
Francia no se cansa: la máquina de Deschamps volvió a acelerar y ya está en semifinales del Mundial
Con goles de Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé, el equipo de Didier Deschamps derrotó 2 a 0 a Marruecos y se clasificó a las semifinales del Mundial 2026. El delantero del Real Madrid llegó a ocho tantos en el torneo e igualó a Lionel Messi en la cima de la tabla de goleadores.
Resumen para apurados
Francia volvió a demostrar que su candidatura no es una frase hecha, sino una costumbre. En el imponente Boston Stadium, el equipo de Didier Deschamps venció 2 a 0 a Marruecos y se metió en las semifinales del Mundial, donde espera por el ganador de España-Bélgica. No fue una noche sencilla, tampoco perfecta, pero sí fue otra muestra de carácter, jerarquía y contundencia de una selección que parece diseñada para competir hasta el último día.
El partido tuvo un dato que pudo haber torcido la historia: a Kylian Mbappé le atajaron un penal en el primer tiempo. Yassine Bounou, figura de Marruecos, adivinó el remate y sostuvo el 0-0 cuando Francia ya merecía estar en ventaja. Pero ahí apareció una de las grandes diferencias de los equipos grandes: no se desordenó, no se desesperó y no se cayó anímicamente. Siguió empujando, siguió dominando y esperó su momento.
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Francia había empezado con una autoridad enorme. A los cuatro minutos, Bounou ya le había sacado una pelota clara a Mbappé. Un minuto más tarde, volvió a aparecer ante un cabezazo a quemarropa de Dayot Upamecano. Marruecos intentó presionar alto en el arranque, pero rápidamente quedó obligado a defender cerca de su área. El equipo francés movía la pelota con precisión, encontraba espacios por los costados y recuperaba rápido cuando la perdía.
El penal fallado por Mbappé, a los 28 minutos, le dio aire a Marruecos. La espera por la revisión del VAR pareció enfriar al delantero, que pateó mal. Desde ahí, el partido se volvió más áspero, más luchado y menos fluido. Francia siguió siendo superior, pero Bounou agrandó su figura con otra gran atajada ante Desiré Doué y con un toque providencial para mandar al travesaño un remate de Lucas Digne en el cierre del primer tiempo.
En el inicio del complemento, Marruecos mostró su mejor versión. Salió más activo, recuperó más arriba y encontró algunas transiciones que incomodaron a Francia. Durante varios minutos, el equipo de Deschamps pareció entrar dormido en la presión. Pero la diferencia entre competir bien y competir contra Francia es mínima: un error se paga carísimo.
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A los 60 minutos, Mbappé tuvo revancha. Después de una recuperación en ataque, la pelota le quedó en la puerta del área. Se hizo el espacio con esa naturalidad que solo tienen los elegidos y sacó un remate espectacular para romper el cero. El VAR revisó una posible mano previa, pero convalidó el gol. Fue el octavo tanto de Mbappé en el torneo, marca que lo deja como goleador del Mundial junto a Lionel Messi.
Seis minutos después, Francia terminó de quebrar el partido. Marruecos retrocedió mal, dejó a tres atacantes contra tres defensores y Ousmane Dembélé castigó con una definición de lujo. Condujo por el medio, esperó el momento justo y puso la pelota contra un palo. Dos golpes en seis minutos. Dos señales de una máquina que puede pasar momentos incómodos, pero que cuando acelera, destruye.
Marruecos intentó reaccionar. Tuvo alguna llegada con Azzedine Ounahi, exigió por primera vez a Maignan con un tiro libre y buscó empujar con los cambios. Pero Francia ya tenía el partido bajo control. Incluso pudo ampliar la diferencia con Bradley Barcola, Michael Olise y Jean Mateta, aunque Bounou siguió evitando una goleada mayor. La imagen final fue clara: Marruecos resistió con dignidad, pero Francia fue más de principio a fin.
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Francia ya fue campeona en 2018 y subcampeona en 2022. Ahora va por su tercera final consecutiva, un registro que confirma una era. Cambian algunos nombres, aparecen nuevas piezas, pero la estructura sigue intacta: jerarquía, físico, velocidad, recambio y una mentalidad competitiva feroz.
Mbappé falló un penal, pero después hizo un gol. Francia pasó un momento de dudas, pero después resolvió el partido. Marruecos resistió, pero terminó cediendo. Así compiten los equipos que saben ganar. Así avanza Francia: sin ruido excesivo, sin perder el pulso y con la sensación de que todavía tiene otra marcha guardada.
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