Hoy se vivirá la segunda semifinal de Enseñame Tucumán
La historia de dos estudiantes de la Comercio N° 1 que comparten el ballet, las horas de estudio y ahora el desafío de ganar Enseñame Tucumán.
Resumen para apurados
A Solana Palavecino hubo que convencerla. Lucía Guerrero y el profesor a cargo insistieron para que se anotara en Enseñame Tucumán, pero ella no estaba demasiado segura. Nunca había participado en una competencia de esas características y, cuando vio todo lo que había que estudiar, hasta llegó a arrepentirse. Lucía, en cambio, tenía las cosas más claras. Era la que se animaba, la que empujaba y la que insistía. Hoy, después de haber atravesado juntas la primera semifinal, las dos están entre las finalistas del concurso organizado por LA GACETA y el Ministerio de Educación, a la espera de conocer a sus rivales. En tanto, hoy desde las 19 se definirán los de quinto año.
La historia de las jóvenes tiene algo de esas amistades que se construyen compartiendo actividades, desafíos y pequeños empujones para salir de la zona de confort. Son compañeras de la Escuela de Comercio N° 1 General Manuel Belgrano, amigas y también compañeras de ballet. Este año se animaron juntas a la danza clásica y ahora comparten otro escenario, aunque esta vez no hay música ni coreografías, sino preguntas sobre la historia de Tucumán, apuntes y cifras que deben recordar con precisión.
La semifinal les dejó una experiencia que todavía disfrutan. Lucía cuenta que llegó relativamente tranquila, aunque reconoce que tenía nervios. Solana, en cambio, admite que estaba muy ansiosa. Sin embargo, a medida que avanzaban las preguntas, la tensión fue cediendo. El ambiente dentro del estudio también ayudó. "No se sentía tanto como una competencia, sino como un juego", recuerda Lucía.
La buena relación con los otros participantes fue otra parte de la experiencia. Aunque tuvieron poco tiempo para conversar porque estaban permanentemente de un lado a otro, las chicas aseguran que se llevaron una buena impresión de todos. La emoción llegó después, cuando supieron que habían conseguido el pase a la final.
El triunfo no terminó cuando se apagaron las cámaras. El regreso a la escuela tuvo su propio festejo. La más emocionada, cuentan, fue Celia, su preceptora. «La amamos», dicen sobre ella. La docente les dedicó unas palabras frente al curso y consiguió que sus compañeros las recibieran entre aplausos, gritos y silbidos. Después llegaron las felicitaciones de los profesores, que aprovechaban cada encuentro para saludarlas.
También las sorprendió el acompañamiento que recibieron durante la transmisión. Lucía pensaba que no iba a ser tan grande la repercusión, pero después encontró mensajes, publicaciones y saludos de docentes que habían seguido el programa. "No nos sentimos famosas, pero sí fue muy lindo todo el recibimiento y las felicitaciones. Ese reconocimiento nos puso muy contentas", cuenta.
En sus casas tampoco faltaron los festejos. Las familias estaban, según ellas, incluso más felices que las propias protagonistas. Hubo abrazos, mensajes y videos. Durante la semifinal, las tribunas también tuvieron su cuota de protagonismo. Lucía recuerda especialmente a su mamá, que estaba mucho más nerviosa que ella, y a su papá, que seguía las respuestas con confianza y repetía que ya tenían la contestación. Solana también destaca el entusiasmo de sus padres y todos los detalles que encontraron en la redacción para acompañarlas.
La hinchada, de hecho, ya quiere repetir la experiencia. Varios compañeros les pidieron estar presentes en la gran final, aunque todavía no saben cómo se distribuirán los lugares. Para la semifinal tuvieron que recurrir a un sorteo porque eran muchos los interesados y no había espacio para todos. Esta vez, Solana tiene una idea: priorizar a las amigas.
Detrás de la alegría también hubo muchas horas de preparación. Las chicas leen todo el material y asisten juntas a las clases de repaso, pero después se distribuyen los temas para profundizar en cada uno. La biblioteca de la escuela y la sala de profesores se convirtieron en lugares habituales de encuentro. Allí repasaban los contenidos, consultaban dudas y volvían sobre aquellos datos que podían aparecer en las preguntas.
Una de las dificultades más grandes fueron las cifras exactas. Recordar números y estadísticas les llevó bastante trabajo, reconocen, aunque finalmente lograron aprenderlos. Ahora, con la final en el horizonte, volvieron a los apuntes. La idea es mantener la misma dinámica, pero ampliar los resúmenes y profundizar en los contenidos que ya estudiaron.
En ese recorrido también encontraron temas que las interesaron más allá de la competencia. A Lucía le quedó especialmente presente la unidad sobre los inmigrantes. No solamente por los contenidos históricos, sino porque pudo relacionarlos con su propia familia. Su abuelo le había contado que eran descendientes de italianos y españoles. Al estudiar las historias de quienes llegaron al país, empezó a mirar esos relatos familiares de otra manera.
A Solana también le interesaron las comunidades. Le gusta conocer sus culturas y las tradiciones que llevaron consigo desde sus lugares de origen. Son dos miradas distintas sobre un mismo contenido, que muestran cómo el estudio puede salir de los apuntes y encontrar conexiones con la vida cotidiana.
El premio también aparece en las conversaciones con sus compañeros. El viaje a Villa Carlos Paz, junto con todo el curso, es una de las grandes motivaciones de la competencia. En la escuela ya parecen darlo por hecho. "Mis compañeros ya piensan que tenemos el viaje. Tienen toda la fe puesta en nosotras", cuenta Lucía entre risas.
La segunda semifinal de Enseñame Tucumán se vivirá esta tarde a partir de las 19 por LG Play, Canal 11 de CCC y canal 7 de Flow. Esta vez los participantes serán alumnos de quinto año de distintas escuelas de toda la provincia, que como Lucía y Solana, sueñan con ganar el premio máximo.
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