
El San Martín de Orfila empieza a dar juego: rindieron las caras nuevas y Veliez pagó con el gol del triunfo
Con una sólida producción del esquema 4-1-4-1 en el primer tiempo y un interesante debut de los recién llegados, el "Santo" pisó fuerte en Paraná. El análisis táctico de una victoria clave para recuperar la confianza.
Resumen para apurados
El debut deAlejandro Orfilafrente a Temperley había dejado algo interesante en lo táctico: un 4-1-4-1 bastante ambicioso. En Paraná, el entrenador decidió sostener su propuesta inicial y repitió el esquema. Esta vez, el plan funcionó lo suficiente para darle al "Santo" un triunfo que vale mucho más que tres puntos: corta la mala racha, mete al equipo nuevamente en zona de reducido y genera confianza dentro de un plantel que, poco a poco, comienza a ver los resultados de aplicar la idea del nuevo DT.
El 4-1-4-1 plantado en el Presbítero Bartolomé Grella no tuvo un inicio sencillo. San Martín se vio obligado a batallar intensamente con la presión alta que impuso Patronato en los primeros 15 minutos, un pasaje donde al equipo le costó hacer pie. Sin embargo, la gran virtud para equilibrar el trámite fue la solidaridad y la precisión en los relevos de cada compañero, manteniendo el bloque firme en la marca ante cada ataque del local.
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Una vez pasado el sofocón, el esquema comenzó a fluir y a mostrar su mejor versión. La principal novedad táctica estuvo en el comportamiento de Agustín Graneros, quien tuvo muchísima participación. Por momentos, Graneros abandonó su tarea de volante de contención para soltarse y sumarse al ataque junto a Santiago Briñone. Este desdoblamiento desorientó al mediocampo entrerriano y se potenció con el regreso de Alan Cisnero; a pesar de venir de una larga inactividad, se lo notó sumamente cómodo, aportando la fluidez y el juego entre líneas que el equipo necesitaba.
El mercado de pases se puso a prueba y el saldo fue sumamente positivo. Las incorporaciones cumplieron con creces lo que el partido exigía: convicción para pasar a la ofensiva y concentración para sostener el retroceso.
Por la banda derecha, Bruno Cabrera dejó destellos interesantes de su jerarquía, aunque convivió con los nervios lógicos de su primer partido con la camiseta "santa". En la otra banda, Álvaro Veliez se transformó en la carta más incisiva de San Martín. Su permanente agresividad tuvo premio a los 21 minutos, cuando encaró por su carril y sacó un zurdazo inapelable para marcar el 1-0.
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Veliez mostró además interesantes asociaciones con Diego Diellos. El centrodelantero, por su parte, estuvo bien en cuanto a la presión sobre los defensores, aunque falló una chance clara donde se iba solo contra el arquero pero demoró de más.
En el segundo tiempo, Orfila leyó el desgaste y modificó las estructuras. Con el ingreso de Luca Arfaras en el entretiempo por Cisnero, el dibujo se transformó prácticamente en un 4-3-3, y el equipo se dedicó a buscar explotar las espaldas de la defensa contraria con contragolpes rápidos. Arfaras contó con dos situaciones mano a mano para estirar la ventaja, pero la falta de eficacia frente al arco rival sigue siendo un punto a corregir para no terminar sufriendo de más.
Sobre el cierre, con el ingreso de Gonzalo Rodríguez, el cuerpo técnico intentó reconfigurar un 4-4-2. Sin embargo, la variante tuvo poca injerencia en ofensiva debido al contexto del partido: Patronato se volcó por completo al ataque y obligó a San Martín a replegarse para protegerse de las últimas embestidas.
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Es un paso adelante para el San Martín de Orfila. Mostró algo de funcionamiento, carácter para pasar los momentos adversos y, fundamentalmente, el DT se va con la tranquilidad de que las caras nuevas llegaron, se pusieron la camiseta y rindieron.



