
El déficit de EE.UU. se dispara: ¿Qué papel juega la IA?
Estados Unidos acaba de recibir un dato que, a primera vista, parece difícil de encajar con una economía que sigue creciendo con fuerza. El déficit comercial se disparó en agosto…
Estados Unidos acaba de recibir un dato que, a primera vista, parece difícil de encajar con una economía que sigue creciendo con fuerza. El déficit comercial se disparó en agosto hasta los 105.600 millones de dólares, muy por encima de lo esperado y en su nivel más alto desde marzo de 2025.
El salto fue del 13,7% respecto a julio, cuando el déficit había alcanzado los 92.800 millones de dólares tras una revisión al alza. Los analistas esperaban una cifra cercana a los 102.000 millones de dólares.
La principal explicación estuvo en las importaciones. Crecieron un 4,3% durante el mes hasta alcanzar un récord de 420.800 millones de dólares, mientras que las exportaciones avanzaron apenas un 1,4%, hasta 315.200 millones de dólares.
El dato llega además en un momento especialmente delicado para la economía estadounidense. Los aranceles impulsados por Donald Trump tenían entre sus objetivos reducir la dependencia de productos extranjeros, pero las cifras de agosto muestran que las empresas y los consumidores estadounidenses todavía están comprando enormes cantidades de bienes procedentes del exterior.
Uno de los detalles más llamativos del informe está en los bienes de capital. Las importaciones de esta categoría aumentaron en 6.200 millones de dólares en agosto y alcanzaron un récord de 146.400 millones de dólares, un 57,9% más que un año antes.
Los semiconductores fueron uno de los grandes protagonistas. Sus importaciones aumentaron en 2.400 millones de dólares durante el mes, mientras también crecieron las compras de maquinaria industrial, equipos de telecomunicaciones y aeronaves.
El fenómeno está estrechamente relacionado con el enorme ciclo de inversión que está provocando la inteligencia artificial. Las empresas estadounidenses están destinando cantidades récord a centros de datos, chips y equipamiento necesario para ampliar su capacidad de computación.
De hecho, las importaciones acumuladas de bienes de capital alcanzaron 1,02 billones de dólares entre enero y agosto, un 39% más que durante el mismo periodo de 2025. Las compras de ordenadores aumentaron un 94,8% y las de semiconductores un 84%.
Eso introduce una lectura interesante. El aumento del déficit comercial no necesariamente significa que los estadounidenses estén gastando menos o que la economía se esté debilitando. Una parte importante del incremento refleja precisamente que las compañías están invirtiendo con fuerza.
Oren Klachkin, economista financiero de Nationwide, resumió esa interpretación al señalar que el comercio exterior probablemente restará crecimiento al PIB del tercer trimestre, pero que el movimiento también puede ser una señal de una demanda interna fuerte y no necesariamente de debilidad económica.
Aun así, el impacto sobre el crecimiento ya empieza a sentirse en las previsiones.
Goldman Sachs redujo su estimación de crecimiento anualizado del PIB estadounidense para el tercer trimestre hasta el 3,1%, desde el 3,4% anterior. El modelo GDPNow de la Reserva Federal de Atlanta, por su parte, se situaba en el 3,7% para el trimestre.
El problema es que las importaciones restan al cálculo del PIB cuando superan a las exportaciones. Por eso, incluso una economía con un consumo y una inversión sólidos puede mostrar un crecimiento más débil si las empresas están comprando una cantidad cada vez mayor de bienes en el exterior.
El déficit acumulado del año ofrece, de todos modos, una perspectiva diferente. Entre enero y agosto se situó en 138.200 millones de dólares, casi un 20% por debajo del mismo periodo de 2025. El año pasado las empresas habían adelantado muchas importaciones antes de la entrada en vigor de nuevos aranceles, lo que distorsionó especialmente las comparaciones.
Por eso, el dato de agosto no permite hablar por sí solo de un deterioro estructural de la economía estadounidense. Pero sí deja una fotografía relevante: Estados Unidos está importando cantidades récord de tecnología, maquinaria y otros bienes mientras mantiene una demanda interna elevada.
Y ahí aparece una de las grandes preguntas para los próximos meses. Si el enorme gasto relacionado con la inteligencia artificial continúa, el déficit comercial podría seguir reflejando parte de ese boom de inversión. Si, por el contrario, las empresas comienzan a recortar su gasto en centros de datos y semiconductores, el impacto podría sentirse tanto en las importaciones como en las expectativas de crecimiento de uno de los sectores que más está sosteniendo a Wall Street.
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