Warsh evitó remitir estimaciones numéricas desde que asumió el liderazgo en mayo. Durante su comparecencia, el banquero describió el último ajuste como el retiro de «una dosis de acomodación» monetaria, palabras interpretadas por los analistas para anticipar mayores subidas futuras en el costo del capital.
Pese a ello, varios gobernadores insistieron en que el banco central no debe apresurarse al tomar nuevas decisiones sobre el crédito. Aunque las expectativas a corto plazo aumentaron, los últimos registros de precios resultaron algo más constructivos, logrando reducir la urgencia restrictiva dentro del comité de política.
En contrapartida a esa moderación, los indicadores de mercado continúan tensionados. Una encuesta de la Reserva Federal de Nueva York divulgada el miércoles reveló que el temor de los consumidores ante la inflación a un año tocó su cota máxima desde mayo de 2023, amenazando con desestabilizar el ánimo doméstico.
Esa inquietud por el coste de la vida coincidió con un repunte vertiginoso en el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense. La rentabilidad de la deuda pública alcanzó cotas inéditas que no se observaban desde 2002, amenazando con drenar la liquidez bancaria en los mercados financieros internacionales.
Los miembros del banco central atribuyeron esta escalada al auge de la inteligencia artificial, el sólido crecimiento económico y las expectativas restrictivas. Los economistas técnicos agregaron que parte del repunte procedió de «la incertidumbre relacionada con el anuncio e implementación del programa de recompra del Tesoro«, logrando elevar los rendimientos soberanos.
Scott Bessent, titular del Departamento del Tesoro, anunció en agosto que incrementaría la recompra de deuda pública a largo plazo previamente emitida. Sin embargo, dicha intervención gubernamental apenas contuvo las presiones del mercado, dejando los rendimientos en sus techos de 2002 sin frenar la escalada de intereses.
Las actas del FOMC revelaron que 16 de los 18 integrantes del comité prevén un incremento adicional en el precio del dinero antes de fin de año, debido a que la inflación acumula más de un lustro sobre la meta del 2%. Por consiguiente, las autoridades mantendrán el crédito restrictivo tras el alza unánime de septiembre, mientras que debaten si aplicarán el ajuste el 28 de octubre o el 9 de diciembre.
El deflactor de consumo PCE situó la inflación subyacente en el 3% en agosto, por lo que las presiones sobre el coste de vida continúan operando lejos del objetivo oficial de la institución. Sin embargo, las últimas lecturas de precios resultaron algo más moderadas de lo previsto, reduciendo de este modo la urgencia del banco central para ejecutar un incremento consecutivo a finales de mes.
La rentabilidad de los bonos del Tesoro escaló a cotas no vistas desde 2002, ya que confluyeron el auge de la inteligencia artificial, el sólido crecimiento económico y el temor a tipos restrictivos prolongados. Asimismo, los técnicos del banco central señalaron que las dudas sobre el programa de recompras de deuda de Scott Bessent añadieron presión al mercado, elevando por lo tanto los costes de financiación soberana.
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