
La contradicción libertaria: Pelli promete obras y Milei las recorta
El candidato de La Libertad Avanza busca desembarcar en Yerba Buena con un discurso de gestión y obra pública que choca de frente con el rumbo que impulsa el Gobierno nacional de su propio espacio. La paradoja: Pelli promete desde el municipio aquello que el mileísmo viene recortando desde Nación.
Federico Pelli comenzó a mover su candidatura para la intendencia de Yerba Buena con una batería de promesas que apuntan directamente a algunos de los problemas más visibles de la ciudad. El discurso elegido es el de un candidato dispuesto a gestionar, hacer obras y dar respuestas concretas.
El problema es que Pelli forma parte del mismo espacio político que gobierna la Nación. Y las propuestas que ahora lleva a Yerba Buena chocan con las decisiones que toma el Gobierno de Javier Milei, del que el propio Pelli es candidato.
Mientras Milei convirtió el ajuste, la reducción del gasto y el freno de la obra pública en algunas de las principales marcas de su gestión, Pelli sale a prometer exactamente lo contrario: un municipio que intervenga, invierta y avance con obras para resolver los problemas de los vecinos.
La contradicción ya no se puede disimular: Pelli promete en Yerba Buena las obras que el Gobierno de Milei, del que forma parte, viene abandonando en todo el país.
Y la pregunta aparece sola: ¿cómo piensa hacer en el municipio aquello que su espacio político decidió recortar desde Nación?
El Gobierno de Milei frenó la inmensa mayoría de proyectos de obra pública y redujo el envío de recursos para infraestructura a las provincias. En ese esquema, las administraciones provinciales y municipales quedaron obligadas en muchos casos a afrontar con recursos propios obras que antes contaban con financiamiento nacional.
Ahora Pelli aparece con un discurso que necesita justamente de lo que el modelo libertario nacional viene dejando de lado: Estado, inversión pública y capacidad de ejecución.
No deja de ser llamativo que un candidato de La Libertad Avanza tenga que prometer en una campaña municipal aquello que su propio espacio no considera prioritario a nivel nacional.
Pero la paradoja no termina ahí. Pelli pretende gobernar Yerba Buena aunque no vive en la ciudad. El dato suma una dificultad adicional a una candidatura que todavía necesita construir arraigo territorial y convencer a los vecinos de que conoce de primera mano los problemas que pretende solucionar.
Porque anunciar obras durante una campaña es sencillo. Conseguir los recursos, ejecutarlas y terminarlas es otra historia.
Por ahora, Pelli tiene una propuesta que se parece bastante poco al rumbo de su propio espacio político. Mientras Milei ajusta y retira al Estado de la obra pública, su candidato en Yerba Buena sale a prometer que hará justamente lo contrario con una desdibujada credibilidad.