
La historia del maestro tucumano que enseña en los Valles Calchaquíes: "Cuando se siembra con identidad, la cosecha nunca se detiene"
Daniel Choquis lleva 29 años dedicado a la docencia y hace 14 que dirige la Escuela Cacique Martín Iquín. Fue reconocido por su trayectoria. Los desafíos de enseñar en comunidades rurales.
Resumen para apurados
Mientras en todo el país se celebra el Día del Maestro, la historia de Daniel Choquis tiene un escenario particular: los Valles Calchaquíes. Allí, entre Amaicha y Quilmes, este docente tucumano lleva casi tres décadas ejerciendo una profesión que, asegura, no se limita a enseñar contenidos: también implica acompañar a las familias, sostener la identidad de una comunidad y evitar que el desarraigo termine alejando a los chicos de sus raíces.
Choquis vive en Amaicha del Valle, dentro de la comunidad originaria, y hace 29 años que ejerce la docencia. Pasó por escuelas de Cruz Alta, Alderetes y Trancas, pero su historia quedó especialmente ligada a las comunidades del Valle Calchaquí. Durante seis años fue docente de la Escuela N° 213 Cacique Martín Iquín y hace 14 años asumió como director.
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"Hace 20 años que estoy en esta comunidad. Conozco a los distintos alumnos, a las familias y muchos de ellos ya están los nietos que fueron mis alumnos", contó durante una entrevista con LA GACETA.
Su trayectoria le permitió conocer de cerca una realidad educativa que tiene características propias. En estas escuelas, la enseñanza convive con una cultura ancestral que las comunidades buscan preservar y transmitir a las nuevas generaciones.
Para Choquis, la educación intercultural bilingüe ocupa un lugar central. La propuesta de la escuela no abandona los contenidos curriculares, sino que intenta incorporarlos a los conocimientos, las costumbres y las prácticas de la comunidad.
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"Tratamos de revalorizar la cultura y el trabajo artesanal de la comunidad", explicó. El objetivo, según señaló, es recuperar saberes que fueron transmitidos durante generaciones y que corren el riesgo de perderse.
El trabajo de la tierra, las artesanías y el aprovechamiento de los recursos que brinda la naturaleza forman parte de distintos proyectos escolares. Los docentes buscan integrar esos conocimientos con las diferentes áreas pedagógicas y especiales.
"Muchos de nuestros abuelos y ancestros han trabajado la tierra, han trabajado artesanalmente con todo lo que brinda nuestra Madre Naturaleza, la Pachamama, y eso se está perdiendo", sostuvo en LG Play.
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Uno de los proyectos que desarrollaron los alumnos tiene como protagonista al algarrobo, un árbol profundamente vinculado con la identidad y la alimentación de la región. La investigación comenzó años atrás y permitió que los chicos exploraran distintas posibilidades de utilización de la algarroba.
El proyecto llegó este año hasta la instancia provincial de la Feria de Ciencias y ahora tendrá una nueva etapa. Los alumnos de cuarto grado de la Escuela Cacique Martín Iquín representarán a las escuelas de la zona de Amaicha del Valle y Colalao del Valle en la instancia nacional, que se realizará en Jujuy entre el 20 y el 24 de octubre. Uno de los productos desarrollados por los estudiantes es un alfajor elaborado a partir de la algarroba.
"Es ver que el algarrobo también tiene una utilidad que no es solamente el arrope o la aloja. Dentro de los nutrientes, el alfajor es algo económico, lo tenemos a mano y los chicos lo han elaborado guiados y orientados por sus docentes", explicó Choquis. Para el director, ese tipo de experiencias representan una forma concreta de trabajar la interculturalidad: aprender desde lo que la comunidad conoce y convertir esos saberes en herramientas para enseñar.
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La distancia también marca la vida cotidiana de estas escuelas. Choquis contó que durante años debieron afrontar distintas dificultades vinculadas con el acceso a recursos y a la tecnología. Sin embargo, asegura que algunas de esas barreras comenzaron a superarse. El acceso a internet permitió que los alumnos puedan investigar y que los docentes incorporen nuevas herramientas a sus clases.
"Hoy hemos vencido muchas adversidades en estos años de gestión", afirmó. La ubicación de la escuela también permite trabajar con un entorno que forma parte de la propia identidad cultural y turística de Tucumán.
La comunidad se encuentra cerca de las sierras de Quilmes y de la Ciudad Sagrada de Quilmes, uno de los principales sitios arqueológicos de la provincia. En ese contexto, el territorio deja de ser solamente el lugar donde funciona la escuela y se transforma también en una herramienta pedagógica.
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En el Día del Maestro, Choquis aprovechó para poner el foco en una problemática que atraviesa especialmente a las escuelas rurales: la necesidad de una mayor valoración de la tarea docente.
"Falta la valorización del docente, la tarea diaria, el mayor reconocimiento y la involucración del Estado", planteó.
Según relató, en las escuelas alejadas de los centros urbanos muchas veces los propios directivos y docentes deben buscar soluciones para cuestiones básicas, desde artículos de limpieza hasta problemas vinculados con la infraestructura.
También reclamó mayores oportunidades de capacitación para los docentes rurales. Consideró que la virtualidad puede ser una herramienta importante, pero pidió que existan también instancias presenciales en las comunidades, para que los maestros del interior tengan las mismas posibilidades de formación que quienes trabajan en las zonas urbanas.
Para Choquis, el reclamo excede lo salarial. La escuela cumple, especialmente en la ruralidad, una función social que va mucho más allá del aula.
"En la ruralidad somos también contención de nuestros alumnos, contención de nuestras familias y para evitar el desarraigo", afirmó.
La falta de oportunidades laborales, explicó, muchas veces obliga a las familias a trasladarse a otros lugares. Ese proceso también impacta en las escuelas, que pueden quedar con una matrícula cada vez más reducida.
Por eso, para el docente, enseñar también significa ayudar a que los chicos puedan permanecer vinculados con su comunidad y con su historia.
"Por un docente, desde el jardín de infantes, con toda su trayectoria escolar hasta terminar un nivel secundario, pasan los grandes periodistas, los arquitectos, la gente del Gobierno. Todos nacen desde el segundo hogar, que viene a ser la escuela", reflexionó.
Choquis recibió este año un reconocimiento por su trayectoria y, en el Día del Maestro, eligió compartirlo con todos los docentes que trabajan tanto en escuelas urbanas como rurales.
Después de 29 años frente a las aulas y 14 como director, su definición de la profesión parece estar profundamente vinculada con el lugar donde eligió ejercerla: una escuela en medio de los Valles Calchaquíes, donde enseñar también significa preservar una memoria colectiva.
"Cuando se siembra con identidad en la memoria de la tierra, la cosecha nunca se detiene", dijo antes de despedirse. Una frase que, para Daniel Choquis, resume buena parte de lo que significa ser maestro en una comunidad originaria: enseñar para el presente, pero también para que una historia pueda seguir siendo contada por las próximas generaciones.
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