
El riesgo país marcó otro récord anual arriba de los 900 puntos tras el revés electoral de Donald Trump
El mercado financiero argentino profundizó las pérdidas el pasado jueves, en una rueda marcada por la volatilidad internacional. Los títulos soberanos se hundieron hasta 3% y los rendimientos anuales alcanzaron el 16,5%.
El mercado financiero argentino profundizó las pérdidas el pasado jueves, en una rueda marcada por la volatilidad internacional. Los títulos soberanos se hundieron hasta 3% y los rendimientos anuales alcanzaron el 16,5%.
La derrota electoral de Donald Trump en Estados Unidos y la incertidumbre de cara a 2027 profundizaron las pérdidas de los bonos y las acciones argentinas, mientras el riesgo país alcanzó su nivel más alto en un año.
El mercado local profundizó sus pérdidas esta semana tras la derrota de Donald Trump en las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos, que debilitó políticamente a uno de los principales aliados internacionales de Javier Milei y aumentó la incertidumbre sobre el apoyo financiero de Washington durante el año electoral de 2027.
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En este contexto, el riesgo país alcanzó los 938 puntos básicos, su nivel más alto en un año, mientras el MSCI Merval acumuló una caída cercana al 10% en dólares. El retroceso prolongó las fuertes pérdidas de la semana anterior, cuando la reelección de Lula da Silva en Brasil ya había generado una mayor presión sobre los activos argentinos.
A este escenario político se sumaron condiciones financieras internacionales cada vez más adversas para los activos de mayor riesgo, debido a la persistencia de tasas de interés elevadas y las crecientes dudas sobre la sostenibilidad del rally de las grandes tecnológicas, sujetas a ventas masivas tras el triunfo demócrata, ya que estima que representará mayores obstáculos para el crecimiento de la industria.
De esta forma, la corrección también alcanzó a Wall Street y a los Cedears, aunque los activos argentinos sufrieron un castigo más pronunciado que otros mercados emergentes.
El balance semanal refleja, sin embargo, que las pérdidas no fueron uniformes. Aunque la presión vendedora alcanzó a los principales mercados internacionales, los bonos soberanos y las acciones argentinas registraron caídas considerablemente mayores.
La presión vendedora sobre los activos argentinos se intensificó durante la semana, con fuertes retrocesos tanto en la renta fija como en la variable. Según Research de IEB, los Bonares acumularon pérdidas del 6% y los Globales del 5,7% hasta el jueves, mientras que el riesgo país cerró este viernes en 939 puntos básicos, su nivel más alto en un año.
De esta manera, el indicador acumuló un salto semanal del 18,9%, equivalente a 149 puntos básicos, frente a los 787 puntos registrados al cierre de la semana anterior.
Las pérdidas también alcanzaron a las principales empresas argentinas que cotizan en Nueva York. Desde Fiwind destacaron el retroceso de YPF, cuyo ADR llegó a operar en torno a los u$s39, con una caída semanal cercana al 18%, y de Grupo Financiero Galicia, que se ubicó alrededor de los u$s30, con una baja superior al 8%.
En el mercado de deuda, el AL30 acumuló una caída semanal cercana al 3,7%, al pasar de aproximadamente u$s53,50 a u$s51,50, según Fiwind. Las pérdidas también alcanzaron a los bonos de mayor plazo: durante la rueda del jueves, el GD35 retrocedió 2,05%, el GD41 perdió 2,5% y el GD46 se desplomó 3,41%, encabezando las bajas entre los títulos soberanos de legislación extranjera.
La magnitud de las pérdidas fue considerablemente mayor que la registrada por la deuda emergente. Según Cohen Aliados Financieros, durante la rueda del jueves los bonos argentinos en dólares retrocedieron un 2,5% en promedio, frente a una baja de apenas el 0,4% del conjunto de la deuda emergente.
La divergencia profundizó el desacople que los títulos locales vienen mostrando frente a sus comparables internacionales.
En Wall Street, la corrección estuvo encabezada por las grandes tecnológicas, ante las crecientes dudas sobre la sostenibilidad de las inversiones en inteligencia artificial y el temor a mayores restricciones regulatorias tras la victoria demócrata.
Según IEB, los inversores comenzaron a cuestionar tanto la capacidad de las empresas para financiar sus inversiones sin deteriorar la generación de caja como la posibilidad de que el nuevo Congreso limite la expansión de los centros de datos, pese a los sólidos resultados presentados por compañías como AMD y Palantir.
La presión vendedora se intensificó el jueves, cuando el Nasdaq se desplomó un 5,5%, el S&P 500 cayó un 4,4% y el Dow Jones retrocedió un 3,4%, en una de las jornadas más adversas para Wall Street del último año. Durante la rueda del viernes, el Nasdaq y el S&P 500 recuperaban parte de las pérdidas, impulsados por un rebote de las tecnológicas.
De esta forma, la volatilidad también alcanzó a los CEDEARs de las compañías estadounidenses, especialmente los vinculados a la inteligencia artificialar contado con liquidación.
Sin embargo, el castigo sobre los activos argentinos fue más allá del deterioro internacional. El riesgo país se desacopló del comportamiento de otros mercados latinoamericanos, mientras los bonos soberanos y las acciones locales comenzaron a reflejar una mayor percepción de riesgo político de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
La derrota republicana en Estados Unidos y la reelección de Lula da Silva en Brasil modificaron el escenario político externo del Gobierno argentino en un momento de creciente incertidumbre sobre la continuidad del programa económico después de 2027.
Sin embargo, el comportamiento de los activos locales también responde a una ampliación de la prima de riesgo electoral que ya comenzó a reflejarse en los precios. En este sentido, el mercado argentino entró anticipadamente en una dinámica característica de los períodos preelectorales.
Desde IEB destacan que la tasa forward implícita entre bonos con vencimientos antes y después de las elecciones de 2027 alcanzó el 32,4%, una señal del mayor rendimiento que exigen los inversores para mantener posiciones más allá del actual mandato presidencial.
La incertidumbre se concentra especialmente en el financiamiento soberano. De acuerdo con Latin Securities, los vencimientos de deuda de 2027 rondan los u$s25.000 millones, mientras que las necesidades de financiamiento aún no cubiertas se estiman entre u$s5.000 millones y u$s10.000 millones.
La posibilidad de afrontar esos compromisos dependerá del acceso a los mercados internacionales, la acumulación de reservas y la continuidad del respaldo financiero externo.
Sin embargo, la victoria demócrata no implica necesariamente una interrupción del respaldo financiero de Estados Unidos a la Argentina. La asistencia del Tesoro estadounidense se canaliza a través delExchange Stabilization Fund (ESF), un mecanismo que otorga amplias facultades al Poder Ejecutivo para disponer de recursos sin necesidad de obtener la aprobación previa del Congreso.
Por su parte, la acumulación de reservas y las perspectivas de mayores exportaciones agrícolas y energéticas ofrecen herramientas para enfrentar eventuales presiones cambiarias, aunque reconoce que persisten riesgos vinculados con la actividad económica, la demanda de pesos y los vencimientos de deuda.
En este escenario, el deterioro de los activos argentinos no responde únicamente a los acontecimientos internacionales, sino también a la creciente incertidumbre sobre la continuidad del programa económico y la capacidad del Gobierno para atravesar el proceso electoral sin una nueva crisis financiera o cambiaria.
Las fuertes pérdidas de las últimas semanas dejaron valuaciones que distintas sociedades de Bolsa consideran atractivas frente a los fundamentos económicos actuales. Sin embargo, las recomendaciones muestran diferencias importantes según el perfil de riesgo y las expectativas sobre la estabilidad financiera de cara a 2027.
En el mercado de bonos soberanos, IEB Research señaló que el AO27 ofrece un rendimiento cercano al 10,7% anual medido al contado con liquidación, mientras los títulos del tramo medio de la curva alcanzan tasas próximas al 19%.
Pese a esos rendimientos, Outlier recomienda cautela ante la incertidumbre financiera y política, y privilegia para los perfiles conservadores las obligaciones negociables de empresas de primera línea, con rendimientos de entre el 6% y el 7%, y la renta fija internacional de corta duración.
La consultora también aconseja dolarizar las carteras más conservadoras que mantienen posiciones en pesos, aunque considera que las estrategias de carry trade todavía ofrecen oportunidades para inversores moderados y agresivos, especialmente en instrumentos ajustados por inflación con vencimientos durante 2027. La continuidad de esa estrategia, advierte, depende de que el Gobierno logre contener la volatilidad cambiaria.
En las acciones argentinas, el castigo se concentra especialmente en bancos y empresas reguladas. Según IEB, los bancos cotizan a un promedio de 0,89 veces su valor libros, mientras las compañías reguladas presentan múltiplos EV/EBITDA cercanos a 3,3 veces, niveles que reflejan una elevada percepción de riesgo político.
Latin Securities también identifica un descuento significativo en las valuaciones actuales. Bajo un escenario de continuidad del programa económico, estima un potencial de recuperación cercano al 70% en los bancos y de aproximadamente el 40% para Pampa Energía y TGS.
Outlier, en cambio, mantiene su preferencia por las energéticas frente al sector bancario y considera que las caídas de YPF, Vista, Pampa Energía y TGS ofrecen oportunidades de entrada para inversores agresivos, debido a sus perspectivas de producción, exportaciones y generación de caja, aunque advierte que los precios todavía podrían seguir cayendo.
Para los inversores en CEDEARs, las estrategias también dependen de la tolerancia al riesgo. IEB destacó los sólidos resultados de AMD y Palantir, pero anticipó una volatilidad elevada para las tecnológicas y un mejor desempeño relativo de sectores defensivos, como salud y consumo.
En la misma línea, Outlier desaconseja nuevas posiciones tecnológicas para perfiles conservadores y moderados, aunque considera que la corrección de Nvidia puede ofrecer oportunidades para inversores agresivos. Para quienes ya mantienen posiciones, la firma recomienda conservarlas a la espera de una recuperación, mientras que para los perfiles de menor riesgo prioriza la renta fija internacional y una exposición más defensiva a Wall Street.
De cara a la próxima semana, Puente Research identificó tres factores clave para determinar si los activos argentinos logran estabilizarse: la licitación del Tesoro, que evitó ofrecer instrumentos de mayor plazo ante la debilidad de la demanda en pesos; la capacidad del Banco Central para sostener las compras de divisas sin generar nuevas presiones cambiarias; y la evolución de los bonos soberanos en dólares, cuyas cotizaciones todavía no muestran señales claras de haber encontrado un piso. La firma tampoco anticipa cambios significativos en la orientación restrictiva de la política monetaria.
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