
Es azafata y reveló el truco "secreto" para dormir cómodo en el avión: "Nosotras lo hacemos en cada vuelo"
Contrario a lo que muchas personas piensan, dormir en los aviones es posible y hasta puede resultar cómodo. Los cinco consejos infalibles que brindó una azafata.
Aunque viajar es uno de los principales deseos de las personas, muchas veces el trayecto hasta el destino suele ser bastante molesto. Horas sentado en un asiento incómodo, espacios reducidos y otros factores que definen la experiencia total del viaje. Si hablamos de dormir, el problema es aún mayor, por eso una azafata decidió revelar los secretos mejor guardados para descansar cómodamente en viajes largos.
BarbieBac, como se hace llamar en sus perfiles de redes sociales la tripulante de cabina y pasajeros, hizo un video extenso en donde contó con lujo de detalles sus secretos para dormir cómodamente en los aviones y evitar dolores al levantarse. "Dormir bien en el avión se puede y de hecho nosotras, las azafatas, lo hacemos todo el tiempo en nuestros descansos", empezó por decir en su video. A continuación, explicó los 5 errores más comunes a la hora de descansar arriba de un avión.
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Los asientos de la clase económica suelen ser más finos y de menor calidad que los de primera clase, por eso la azafata recomienda reclinarlos tan solo un poco. Si se bajan por completo, se tendrá como resultado un cuello inestable que quede colgando y la lumbar haciendo más fuerza por no quedar apoyada del todo.
De la mano con el punto anterior, recomienda comprar una almohada cervical para poder sostener bien el cuello. De esta forma, se evita la sensación de tortícolis ya que el cuello queda apoyado sobre algo firme sin tener que hacer fuerza. Asimismo, recomendó llevar una almohada pequeña extra para la lumbar o, en caso de no tener, poner una campera o buzo abultado para que la espalda baja pueda "descansar".
Aunque a muchas personas les de vergüenza o crean que es innecesario, caminar por el avión es necesario, sobre todo en vuelos largos. Esto se debe a que, por la presión del avión sumado a la cantidad de horas sentados, puede causar retención de líquidos o ralentizar la circulación sanguínea. Por eso, recomiendan dar unas vueltas por el avión antes de dormir para estimular la circulación sanguínea y evitar una trombosis, en el peor de los casos.
Según la azafata, la temperatura de la cabina suele estar entre 22 y 24 grados, pero como no da el sol y el aire es bastante seco, suele aumentar la sensación de frío. Por eso, recomienda llevar un buen abrigo que sea cómodo y que llegue a cubrir bien hasta las rodillas.
En el avión suele haber mucha más luz de la que se cree: una ventana abierta, la luz de otro pasajero que quiere leer, pantallas con brillo alto. Para aquellos que son más sensibles a las luces, es recomendable utilizar antifaces para evitar que la luz moleste y poder adentrarse en un sueño profundo.
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