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El bono a 2 años de Japón alcanza un máximo de 31 años: ¿está en riesgo el motor de liquidez de Bitcoin?
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El bono a 2 años de Japón alcanza un máximo de 31 años: ¿está en riesgo el motor de liquidez de Bitcoin?

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Rodrigo Sánchez
martes, 01 de septiembre de 2026 · 08:30 p. m. hs · 5 min
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El bono a 2 años de Japón toca máximos en 31 años. Los analistas evalúan el impacto del carry trade del yen en la liquidez de Bitcoin.

El rendimiento del bono gubernamental de Japón a 2 años alcanzó el 1,746% el 31 de agosto de 2026, su nivel más alto en más de 31 años. Esta cifra representa un punto de inflexión para las operaciones de acarreo (carry trade) en yenes que han financiado posiciones en activos de riesgo globales, incluido Bitcoin(BTC), durante años.

En junio de 2026, el Banco de Japón (BOJ) elevó su tasa de política monetaria al 1%, un nivel no visto desde 1995. Los rendimientos de los bonos a más largo plazo siguieron esta trayectoria alcista. El mercado asigna actualmente una probabilidad del 88% a otra subida de tipos en la reunión de septiembre del BOJ, planteando interrogantes sobre qué significa que la divisa se debilite a la par del ajuste monetario.

El yen se debilitó hasta las 160,16 unidades por dólar el 28 de agosto, a pesar de que el gobierno japonés gastó 15,4 billones de yenes (cerca de 97.000 millones de dólares) en intervenciones cambiarias entre julio y agosto. Tokio coordinó incluso una intervención conjunta con Estados Unidos, la primera en 28 años, pero la divisa ha perdido más de la mitad de las ganancias logradas tras esas medidas.

Esta ruptura de la correlación histórica entre el diferencial de tasas y el tipo de cambio constituye un fenómeno relevante para el mercado. El diferencial entre los rendimientos a 2 años de Estados Unidos y Japónse redujo al 2,64%, lejos del pico del 5% visto entre 2023 y 2024, una reducción que bajo condiciones normales debió fortalecer al yen.

Analíticamente, la explicación más probable apunta a factores estructurales: el mercado descuenta pérdidas latentes en la cartera de bonos japoneses y una elevada emisión de deuda que el banco central no puede absorber sin expandir su balance.

El yen continúa funcionando como moneda de financiación para el carry trade porque las tasas reales en Japón siguen siendo negativas, sin que el aumento nominal al 1% haya modificado esta condición de fondo.

En agosto de 2024, una subida sorpresa de tipos del BOJ provocó un cierre masivo de posiciones apalancadas en yenes, provocando que Bitcoin y Ethereum (ETH)cayeran hasta un 20% en una semana, con el precio de Bitcoin retrocediendo desde unos 62.000 dólares hasta los 49.000 dólares mientras el yen se apreciaba un 10% frente al dólar.

Aquel episodio no fue un hecho aislado, sino una demostración directa del canal de contagio que conecta la política monetaria japonesa con la volatilidad de los activos digitales, sirviendo como escenario de referencia para evaluar el riesgo actual.

Con la subida de tipos de septiembre descontada al 88%, el verdadero peligro para Bitcoin no reside en el nivel absoluto de las tasas japonesas, sino en una apreciación abrupta del yen que fuerce el cierre de posiciones apalancadas.

Estructuralmente, la paradoja actual de tipos al alza y moneda a la baja genera una falsa sensación de calma entre los operadores, quienes interpretan la debilidad cambiaria como una señal de que el carry trade permanece intacto, subestimando la naturaleza no lineal de los ajustes en el mercado de divisas.

Con el yen cotizando en 160,16 por dólar, los analistas identifican los 161 yenes como primer nivel de riesgo de intervención, seguido por la franja de 162,9 a 163,3, cotas donde aumenta la probabilidad de acciones oficiales que desencadenen ventas forzadas.

En el plano estadounidense, Bitcoin cayó por debajo de los 77.000 dólares en los días previos al 31 de agosto tras declaraciones de postura restrictiva del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, tono que fortaleció al dólar y debilitó al yen, sosteniendo el carry trade.

Sin embargo, el riesgo para el sector cripto provendría de un giro hacia una política más laxa en Estados Unidos, ya que una pausa o un recorte de tasas comprimiría el diferencial de rendimientos y aceleraría la apreciación del yen.

Esta dinámica coloca a Bitcoin en medio de la tensión monetaria internacional: una Fed de postura dura sostiene al dólar y al carry trade, mientras que una postura flexible desmantela estas operaciones de financiación.

Los datos sugieren que las posiciones acumuladas financiadas en yenes son mayores que en agosto de 2024, un riesgo que el mercado de futuros y opciones de Bitcoinno refleja adecuadamente en sus primas de volatilidad.

Ante este entorno, los gestores de carteras deben monitorear el tipo de cambio USD/JPY con la misma atención que el precio de Bitcoin, ya que la correlación se intensifica durante periodos de tensión cambiaria.

Asimismo, es necesario evaluar la exposición indirecta al carry trade, dado que las liquidaciones forzadas afectan a la totalidad del mercado independientemente del origen de los fondos de cada posición.

Por último, los modelos de valor en riesgo (VaR) deben incorporar escenarios de estrés donde el yen se aprecie un 10% en tres semanas, lo que podría generar caídas superiores al 20% en las criptomonedas debido al apalancamiento acumulado.

De este modo, la política monetaria japonesa representa un determinante estructural de la liquidez de Bitcoin que los modelos convencionales de riesgo suelen pasar por alto, siendo la dirección del tipo de cambio mucho más relevante que la propia decisión de tasas de septiembre.

El rendimiento del bono japonés a 2 años alcanzó el 1,746% marcando su nivel más alto en 31 años, por lo que el mercado descuenta una probabilidad del 88% a una nueva subida de tipos en septiembre. Sin embargo, el yen se debilitó hasta las 160,16 unidades por dólar debido a que las tasas de interés reales siguen siendo negativas pese a los 15,4 billones de yenes gastados en intervenciones.

Un desmonte repentino de estas operaciones amenaza la estabilidad de los activos digitales, ya que una apreciación abrupta de la divisa forzaría ventas masivas como en agosto de 2024, cuando Bitcoin cayó un 20% hasta los 49.000 dólares. Por consiguiente, los operadores advierten que el volumen actual de posiciones apalancadas es aún mayor, por lo cual el mercado no descuenta adecuadamente este riesgo de liquidación.

Una postura restrictiva de la Fed sostiene al dólar y mantiene activo el carry trade, mientras que una pausa monetaria aceleraría la apreciación del yen al comprimir el diferencial de rendimientos entre ambos países. En consecuencia, los analistas identifican las cotas de 161 y 163,3 yenes por dólar como zonas críticas donde una intervención cambiaria oficial desataría una fuerte corrección en las criptomonedas.

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