
"La corrupción no hace más ricos a los ricos, hace más pobres a los pobres": la reflexión que marcó el Encuentro Anual de Empresarios de ACDE Tucumán
Tres referentes del Derecho ahondaron sobre la ética en la vida social, política y económica.
Resumen para apurados
"La ética es un asunto de las personas que tienen conciencia, carácter, decisión, libertad, responsabilidad, compromiso y capacidad de actuación. Un individuo imbuido de ética va mucho más allá de sentir satisfacción personal por la posesión de bienes materiales, es la satisfacción por encontrar maneras para servir a la sociedad y propender al bien común". La reflexión final de Juan Carlos Veiga, profesor emérito de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), ha sido el corolario del panel "Una mirada Ética para una Argentina posible", en el marco del Sexto Encuentro Anual de Empresarios del Norte, organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE Tucumán).
Veiga fue el moderador de la charla que compartieron junto con Armando Andruet, doctor en Derecho y presidente del Tribunal de Ética Judicial del Poder Judicial de Córdoba, y por el vicerrector de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), Horacio Madkur.
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Andruet abrió su exposición con una cita sobre la obra de Ítalo Calvino "La oveja negra" (1944), en la que marca una clara diferencia sobre la conducta de una persona que llega a un pueblo y no comparte la conducta del robo, naturalizada en esa población, sino que asoma como honrado. "La corrupción tiene una incidencia permanente en la vida democrática", arrancó el catedrático de la provincia mediterránea que, además, expuso el Índice de Corrupción que elabora Transparencia Internacional. En ese ránking, sobre 180 países, la Argentina se encontraba en el puesto 85, con 40 puntos sobre 100 de lo óptimo, bajó tres puntos hacia 2024, "con un país más devaluado y cada vez más corrupto".
En otro tramo de su exposición, Andruet aludió a la Carta Interamericana de la OEA, firmada en 2001 en Lima (Perú), en la que remarcó las amenazas que se les presenta a la democracia y la institucionalidad de la transparencia de los actos públicos: el populismo, la polarización, la posverdad, la pobreza y el peculado. "El diálogo desapareció y parece que es más importante creer lo que asoma como verdadero para tomar decisiones. No es que la corrupción haga más ricos a los ricos, sino que hace más pobres a los pobres", reflexionó.
A su criterio, esa corrupción genera una afectación a todo el espacio de lo social. "Erosiona la confianza de los ciudadanos en el funcionamiento de lo público y degrada y asegura que el pobre sea más pobre, ya que, frente a la corrupción, alguien que tiene el dinero, puede encontrar la forma de solucionar rápidamente un problema, pero el pobre tiene que invertir o colocarse a disposición de alguien para hallar la solución a su problema", explicó. Es lo que denominó "el costo humano de la corrupción".
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¿Cuáles son los mecanismos para enfrentar la corrupción? Andruet apeló a las "cuatro ies" como herramientas propuestas por Delia Ferreira Rubio, ex presidenta de Transparencia Internacional: más información, para la exposición pública de las prácticas corruptas, en la que los medios de comunicación tienen un rol preponderante; más integridad, es decir, la unidad que una persona tiene que mostrar entre pensar con el decir y decir con el hacer; menos impundad y menos indiferencia ante los hechos de corrupción, es decir, denunciar los casos y poner distancia social
A su turno, Madkur resaltó la naturaleza de las empresas, como creadoras de riqueza y generadoras de conocimiento. Compartió con Andruet la idea de exponer los hechos reñidos con la legalidad, bajo el pilar de una prensa libre, aunque advirtió que, en los tiempos modernos, los jóvenes no leen. "Entonces, podemos tener prensa libre, pero el mensaje no llega", alertó.
El vicerrector de la UNT planteó una serie de filminas en la que expuso varios sondeos efectuados sobre el rol de los empresarios en la sociedad. Uno de ellos mostró que, más allá de la percepción general, un 40% de los jóvenes contestó que seguiría trabajando en el mundo empresarial, más allá de la etapa emprendedora. Resaltó que se formó bajo la escuela económica impulsada por Milton Friedman, y el legado de que, dentro de sistema capitalista, la función del empresario es "incrementar beneficios sin salirse de las reglas del juego, es decir, de acuerdo con una competencia abierta, sin engaño ni fraude". "Esa posición fue cambiando, en la que la empresa es una comunidad de personas, con una red de influencias", aclaró. "Vivimos en una red de la que nadie escapa, cada uno de los integrantes es un ejemplo o contraejemplo; no hay terceras posiciones", fundamentó.
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La exposición de Madkur fue la misma que expuso Veiga: en una etapa de profundos cambios, acompañados de una innovación tecnológica sin precedentes, es indispensable que esos cambios prioricen principios y valores éticos en sus fundamentos y en sus contenidos. Desde esa orientación, la ética debe cumplir una doble función, como instrumento: servir de límite a comportamientos positivos para elevar la calidad moral de las personas y de las instituciones.
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