
El Mercado Municipal de Tafí Viejo se vistió de celeste y blanco para alentar a la Selección
Una multitud copó el espacio con banderas, camisetas y uniformes escolares para gritar los goles del triunfo 2-0 ante Austria. El festejo comenzó frente a la pantalla gigante y se trasladó a las calles con una gran caravana.
Resumen para apurados
Tafí Viejo vibró al ritmo de la selección argentina y de otro show de Lionel Messi. El Mercado Municipal se convirtió nuevamente en el corazón de la ciudad: vestido de celeste y blanco, reunió la pasión y el fervor de decenas de taficeños que vivieron el triunfo por 2 a 0 sobre Austria de una manera inolvidable.
El espacio ubicado entre las calles San Martín y Uttinger, a pocos metros de la plaza Bartolomé Mitre, fue el punto de encuentro elegido especialmente por los jóvenes para seguir el partido. La Municipalidad instaló una pantalla gigante en el centro del predio, dispuso estratégicamente mesas y tablones, y los locales gastronómicos aportaron su oferta para acompañar la jornada. El resultado fue un mercado repleto, en el que prácticamente no cabía un alfiler, con sonrisas, cánticos y recuerdos que quedarán grabados en la memoria de los presentes.
"Es la segunda vez que venimos con mis amigas. También estuvimos en el debut contra Argelia. Nos gustó mucho el ambiente y ya lo tomamos como cábala, por eso volvimos", contó Macarena Gálvez, de 31 años, acompañada por Nadia Casado y Florencia Sarabia.
"El clima acá es mucho más festivo que en una casa. Verlo en el living es más aburrido; acá hay otra energía", agregó Nadia mientras compartía una pizza y un jugo junto a sus amigas.
Fabiana Núñez también destacó el valor de la propuesta. "Uno se divierte más rodeado de gente. Además, al taficeño le gusta compartir; somos muy alegres y disfrutamos festejar en grupo", señaló mientras esperaba reunirse con compañeros de trabajo.
Los grandes protagonistas de la jornada, sin embargo, fueron los más jóvenes. El horario del encuentro resultó ideal: muchos salieron de la escuela y encontraron en el mercado el lugar perfecto para reunirse.
Ubicados en primera fila frente a la pantalla, un grupo de alumnos del último año del Instituto Agrotécnico Obispo Colombres llegó directamente después de la tradicional Jura de la Bandera. Con sus uniformes y trapos nacionales que habían llevado al acto, aportaron un plus de emoción patriótica a la tarde.
"Apenas salimos del colegio decidimos juntarnos acá con los chicos. Justo coincidió el horario del acto con el partido y nos pusimos de acuerdo para usar el Mercado como punto de encuentro", explicó Santiago Fernández.
Su compañero Benjamín Borghetto coincidió: "Nunca nos ponemos de acuerdo para nada, pero esta vez sí. Como estaban pasando el partido acá, decidimos venir todos juntos. Se vive distinto, con más gente y más euforia".
Cada aparición de Messi generó una reacción inmediata. Desde el calentamiento hasta cada intervención con la pelota, el capitán fue ovacionado. Hubo fotos, bocinazos, aplausos y celulares en alto. El penal fallado provocó un silencio repentino; los goles, especialmente el segundo, desataron abrazos, gritos y festejos interminables.
Cuando terminó el partido, la fiesta se trasladó a las calles. Si antes el centro de Tafí Viejo lucía tranquilo, en cuestión de minutos se llenó de vida. Una caravana de motos y autos recorrió la avenida principal, pasó frente al mercado y desembocó en la plaza. Vecinos con banderas argentinas salieron de sus casas y se sumaron espontáneamente a la celebración.
La convocatoria organizada por la Municipalidad volvió a ser un éxito. "La respuesta de la gente desde el primer partido fue excelente. Teníamos dudas porque era tarde y hacía mucho frío, pero superó todas las expectativas. Ahora volvió a genearse un ambiente muy lindo, familiar y con mucha participación de jóvenes", destacó Walter Chavarría, director de Turismo municipal.
Mientras los empleados retiraban tablones y comenzaban las tareas de limpieza, Dante Catena, de 61 años, permanecía sentado frente a la pantalla con una sonrisa tranquila. Poco le importaba que en el Mercado ya no quedaba nadie. Parecía negarse a que ese momento tan especial termine.
"Lo que me trajo fue la gente. Quería sentir los goles rodeado de una multitud. Lo viví hermoso. En el segundo tiempo tuve algo de miedo, pero después llegó el gol y la tranquilidad. Me voy feliz a casa, chocho", resumió.
Su expresión reflejó a la perfección lo que fue una tarde especial en Tafí Viejo. La Selección y Messi volvieron a regalar una alegría colectiva, y la "Ciudad del Limón" quiso vivirla unida, transformando un partido de fase de grupos -aunque se vivió como una final- en una auténtica fiesta popular.
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