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José Luis Serrano: “No se puede amar lo que no se conoce”
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José Luis Serrano: "No se puede amar lo que no se conoce"

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Redacción
domingo, 05 de julio de 2026 · 04:18 p. m. hs · 31 min
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Información + Opinión - La Rioja, Argentina

Por Fernando Viano

Hay artistas que construyen una carrera y hay artistas que terminan construyendo una manera de mirar el mundo. José Luis Serrano pertenece a esta última categoría. Músico, compositor, actor, humorista y creador de uno de los personajes más entrañables de la cultura popular argentina, lleva más de cuarenta años recorriendo escenarios, pueblos y ciudades junto a Doña Jovita, esa anciana serrana que logró trascender el humor para convertirse en una voz cargada de sabiduría, memoria y humanidad.

Nacido en Villa Dolores, en el corazón de Traslasierra, Serrano edificó su obra sobre aquello que durante mucho tiempo permaneció lejos de las miradas centrales: las tonadas, los paisajes, los silencios, las costumbres y los relatos de la Argentina profunda. En tiempos de velocidad, uniformidad y consumo, su trabajo sigue invitando a detenerse, escuchar y mirar hacia las raíces. Durante su reciente paso por La Rioja, el creador de Doña Jovita volvió a expresar el afecto que mantiene con la provincia. Un vínculo construido desde la infancia, a través de las tonadas compartidas, de los caminos que unen Traslasierra con el sur riojano, de la admiración por figuras como Ramón Navarro y Héctor David Gatica, y de una manera particular de habitar el tiempo que reconoce como propia de esta tierra.

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La conversación con 1591 Cultura+Espectáculos transita por la identidad, la amistad, la esperanza, las nuevas generaciones, la cultura popular, el ambiente y el sentido de la vida. Pero también deja una certeza que atraviesa cada respuesta: la necesidad de volver a conocer aquello que somos para poder comprendernos mejor como personas y como comunidad.

SÉ QUE HAY UN VÍNCULO ESPECIAL CON LA RIOJA, CON EL PÚBLICO RIOJANO, CON LA GENTE DE LA RIOJA EN GENERAL, ¿QUÉ SENSACIONES LE DEJA EL HECHO DE PASAR POR ESTA TIERRA?

El solo hecho que me la nombre a la Rioja me da un airecito; no tiene que ver con el cerebro, tiene que ver con un bienestar; me provoca un bienestar la tonada, las formas, el tiempo, el tempo interno que tiene para comunicarse el habitante de La Rioja. Me atrapa, me subyuga, me encanta. Y suelo decir: ¡Qué lindo ser riojano, quedarme un tiempo ahí!'.

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BUENO, VIENE SEGUIDO POR LA RIOJA, CADA TANTO SE DA UNA VUELTITA...

Sí. A veces, dos veces por año. Se que ahora habrá un encuentro de poetas pronto, una feria de libros...

SI, LA FERIA DEL LIBRO QUE SE PONE EN MARCHA EN ESTOS DÍAS... EN ESE MARCO DE CIERTA RIOJANIDAD QUE LO ATRAE Y QUE LE GENERA ESA CERCANÍA, OBSERVÉ EN SUS REDES UNA IMAGEN QUE ME LLAMÓ LA ATENCIÓN, EN LA QUE SE LO PUEDE VER JUNTO A RAMÓN NAVARRO Y HÉCTOR DAVID GATICA, QUE SON HOMBRES PROFUNDAMENTE LIGADOS A LA IDENTIDAD CULTURAL DE LA RIOJA. ¿QUÉ PARTICULARIDAD TIENE ESA IMAGEN PARA USTED?

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A mí lo que me maravilla es que tanto a uno como a otro les gusta lo que yo hago; Doña Jovita con su característica transerrana, tiene un aire riojano, puntano también, porque estamos ahí en ese triángulo. Un poco cordobeses, pero no tanto. A lo mejor ahora sí, pero en la infancia mía era notable cuando alguien iba desde Córdoba y lo nombrábamos como cordobés, como si fuera de otra provincia. 'Ha venido un cordobés', decíamos en el barrio. Pero la riojanidad a nosotros nos llega porque viene a ser algo entrañable en la infancia esas tonadas que tienen que ver con las poblaciones cercanas a Ulapes, a Chancaní, cerca de Chepes, Candelaria, que nosotros, aunque sea de la provincia de San Luis, lo tomamos como que es parte de Traslasierra. Y a Ulapes también lo tomamos así; la gente de Ulapes, si va al hospital, va al hospital de Villa Dolores, si tienen que hacer algunas compras, van a Villa Dolores. En la adolescencia iba mucho a Ulapes, porque había una familia de Villa Dolores que tenía casa ahí, así que nos llevaban a cantar. Entonces La Rioja me trae un airecito entrañable.

APARTE DE TODO ESTO QUE ME VA NARRANDO, HAY CIERTAS COINCIDENCIAS TAMBIÉN, VOLVIENDO A ESTAS DOS GRANDES PERSONALIDADES NUESTRAS, QUE AL IGUAL QUE USTED HAN TRABAJADO EN CONTAR HISTORIAS NACIDAS LEJOS DE LOS GRANDES CENTROS URBANOS. ¿CONSIDERA QUE NUESTRO PAÍS SIGUE NECESITANDO DE ESAS VOCES PARA PODER COMPRENDERSE A SÍ MISMO?

Yo creo que es indispensable. La vida de una persona es muy poco tiempo, entonces, a aquel que descubre esta situación necesaria de entrar en los paisajes no le alcanza la vida para contar. Basta ver un poco la obra de (Héctor David) Gatica, la obra de Leopoldo Lugones para darnos cuenta la gran deuda que tenemos con la provincianía. Esa Argentina de las provincias es entrañable. De Buenos Aires sabemos todo porque todos los días se meten los de Buenos Aires en nuestra casa a través de la televisión. Por supuesto que hay cosas que no conocemos, pero si ahondamos en su historia, en sus artistas, en sus escritores, Buenos Aires es entrañable en su lunfardo, pero creo que no se puede amar lo que no se conoce, por eso es muy bonito y entretenido saber de las expresiones profundas de cada región, de cada paisaje.

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¿QUÉ CONSIDERA QUE CONSERVAN NUESTROS PUEBLOS QUE LAS GRANDES CIUDADES YA HAN PERDIDO? ¿QUÉ HAY EN LOS PUEBLOS TODAVÍA QUE LAS GRANDES CIUDADES HAN EXTRAVIADO O NO SABEN APRECIAR?

Hay almas en paz en los pueblos. Hay corazones en sosiego que no quieren negociarlo; esa tranquilidad, esa mansedumbre que nos lleva a una buena salud. Es el tiempo; es la administración del tiempo. No hay un afán de rendimiento, sino agradecer esto de transitar el presente disfrutando y compartiendo.

TRASCENDER EL HUMOR

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Durante más de cuatro décadas, José Luis Serrano ha recorrido el país acompañado por Doña Jovita, uno de los personajes más entrañables y reconocibles de la cultura popular argentina. Sin embargo, detrás de esa anciana serrana que conquistó generaciones con su humor, su ternura y su particular manera de mirar el mundo, existe una sensibilidad mucho más profunda que la del simple comediante.

Observador atento de las pequeñas cosas, Serrano ha construido una obra atravesada por preguntas esenciales. La identidad, el paso del tiempo, la dignidad humana, la esperanza y el sentido de pertenencia aparecen una y otra vez en sus canciones, en sus relatos y en las reflexiones que comparte dentro y fuera del escenario. Quizás por eso Doña Jovita logró trascender el humor para convertirse en una voz capaz de interpelar a personas de distintas edades y realidades.En tiempos dominados por la velocidad, las tendencias y la "cultura del rendimiento", Serrano reivindica la pausa, la conversación y la escucha. Y lo hace desde una mirada profundamente humanista, alimentada por décadas de encuentros con personas anónimas, pueblos del interior y mujeres que, aun atravesadas por la pobreza, la soledad o la adversidad, conservan intacta la capacidad de agradecer, de sostener la esperanza y de encontrar belleza en lo cotidiano.

Es desde ese universo, precisamente, que el creador de Doña Jovita reflexiona sobre las nuevas generaciones, los estigmas sociales, la soledad no deseada y la importancia de preservar la dignidad humana por encima de cualquier circunstancia. Y al hacerlo, deja entrever que el verdadero corazón de su personaje no está en el humor, sino en una convicción mucho más profunda: la de seguir defendiendo la vida, incluso en los momentos más difíciles

RESULTA OBVIAMENTE INEVITABLE PREGUNTARLE POR DOÑA JOVITA, POR ESTE PERSONAJE QUE LO ACOMPAÑA HACE MÁS DE 40 AÑOS. ¿QUÉ CREE QUE SIGUE CONECTANDO A JOVITA CON LA GENTE? ¿QUÉ ES LO QUE SIGUE GENERANDO QUE HACE QUE LA GENTE SE SIENTA IDENTIFICADA, QUE SIGA EMOCIONANDO A LAS PERSONAS DE DISTINTAS GENERACIONES?

Sí, sobre todo a aquel que ya conoce a Doña Jovita, el que le escucha la voz ya tiene una familiaridad, y si a esa familiaridad, a esa cercanía que la gente siente, uno le pone un espíritu de picardía, de travesura o de cierta novedad, de buena noticia, provoca atención. La gente atiende a eso. Ahora, por ejemplo, con el título de una cosa que estuve cantando que ya en sí es ridículo, 'Canción de cuna para un hipertenso', puede ser que la haga cualquiera con humor, pero en la boca de Doña Jovita llama la atención a ver qué hay adentro, qué dicen esos versos para el hipertenso. Si bien Doña Jovita es de una cultura de la ruralidad, una cultura del campo, del río, de la montaña, a esta altura todos sabemos lo que es ser un hipertenso, un diabético, una problemática que nos es transversal a los urbanos y a los rurales también.

CLARO, PERO AHÍ ENTRA A JUGAR TAMBIÉN UN MENSAJE QUE ABARCA A VARIAS GENERACIONES. ¿USTED SE CUESTIONA QUÉ PUEDE CONTARLE, POR EJEMPLO, A UN JOVEN QUE VE A DOÑA JOVITA POR PRIMERA VEZ?

He andado recorriendo los colegios, conversando con los chicos sobre los problemas de bullying, las adicciones, la vocación, el sentido de la vida, y si uno no va con una preparación previa... Los chicos viven con una inercia provocada por las tendencias. En las provincias es más fácil llegar con esto. Las tendencias tienen que ver con el 'no quiero quedarme atrás porque si no para los otros yo no existo'. Hay una especie de ninguneo provocado por el individualismo y el consumo, entonces hay que abrir esa puerta para tener diálogo y generar el interés. Yo lo hago de manera deliberada porque sé que puede ser importante hablar de las vocaciones. Hay chicos que están bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico por los daños del deber ser; es muy estúpido el deber ser que impone el bullying. Sí vos no encajás dentro de los parámetros, dentro de la forma que hay que tener para estar en la onda... En realidad, a los mensajes uno se los va haciendo a los padres o los abuelos, pero cuando voy a los colegios, voy como José Luis y me caracterizo en público, y ahí toco los temas.

¿HAY COSAS QUE DOÑA JOVITA PUEDE DECIR O QUE PUEDE DECIRLAS DE UNA MANERA QUE USTED NO LAS DIRÍA?

Claro, sí. Con Doña Jovita estoy más limitado porque tengo que aferrarme al lenguaje, a cómo lo diría. Hay cosas que ella no sabe, o que yo todavía no sabría cómo explicárselas. Yo sé por las abuelas verdaderas que conozco, entre ellas una tía que ya tiene casi 100 años, que tiene todas las redes, usa el WhatsApp, todo eso, entonces por ella sé que son tecnológicas, y también cuentan su conflicto, porque muchas veces es un refugio de la soledad, eso que también aumenta más la soledad, la soledad no deseada. Ahora es interesante ver a las que no tienen. Por ejemplo, este domingo tengo un almuerzo con una abuela que visito casi todos los años y va a cumplir 109 años. Y esta abuela es una mujer con mucho poder sobre su condición humana; ella quedó ciega hace 2 años, y cuando vio que ya no iba a ver más, se arrodilló para dar gracias por todo lo que había visto. Y sigue en paz, agradecida. La gratitud es fundamental. El agradecimiento y todos esos elementos a Doña Jovita se los pongo porque la mantienen viva; mantiene vivo al personaje que Doña Jovita cante de la esperanza y eso es una constante.

EN ALGUNA ENTREVISTA ANTERIOR USTED EXPRESÓ QUE DOÑA JOVITA REPRESENTABA LOS ESTIGMAS SOCIALES. ¿QUÉ DESCUBRIÓ SOBRE LA SOCIEDAD ARGENTINA A TRAVÉS DE ESE PERSONAJE, QUE ES UNA MUJER ANCIANA, DEL INTERIOR Y POBRE?

Las he visto y son perdedoras, pero están vivas; digamos que tienen un as de espada en la manga que a lo mejor no lo comentan, y que es su recurso para sostenerse en la esperanza. Le han dado la cana a los vericuetos y los daños del mundo y siguen, y me encuentro con gente así, en esas condiciones, aferradas a la vida. Y generalmente son gente que aprendió eso de sus mayores, los valores esenciales; gente que se ha respondido las grandes preguntas. Como esta abuela que voy a ir a visitar, que tiene una soberanía sobre su dignidad. Ella sabe bien que hay cosas que ya no las puede hacer porque perdió la vista, pero todo el mundo ha consensuado con ella que conserva su plenitud. O sea, esa soberanía sobre su dignidad.

¿SE PUEDE TRAZAR, DE ALGUNA MANERA, UN PARALELISMO CON LOS SECTORES MÁS INVISIBILIZADOS DE LA SOCIEDAD EN RELACIÓN A ESTE MENSAJE DE DOÑA JOVITA Y DE ESTAS MUJERES QUE ME CUENTA?

Sí, es un mensaje que funciona mucho porque lo utilizan, por ejemplo, los médicos comprometidos con las problemáticas sociales, donde está la justicia social, donde está el valor de la esperanza, la capacidad de sobrevivir en la adversidad, y donde también hay docentes y psicólogos que trabajan con esto, no porque sea nada nuevo, sino porque es una manera sencilla, elemental, de nombrar problemáticas como la soledad no deseada. Nombrarla para darle la cana, nombrarla para que no haga daño. Lo mismo con las enfermedades; las enfermedades son enfermedades, y decir por ejemplo: 'tengo diabetes, no soy diabético'. O sea, yo soy una persona, poner adelante la dignidad humana y atrás la enfermedad. Y así todo: no sé leer y escribir, pero no soy analfabeto, comprendo.

UNIVERSO HUMANO

José Luis Serrano lleva más de cuatro décadas recorriendo la Argentina, pero sigue mirando el país con la curiosidad de quien todavía tiene algo por descubrir. Tal vez por eso, detrás del humor de Doña Jovita, siempre aparece una pregunta más profunda: qué cosas nos constituyen, qué nos da identidad y cuáles son los vínculos que sostienen la vida en comunidad.

A lo largo de su trayectoria, el creador de uno de los personajes más entrañables de la cultura popular argentina ha encontrado inspiración en lugares que rara vez ocupan el centro de la escena. Los pueblos, las conversaciones cotidianas, las tonadas, las historias familiares y las personas anónimas que enfrentan la adversidad sin renunciar a la alegría forman parte de ese universo humano del que se alimenta su obra.Lejos de las visiones pesimistas sobre el presente, Serrano prefiere detenerse en aquello que todavía permanece. Habla de la amistad social como una necesidad vital, reivindica el valor de las raíces culturales y encuentra motivos para la esperanza en las nuevas generaciones que continúan aferrándose a las voces de su tierra. Para él, la identidad no es una consigna ni una nostalgia: es una experiencia viva que se construye todos los días en el lenguaje, en la memoria y en los vínculos con los demás.Así, Serrano reflexiona sobre los verdaderos maestros de Doña Jovita, la importancia de preservar las formas propias de nombrar el mundo y la necesidad de volver a preguntarnos quiénes somos. Porque, según sostiene, la verdadera aventura no consiste en perseguir el éxito o el reconocimiento, sino en descubrir de dónde venimos y qué historias nos dieron forma.

DESPUÉS DE HABER RECORRIDO DURANTE TANTOS AÑOS PUEBLOS, CIUDADES, PRÁCTICAMENTE TODO EL PAÍS, Y EN ESTE CONTEXTO BASTANTE COMPLEJO Y DESAFIANTE, ¿QUÉ VALORES O ENSEÑANZAS ENCONTRÓ EN LA GENTE COMÚN QUE SIENTE QUE SIGUEN VIGENTES A PESAR DE TODO LO QUE NOS RODEA?

Es la capacidad para encontrarse y apuntalarse anímicamente. Es como una necesidad, como un recurso que tiene la gente; en el fondo es la amistad, la amistad social.

¿QUIÉNES FUERON LOS VERDADEROS MAESTROS DE DOÑA JOVITA QUE NO NECESARIAMENTE DEBEN SER ARTISTAS, SINO PERSONAS ANÓNIMAS DE LAS QUE FUE TOMANDO GESTOS, PALABRAS Y MANERAS DE MIRAR LA VIDA?

A mí siempre me llamó la atención ese estado o esa actitud envidiable de personas con una energía especial, esperanzadas, con mucha alegría y con pocos recursos. Entonces, digo: esto es revolucionario, porque si desde la nada embellecen los gestos, embellecen su casa, el patio, gente humilde que pasa una escoba de jarilla y deja el patio hermoso, o la belleza de ver unas alpargatas, que son baratas, una ropa pobre pero limpia, una sonrisa abierta, gente que no ha caído en la dejadez.

ALGUNA VEZ DIJO TAMBIÉN QUE "EL CANTO QUE TIENE LA PALABRA ES IDENTIDAD". EN UN PAÍS DONDE MUCHAS VECES SE TRATA DE UNIFORMAR LAS FORMAS DE HABLAR Y LAS FORMAS DE DECIR, ¿QUÉ SE PIERDE CUANDO DESAPARECEN LAS TONADAS, LOS MODISMOS Y LAS MANERAS PROPIAS DE NOMBRAR EL MUNDO?

Se pierde la voz. La voz y el rostro no se negocian. Ahora, en el tiempo de la inteligencia artificial, mi voz, que me ha acompañado desde el nacimiento, es mi modo entrañable de sonar. Mi rostro, el que me acompaña desde toda la vida, mi cara, mis defectos, es uno esencialmente. Y está vinculado directamente con el amor propio o la autoestima, que no es el ego, sino que es una manera de decir: 'me cuido y desde ahí comparto'. Me cuido, me quiero, porque lo más cercano que yo tengo del mundo, lo más cercano que yo tengo de la patria, lo más cercano que yo tengo de la familia soy yo mismo.

¿LE PREOCUPA DE ALGUNA FORMA QUE CIERTAS MANERAS DE HABLAR, DE RELACIONARNOS, DE TRANSMITIR LO QUE SENTIMOS Y TAMBIÉN DE TRANSMITIR LA CULTURA POPULAR SE PUEDAN ESTAR PERDIENDO?

Sí, la verdad es que no hay tiempo para el pesimismo, porque cuando es inevitable como la vida pasa tan rápido... Uno tiene que disfrutar y se encuentra con otros que tienen la misma inquietud. Entonces nos encontramos y nos disfrutamos. Entre los poetas, entre los cantores, entre la gente sencilla, entre el pueblo, escucharlo y darse cuenta; todo eso va ocurriendo en el presente y no hay tiempo para lamentar lo inevitable. Pero está lleno de buenas noticias. A mí me sorprende que aparezcan chicas y chicos cantores aferrados a las voces de la tierra de una forma entrañable, y uno se da cuenta que han sido señalados para cantarle a la tierra.

¿HAY ESPERANZA EN QUE TODAVÍA TENGAMOS TIEMPO Y ESPACIO PARA ESA PROPUESTA DE DOÑA JOVITA DE ESCUCHAR, EJERCER LA MEMORIA, LA CONVERSACIÓN Y EL DIÁLOGO?

Claro, y eso tiene que ser acompañado con el estudio, porque cuando uno descubre que tiene un vínculo especial, misterioso con estas voces de la tierra, uno mismo se lo tiene que explicar: '¿de dónde me viene esto?' Y entonces eso te lleva a estudiar y te encontrás con Ricardo Rojas, con Gatica, con Félix Luna. Te encontrás con los fundamentales, y te encontrás con Machado, con García Lorca, con cualquiera que hable de la tierra, sea cual sea el paisaje donde nació, porque es el vínculo con su identidad. La frivolidad que nos lleva a soñar con el éxito, el aplauso, esas cosas, hace que uno no pueda ver lo esencial. Y lo esencial es misterioso y atractivo; la verdadera aventura es saber quién soy, de dónde vengo, cuáles son mis raíces, por qué nací en este lugar, y descubrirlo. Lo que suelo decir de La Rioja es que a mí me encanta dejarme estar ahí nomás, probar sus comidas, escuchar sus voces, sus canciones, sus fábulas, sus cuentos.

MISTERIOS COTIDIANOS

Escuchar a José Luis Serrano implica aceptar una invitación poco frecuente en estos tiempos: la de detenerse. Sus respuestas rara vez transitan por el camino más corto. Prefieren avanzar por senderos donde conviven la memoria, la contemplación, la naturaleza y las preguntas esenciales. Quizás sea una consecuencia natural de una vida dedicada a observar personas, paisajes y pequeñas historias que, lejos de agotarse en la anécdota, terminan revelando algo más profundo sobre la condición humana.Detrás del humor que hizo célebre a Doña Jovita habita un pensador atento a los misterios cotidianos. Serrano desconfía de las urgencias de una época obsesionada con el rendimiento y el éxito inmediato. En cambio, reivindica la pausa, el autoconocimiento y la capacidad de asombro frente a aquello que nos trasciende. Por eso, cuando habla del paso del tiempo, no lo hace en términos de nostalgia ni de experiencia acumulada, sino como una oportunidad para descubrir aquello que permanece más allá de nosotros.

Su mirada también se proyecta hacia el mundo natural. Desde mucho antes de que las cuestiones ambientales ocuparan un lugar central en la agenda pública, ya se preguntaba qué necesitaba el planeta y cuál era la responsabilidad de las personas frente a la tierra que habitan. No se trata solamente de una preocupación ecológica, sino de una manera de comprender la existencia: la certeza de que el ser humano forma parte de un entramado mucho más amplio, donde la naturaleza, la cultura y la vida comparten un destino común.

¿QUÉ LE PREOCUPA DE LA ARGENTINA ACTUAL Y QUÉ COSAS LE SIGUEN GENERANDO ESPERANZA, MIRANDO HACIA EL FUTURO?

Como decía recién, no hay tiempo para preocuparse, porque ya sabemos que hay una situación de ignorancia masiva. Yo suelo utilizar un término: hay un superávit de ignorancia, de estupidez, y es porque nuestra civilización vive pendiente de lo que hay que hacer según funcionan las cosas, cuando en realidad no nos animamos a pararnos y saber quiénes somos. Es gracioso, pero digo, para saber quién es uno tienen que hacerse una ecografía, una radiografía, una tomografía, y no hay un conocimiento de la otra dimensión. O sea, ¿quién soy yo? ¿Cuáles son mis sueños? ¿Qué quiero hacer?

¿Y POR QUÉ NOS PASA ESO, JOSÉ LUIS? ¿QUÉ ESTAMOS VIENDO EN LUGAR DE VER LO QUE TENDRÍAMOS QUE VER?

Y porque en algún momento han hecho dudar a nuestros padres y les han dicho: 'Mirá, la cosa va por acá, la vida es esta´, y nos hemos olvidado de saborear la paz, la calma, el pensamiento, lo pequeño, las cosas cotidianas y entrañables, en pos de un rendimiento. Hay un afán de rendimiento, una cultura del rendimiento, de la exigencia, cuando en realidad en muchos casos no disfrutamos lo que somos porque no nos queremos, o no nos conocemos.

HIZO REFERENCIA UN PAR DE VECES AL TIEMPO Y A CÓMO LO PERCIBIMOS. ¿QUÉ LE ENSEÑÓ, JUSTAMENTE, EL PASO DEL TIEMPO QUE NO HUBIERA PODIDO APRENDER SIENDO JOVEN?

El misterio, un atractivo fundamental. Voy a poner por ejemplo una canción, una canción bien hecha: 'Coplas del Valle', ya que hablamos de Ramón Navarro. Una canción perfecta y tan sencilla que se utiliza como la primera canción cuando uno estudia guitarra, cuando uno estudia para guitarrero, para cantor, porque tiene tres tonos y a su vez dice tantas cosas. Tiene un equilibrio, una armonía, una economía de energía bien distribuida en toda la canción, en su melodía. Todo eso provoca un misterio, un interés. Y uno quiere llegar a eso, ¿por qué?, porque la canción vivirá para siempre. Esa es una de las canciones que quedarán en la historia argentina como un hito. Entonces, esas son las cosas que a uno le atrapan como para decir: 'Bueno, ¿por qué esto es trascendente?' O mejor dicho: '¿Por qué esto me atrae?' Te acercas y después te das cuenta que te atrae porque es trascendente, o sea que nos sobrevive a todos. Una obra artística nos sobrevive, nos trasciende.

MÁS ALLÁ DEL HUMOR Y DEL ESCENARIO, DESDE HACE YA UN BUEN TIEMPO USTED SE VIENE COMPROMETIENDO E INVOLUCRANDO EN LA DEFENSA DEL MONTE, DEL AGUA Y DEL AMBIENTE. ¿POR QUÉ SIENTE QUE UN ARTISTA NO PUEDE PERMANECER INDIFERENTE FRENTE A ESTOS TEMAS Y A TANTOS OTROS QUE NOS AQUEJAN A DIARIO?

Forma parte de una convicción y mi manera de decirlo es a través del humor o de las canciones, o a través de unas declaraciones, pero son las situaciones en que yo me pienso como especie humana. Si bien he nacido en la Argentina, soy argentino, hijo de español, hijo de una argentina, yo me pienso como especie. Qué estamos haciendo nosotros los bichos humanos con esta maravilla que es la vida, la naturaleza, la creación o la evolución, no importa el nombre que le pongamos, pero que se mueve, que danza, que nos rodea y que no nos alcanzan los sentidos para poder disfrutarla y que está aquí, uno no puede ser ajeno. Cualquier daño que se le haga a la naturaleza es un daño a nosotros mismos, a los chicos, a los que vienen, que va mucho más allá del rendimiento económico que puede dar un monocultivo y va mucho más allá también del dato cultural. Ya pasa a ser una problemática vital el meterse con los asuntos del planeta, porque somos eso: somos polvo de estrellas, somos agua. Por eso necesitamos que el agua siga siendo limpia, los alimentos confiables; somos eso. Para mí siempre fue una preocupación; de hecho yo estudié en un colegio agronómico en mi secundario, una tecnicatura, soy agrónomo general y mi preocupación fue muy incipiente, realmente yo me planteaba ya en aquel momento: ¿Qué necesita nuestro planeta? ¿Qué necesita el mundo? Y mi preocupación era la falta de árboles. Yo no sabía todavía, no tenía conciencia de la trascendencia de preservar el monte nativo; yo sabía que hacían falta árboles. Después, cuando uno conoce un poco más, se da cuenta que el monte que tiene que crecer acá, de acuerdo a las condiciones climáticas, al metabolismo que tiene esta región semiárida de bosque tipo chaqueño que incluye a La Rioja, donde hay quebrachos, algarrobos, talas, jarillas, todo esto estuvo durante millones de años y hemos aparecido nosotros a modificarlo, a alterar. Entonces, cuando presenté mi monografía, mi trabajo final, la tesis, fue sobre los árboles. En aquel momento elegí los eucaliptos, no tenía noción de la importancia del bosque nativo, pero ya me preocupaba a mí qué le hace falta a nuestra humanidad. Y me trasciende, trasciende mi propia vida. Yo me miro como especie, como un individuo más de esta humanidad.

MIRAR LA VIDA SIN DEJAR DE MARAVILLARSE

A lo largo de más de cuatro décadas, José Luis Serrano construyó un personaje que logró algo poco frecuente: atravesar generaciones sin perder vigencia. Pero detrás de Doña Jovita no hay solamente humor, canciones o relatos costumbristas. Hay una manera de comprender el mundo. Quienes conocen su obra suelen encontrar en ella una defensa permanente de aquello que perdura al margen de las urgencias contemporáneas: la memoria, la identidad, la conversación, el vínculo con la tierra y el valor de las pequeñas cosas. Sin embargo, detrás de esas preocupaciones culturales existe también una búsqueda más profunda, vinculada con las grandes preguntas que acompañan a toda existencia humana.

En cada una de sus respuestas, Serrano vuelve sobre ideas que aparecen como una suerte de brújula personal: la esperanza como forma de resistencia, la gratitud como ejercicio cotidiano, la necesidad de conocerse a uno mismo y el respeto por aquello que no siempre puede explicarse. Tal vez por eso encuentra en las abuelas, en los pueblos y en los personajes anónimos algunas de las lecciones más importantes de la vida.En este tramo final de la conversación con 1591 Cultura+Espectáculos, el creador de Doña Jovita reflexiona sobre el misterio, la trascendencia, el paso del tiempo y la sabiduría que habita en quienes aprendieron a mirar la vida sin dejar de maravillarse ante ella.

¿QUÉ ES LO QUE DOÑA JOVITA, A TRAVÉS SUYO, ENTIENDE DE LA VIDA QUE NO HEMOS APRENDIDO NOSOTROS?

Como Doña Jovita es mujer y es madre, y a eso se le suma la sabiduría de los años sufridos, es entrañablemente defensora de la vida. Se duele de un pollito que se ha quebrado, como también se duele de sus nietos que pueden estar atrapados por las adicciones. Como las he visto yo a las Jovitas que conozco, a las abuelas, esto de estar aferradas a la vida por honrar la vida. Me toca decir algo por mi propia familia, la vida como un don sagrado, que pase lo que pase hay que seguir adelante, y los condimentos son la esperanza, la alegría. Y tiene que ver acá la identidad, porque esto no se puede vender ni poner en una planificación de éxito económico. Tiene que entenderse que no se puede amar lo que no se conoce. Entonces, ¿qué defiende una Jovita, una madre? Defiende lo que sabe, lo que conoce, que es lo que le ha dado sentido a toda su existencia. Solamente se ama lo que se conoce; uno no se mete en la oscuridad, en los laberintos innecesarios, sobre todo cuando aparece una abuela, un abuelo, no andan escarbando, tienen un profundo respeto por el misterio, y eso no quiere decir que ignoren o que no quieran saber, simplemente que hay cosas que forman parte del misterio, y ellos tienen acceso a ese estado que de algún modo es un estado de meditación, un estado de introspección, de conocimiento de sí mismos y de agradecimiento cósmico, de gratitud con el movimiento de la vida. Algo así es lo que pienso que tienen estas estas Jovitas para seguir adelante.

¿Y CÓMO IMAGINA LA CONTINUIDAD DE SU RELACIÓN CON DOÑA JOVITA? ¿QUÉ LE DEPARA EL TIEMPO?

Bueno, yo tomo la misma actitud. Es aceptar, disfrutarlo y seguir andando porque es muy entretenido; esto está enriquecido por el lenguaje, por las palabras y suelo decir que yo de las Jovitas verdaderas debo conocer un 2%, un 3%, con suerte un 10%. Pero la cantidad de cosas en terminología, en actitudes... es muy poquito lo que uno sabe. Lo que pasa es que hace ruido, porque uno va por los medios, hace teatro y todas esas cosas. Pero hay un montón de dimensiones, entre ellas los gestos, el silencio, que no se logra transmitir. Y aparte está la cosmovisión de cada uno de los informantes, de cada uno de los personajes que he conocido. Tienen una mirada y una concepción del mundo muy personal, eso nos hace únicos e irrepetibles y a su vez unidos a una cultura, a una identidad, por eso me gusta la riojanidad. Me pasa también cuando voy a Entre Ríos, pero no he estado tanto en Entre Ríos.

¿QUIERE DECIR QUE DOÑA JOVITA TIENE CUERDA PARA RATO ENTONCES?

Sí, no sé. No se puede medir con cantidad de tiempo. Lo importante es que está ocurriendo.

La sensación es que José Luis Serrano nunca responde únicamente una pregunta. En cada reflexión aparecen otras. Como si detrás de cada respuesta hubiera un camino nuevo por recorrer. A lo largo de la entrevista habló de La Rioja como quien recuerda un lugar querido; de las tonadas como una forma de identidad; de los pueblos como espacios donde todavía habita cierta paz; de las personas sencillas que embellecen la vida aun cuando tienen poco; de la amistad social como un refugio necesario; de la naturaleza como una responsabilidad compartida; y de la esperanza como una herramienta para atravesar la adversidad.

Pero quizás el concepto que mejor resume toda la conversación sea una frase que repitió más de una vez: "No se puede amar lo que no se conoce". La dijo al hablar de las provincias, de las raíces, de la identidad y también de la vida. Porque resulta evidente que para Serrano conocer no es acumular información. Es detenerse, escuchar, comprender y dejarse transformar por aquello que se descubre. Tal vez por eso Doña Jovita siga vigente después de más de cuatro décadas. Porque no representa únicamente a una abuela serrana ni a un personaje entrañable de la cultura popular argentina. Representa una manera de estar en el mundo. Una forma de mirar la realidad sin perder la capacidad de asombro, de agradecer lo vivido y de reconocer que todavía existen misterios que merecen ser contemplados antes que explicados. Cuando se le pregunta cuánto tiempo más acompañará a Doña Jovita, Serrano evita hacer cuentas. Prefiere otra respuesta, más sencilla y más sabia: lo importante no es cuánto dure. Lo importante es que sigue ocurriendo.

MÁS ALLÁ DE DOÑA JOVITA: JOSÉ LUIS SERRANO Y EL ARTE DE CONTAR EL INTERIOR PROFUNDO

José Luis Serrano es actor, músico, compositor, humorista, autor y productor artístico nacido en Villa Dolores, Córdoba, en octubre de 1957. Su nombre quedó asociado de manera inseparable a Doña Jovita, el personaje que interpreta desde hace cuatro décadas y que se convirtió en una de las creaciones más queridas del teatro popular argentino.

Su origen en Traslasierra no es un dato decorativo: es la matriz profunda de su obra. Serrano construyó su universo artístico a partir de la tonada, los silencios, las formas de hablar, los gestos, los vínculos comunitarios y la sabiduría cotidiana de los pueblos del interior. Su personaje no nace de la caricatura sino de la observación amorosa de un mundo social muchas veces invisibilizado por los grandes centros urbanos.

Doña Jovita es una anciana de Traslasierra, pobre, mujer, vieja y del interior. Serrano ha dicho que el personaje concentra varios estigmas sociales, y justamente allí reside buena parte de su potencia: Jovita aparece como alguien aparentemente frágil, marginal o "fuera de época", pero termina revelando una lucidez enorme sobre la vida, la sociedad y el país.

En términos teatrales, Doña Jovita combina humor, música, relato oral, ternura, picardía, crítica social y poesía popular. No es solo un personaje humorístico: funciona como una voz cultural. A través de ella, Serrano habla de la vejez, la pobreza, la identidad, la memoria, la espiritualidad, el desarraigo, la dignidad y la capacidad de encontrar belleza aun en condiciones adversas.

Su carrera comenzó vinculada a la música. En una entrevista con Cadena 3, Serrano contó que llegó a Córdoba para estudiar Composición Musical y que antes de consolidarse como humorista se presentaba como solista. También relató que el seudónimo "Serrano" surgió por sugerencia del Negro Álvarez, figura clave del humor cordobés. El personaje tuvo distintos nombres antes de llegar a Doña Jovita. Según contó Serrano, en sus comienzos surgió en el marco de un encuentro de música y teatro, cuando acompañó a una actriz que interpretaba a una anciana. Luego aparecieron nombres como Doña Creolina Sosa y Doña Ensarnación de Bustos, hasta que finalmente quedó Doña Jovita.

A lo largo de los años, Serrano llevó a Doña Jovita por escenarios de todo el país y también del exterior. En 2014, incluso, un proyecto de la Cámara de Diputados de la Nación propuso reconocer su trayectoria por su contribución a la cultura argentina y por difundir costumbres, valores, música e idiosincrasia de Traslasierra y de pequeñas comunidades latinoamericanas.

Uno de los rasgos más interesantes de su obra es que no utiliza el interior como postal pintoresca. Su mirada es más compleja: reivindica la cultura popular sin idealizarla, rescata la memoria de los pueblos sin convertirla en museo y trabaja el humor como una forma de resistencia afectiva. Doña Jovita hace reír, pero también incomoda, conmueve y obliga a mirar aquello que suele quedar fuera de la agenda pública.

En los últimos años, Serrano ha profundizado una veta más reflexiva y espiritual. En entrevistas recientes habló del humor como una llave para abrir puertas, especialmente en contextos difíciles, y de su preocupación por el destino del país. En abril de 2026, al anunciar su presentación en La Rioja con "Quitapenas 40 años", dijo que volver a la provincia era "como un reencuentro de amigos" y que sentía agradecimiento por el vínculo construido con el público riojano.

Ese espectáculo actual, "Jovita Quitapenas" o "Quitapenas 40 años", resume muy bien la etapa presente del artista. No se apoya solamente en el humor, sino en la idea de aliviar, acompañar y transformar las penas en experiencia compartida. La propuesta viene recorriendo distintos escenarios y fue presentada como una celebración de las cuatro décadas del personaje.

La relación de Serrano con La Rioja parece tener un espesor particular. No solo por sus presentaciones en la provincia, sino también por su cercanía simbólica con referentes como Ramón Navarro y Héctor David Gatica. La fotografía que compartió junto a ambos permite pensar una línea común: artistas que construyeron obra desde territorios alejados del centro, desde la memoria oral, la canción, la poesía y la identidad popular.

Serrano pertenece a esa familia de artistas populares que no separan del todo el escenario de la vida comunitaria. Su trabajo excede la función teatral: se vincula con escuelas, cárceles, espacios sociales, comunidades y públicos diversos. En la entrevista previa a su presentación riojana de abril de 2026, habló justamente de llevar "el gesto cercano del humor" como una forma de predisposición ante la vida.

Doña Jovita, por eso, no envejeció como personaje. Al contrario: su vejez teatral parece haberle dado más vigencia. En una época de velocidad, fragmentación y discursos agresivos, Jovita propone pausa, escucha, conversación, memoria y ternura. Es una figura que recuerda que la cultura popular no es atraso, sino una forma de conocimiento.

En síntesis, José Luis Serrano es mucho más que el intérprete de un personaje entrañable. Es un narrador del interior argentino. Doña Jovita es su creación más visible, pero también su instrumento poético y político en el sentido amplio: una voz desde la cual hablar de los olvidados, de las raíces, de la dignidad y de aquello que la Argentina necesita volver a escuchar para comprenderse mejor.

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