
Hester Peirce, conocida como "Crypto Mom", renuncia a la SEC tras más de ocho años
Hester Peirce anunció su renuncia a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), efectiva el 2 de octubre de 2026
La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos se prepara para despedir a una de sus figuras más reconocidas dentro de la industria de las criptomonedas.
Hester Peirce anunció el 25 de septiembre su renuncia a la SEC, acompañando su carta con el mensaje "T minus 7", una cuenta regresiva hacia el 2 de octubre, fecha en la que dejará oficialmente el organismo.
Conocida dentro del sector como "Crypto Mom", Peirce se hizo conocida por defender durante años la necesidad de establecer reglas específicas para los activos digitales y por cuestionar el uso de acciones de cumplimiento como principal mecanismo para definir las obligaciones regulatorias de las empresas cripto.
Peirce llegó a la SEC en enero de 2018 y adquirió notoriedad por sus desacuerdos públicos con algunas decisiones del organismo.
Entre ellas estuvieron las negativas iniciales de la SEC a permitir ETF spot de Bitcoin, decisiones frente a las que Peirce presentó posiciones disidentes.
Su influencia sobre la política cripto aumentó considerablemente en enero de 2025, cuando asumió el liderazgo del Crypto Task Force, creado para desarrollar un marco regulatorio más definido para los activos digitales.
Desde allí participó en los trabajos relacionados con la clasificación de criptoactivos, staking, préstamos en blockchain y otros productos financieros relacionados con criptomonedas.
La renuncia se produce precisamente cuando la SEC está acelerando su agenda relacionada con los activos digitales.
El organismo ha avanzado durante 2026 en iniciativas destinadas a establecer criterios más claros para determinar cuándo un criptoactivo puede estar sujeto a las leyes federales de valores.
Entre ellas se encuentra la propuesta Regulation Crypto Assets, que pretende crear un camino regulatorio más definido para determinados proyectos que emiten tokens mientras sus redes todavía se encuentran en desarrollo.
Por tanto, la salida de Peirce no significa que estos trabajos queden suspendidos. Sin embargo, sí plantea la cuestión de quién asumirá el liderazgo del Crypto Task Force durante una etapa especialmente importante para la regulación estadounidense.
La salida de Peirce también tendrá consecuencias para la composición de la SEC.
El organismo está diseñado para contar con cinco comisionados, pero después de su partida permanecerán únicamente el presidente Paul Atkins y el comisionado Mark Uyeda, ambos republicanos.
Otro puesto ya estaba vacante después de la salida de la comisionada demócrata Caroline Crenshaw.
Por ahora, la Casa Blanca no ha anunciado un sucesor para Peirce. Cualquier nuevo candidato deberá atravesar el correspondiente proceso de nominación y confirmación.
En su carta dirigida al presidente Donald Trump, Peirce describió su paso por la SEC como "el honor de mi vida profesional".
También destacó uno de los principios que caracterizó su trabajo como reguladora: permitir que las personas tengan libertad para tomar sus propias decisiones económicas dentro de un marco regulatorio que proporcione suficiente confianza y protección para participar en los mercados.
Peirce aseguró que abandona el organismo confiando en que el trabajo continuará bajo el liderazgo de Atkins y Uyeda.
Tras abandonar el regulador, Peirce tiene previsto incorporarse en noviembre a Regent University School of Law, en Virginia, como profesora asociada.
Su salida cierra una etapa particularmente significativa para la regulación de criptomonedas en Estados Unidos. Peirce pasó de ser una de las voces disidentes dentro de una SEC mucho más cautelosa frente al sector a dirigir el equipo encargado de desarrollar nuevas reglas para los activos digitales.
Ahora, la atención estará puesta en quién reemplazará a "Crypto Mom" y quién asumirá el Crypto Task Force, especialmente cuando cuestiones como la clasificación de tokens, el staking, los préstamos en blockchain y la tokenización de activos continúan formando parte de la agenda regulatoria estadounidense.

