
La pelea por el PRO se proyecta sobre el armado electoral
Detrás de la disputa judicial por la conducción se juega quién tendrá el control del sello partidario.
Detrás de la disputa judicial por la conducción se juega quién tendrá el control del sello partidario.
PRO. Se enfrenta el sector de Bullrich contra los macristas.
La disputa por el control del PRO en Catamarca dejó de ser una cuestión exclusivamente partidaria para convertirse en una pieza clave del reordenamiento opositor de cara a las elecciones del próximo año. Mientras la Cámara Nacional Electoral deberá resolver si confirma o revierte la nulidad de la intervención dispuesta por la conducción nacional del partido, el verdadero trasfondo del conflicto pasa por definir quién ejercerá la representación institucional del PRO cuando llegue el momento de negociar alianzas y candidaturas.
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El enfrentamiento comenzó durante el proceso de renovación de autoridades partidarias, cuando dos sectores quedaron enfrentados por la conducción del distrito. Por un lado, el espacio encabezado por Carlos Molina; por el otro, el sector referenciado en el concejal Diego Figueroa y la diputada provincial Natalia Saseta. Las diferencias derivaron en impugnaciones cruzadas, cuestionamientos sobre la organización de la elección interna y denuncias por presuntas irregularidades que terminaron judicializando el proceso.
En ese escenario, la conducción nacional del PRO resolvió intervenir el distrito catamarqueño por 180 días y designó al dirigente Enrique Cesarini como interventor, al sostener que existía una grave crisis institucional que impedía el normal funcionamiento del partido.
Sin embargo, la Justicia Electoral declaró posteriormente la nulidad de esa medida al considerar que la intervención había sido adoptada por un órgano sin competencia para hacerlo y que no se verificaban circunstancias excepcionales que justificaran desplazar a las autoridades partidarias.
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Esa decisión fue apelada por el PRO Nacional y ahora la definición quedó en manos de la Cámara Nacional Electoral.
Aunque la discusión se desarrolla en el plano judicial, el conflicto también refleja el reacomodamiento que atraviesa el PRO a nivel nacional. El sector que promovió la intervención mantiene afinidad con el espacio político encabezado por Mauricio Macri y busca recuperar protagonismo dentro del partido en Catamarca, luego de varios años de escasa presencia institucional. En ese esquema se inscriben dirigentes como Natalia Saseta y Diego Figueroa, quienes impulsan una reorganización partidaria alineada con la conducción nacional.
En la vereda opuesta, el sector encabezado por Molina aparece políticamente más cercano a Patricia Bullrich, hoy integrante del Gobierno de Javier Milei. Esa diferencia de alineamientos nacionales terminó trasladándose a la disputa provincial y explicaría parte de la intensidad que adquirió la pelea por la conducción del partido.
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La definición cobra especial relevancia porque el PRO ya integró un esquema electoral junto a La Libertad Avanza en la última elección. En ese armado, el partido obtuvo representación con la candidatura de Diego Figueroa al Concejo Deliberante de la Capital, en una alianza que también reunió a dirigentes provenientes del radicalismo que hoy respaldan al oficialismo nacional.
Con ese antecedente, el control del sello partidario adquiere un valor estratégico. La conducción que finalmente resulte reconocida será la encargada de representar formalmente al PRO ante la Justicia Electoral, suscribir eventuales acuerdos de alianzas y participar de la negociación por la integración de las listas.En otras palabras, no solo estará en juego la presidencia del partido, sino también quién tendrá la facultad de hablar en nombre del PRO cuando comiencen las conversaciones para el armado electoral.
Ese escenario también involucra a otros actores del espacio libertario. Por un lado, GENERAR, integrado por los exradicales Tiago Puente, Natalia Herrera, Mamerto Acuña y Silvana Carrizo. Por otro, el diputado nacional Francisco Monti, también exradicali, quien integra el bloque de La Libertad Avanza pero mantiene un armado político propio en la provincia.
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Si el entendimiento entre el PRO y La Libertad Avanza vuelve a renovarse, todos esos sectores buscarán ocupar espacios en el futuro armado electoral. Por eso, detrás de una disputa en los tribunales, también se libra una pulseada por el liderazgo opositor y por el lugar que cada sector pretende ocupar en la construcción política rumbo a las próximas elecciones.
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