
El judo potencia su alma maternal y la insta a seguir adelante
Ángela Miguelina López relató su experiencia como deportista y sobre lo que aprende de sus hijos.
A los ocho años, su vida cambió porque una disciplina deportiva comenzó a ser parte de sus días. Es que el judo fue el motivo para incentivar a su organismo a la actividad física desde el juego.
Así es como Ángela Miguelina López hizo de este arte marcial, el deporte predilecto a lo largo de su existencia. Hoy con treinta y dos años, relató su historia y cómo la conexión con el espíritu de lucha la ayudó a superar diferentes pruebas.
Comenzó a cimentar su carrera como deportista en el barrio Cuyaya, momento en que era una propuesta recreativa de la que participaban sus vecinos amigos.
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A través de la enseñanza del "profe" Hugo Castro, empezó a ver este deporte como medio vital para mejorar en todo sentido.
Luego, a medida que iba creciendo, en el Club Atlético Independiente (CAI) se formó con Guido Cuevas y Dante Cichello, quien en la actualidad sigue apoyando su labor y esfuerzo.
Con dos meses de entrenamiento fue a competir a Salta, para después participar de un torneo nacional en Villa Carlos Paz, provincia de Córdoba.
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Y ya cuando cumplió la edad de catorce años, formó parte de los juegos transandinos, que se concretaban cada año entre Argentina, Bolivia, Chile y Perú.
"En mi primer transandino viajé a Chile en el 2010 a conocer, no me fue tan bien, porque era un nivel bastante fuerte. En el 2011 ya me puse firme y empecé a traer medallas, fue una experiencia linda que fue sumándose", expresó Ángela López sobre su pasión deportiva.
Con el tiempo se convirtió en madre y, ya en el 2016, dio a luz a su primera hija.
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"'Juli' es mi niña con una discapacidad actualmente. Ella nació bien el 1 de diciembre del 2016, pero a los ocho meses cayó a terapia intensiva porque tuvo paro del corazón y estuvimos en el hospital con su papá por cinco meses. Fueron momentos muy difíciles, el doctor me dijo que la causa es genética, que viene de mi familia por parte de mi papá. Después le agarró la meningitis", explicó López sobre el diagnóstico que recibió en medio de la internación.


Los primeros tiempos de ser mamá fueron significativos por atravesar momentos complejos, pero siguió adelante a fin de darle amor, cuidados y ánimo a su bebé.
"Fue muy fuerte, muy duro para todos. Hoy en día 'Juli' no puede hablar, camina, pero muy poquito. Se maneja bien ella, se sabe hacer entender muy bien", detalló quien al poco tiempo quedó embarazada nuevamente de su segundo hijo, Nicolás que nació el 24 de marzo del 2018.
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Con el tiempo, volvió a entrenar el deporte que ama, pero esta vez, cuidando en simultáneo de los dos pequeños, "Juli" y "Nico".
"Nicolás está ahí con ella, la cuida muchísimo. Hoy 'Juli' asiste a la fundación 'Ideas' y Nicolás es alumno de la Escuela 12 'Bernardo Monteagudo'. Como mamá me siento orgullosa de cómo es ella, de todas las cosas que pasamos porque nunca me deprimí, acepté lo que mi hija tiene, no me puse mal por las cosas que me dijeron los doctores, como por ejemplo, que ella podría haber quedado cuadripléjica pero que no llegó a eso, sino que va a tener una discapacidad. Jamás lo tomé a mal, yo lo único que quería era tenerla y seguir adelante", indicó feliz la "súper mamá" -como se autodefine- que no dejó de practicar judo en cuanto le recomendaron los médicos, después de haber dado a luz a "Nico".
En el año 2021, luego de la pandemia por covid-19, volvió a competir y de ahí hasta el día de hoy, no paró.
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Porque el deporte la complementa y le renueva sus energías para cumplir con ser mamá y hacer lo que tanto ama que es el judo. "Tenía la misma fuerza, pero como que me faltaba más técnica, no estaba al nivel de las otras chicas. Igual me sentía bien, segura de mí misma y eso quería transmitirle a 'Juli' porque era una niña que antes le costaba, pero hoy en día ya no. La tengo que tener ocupada para que no se olvide, ya que su diagnóstico es de retraso madurativo y parálisis cerebral todavía no definida", expresó la reconocida judoca.
Aun con diferentes circunstancias en contra, Ángela López siempre está unida a su familia y con la voluntad férrea de sortear los obstáculos para compartir la vida de la mejor manera a través de aprendizajes constantes.
"A los padres que atraviesan por una situación similar, les diría que todo se puede superar y que la vida es compartir y aceptar", indicó con esperanza.
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