
Gimnasia, a puro corazón, lo dio vuelta y sigue invicto
El puntero de la Zona B no jugó bien, pero jamás se resignó y venció a Güemes en Jujuy. Fue clave el ingreso de Bianchi. La visita se fue masticando bronca y con su DT en la cuerda floja.
Gimnasia demostró, una vez más, que en su casa mete miedo. Puede jugar bien, regular o mal, pero se siente cómodo y jamás se da por vencido. Ayer, ante Güemes de Santiago del Estero, estuvo al borde del nocaut. Iba perdiendo uno a cero y el rival metió tres contragolpes que de milagro no terminaron en la red. Sin embargo, en el complemento, el "lobo" sacó pecho, anotó dos goles y prolongó su invicto en Jujuy para seguir soñando con pelear un ascenso a la Liga Profesional.
El dos a uno final ante el "gaucho" quedará grabado en los hinchas que acompañaron en buen número al reducto del barrio Luján por la garra y el corazón de los muchachos. En el duelo entre el último y el líder de la Zona B de la Primera Nacional daba la sensación que habría batacazo.
Es que sorprendemente el equipo de Hernán Pellerano no encontró nunca el rumbo. También es cierto que el gol "tempranero" de Sánchez Sotelo hizo que la planificación previa se diluyera en 8 minutos. En simultáneo, David Veliz comenzó a mejorar los hilos de los "mistoleros" y vía contragolpe frente a un rival que corrió mucho más de lo que pensó, llevó peligro.
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Un cabezazo de Minervino en el travesaño, tras centro de Cachi, pudo haberse convertido en la igualdad, pero la fortuna no quiso. Eso sí, la suerte acompañó a Álvarez en tres oportunidades netas para la visita. La primera cuando Sánchez Sotelo aprovechó un error defensivo, se fue en velocidad solo y su tiro salió apenas desviado. Luego fue Veliz quien, sin marcas, pateó por arriba del parante desde el área grande y por último, el "10" encaró con decisión y su disparo cruzado "besó" el palo derecho. En el complemento, el cuadro de Pellerano tampoco pudo reaccionar en el inicio, más allá de los cambios realizados.


Todo era cuesta arriba hasta que el DT encontró respuestas con el ingreso de Octavio Bianchi. El fornido delantero, en la primera que tuvo, cabeceó, el balón dio en el travesaño y el "Polaco" Menéndez definió sin arquero. El uno a uno generó tranquilidad en el local y cuando Bianchi clavó el segundo, el estadio estalló de felicidad. Premio a la efectividad para Gimnasia más líder que nunca y castigo a la falta de contundencia de un Güemes que se hunde y con su DT, Pablo Guiñazú, en la cuerda floja.
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