
El balance como servicio de Nvidia: por qué los inversores de crédito están mucho más preocupados por el «Banco Central de la IA»
Nvidia revela compromisos fuera de balance por 530.500 millones. Morgan Stanley advierte sobre el riesgo de crédito y cuentas por cobrar.
Aunque los resultados trimestrales de Nvidia Corp. (NVDA) superaron los pronósticos del consenso, el mercado no los consideró suficientes hasta que su director ejecutivo, Jensen Huang, presentó una guía extraordinaria para el ejercicio fiscal 2028 proyectando un incremento de ingresos del 70% —muy por encima del 45% previsto por los analistas—, rompiendo una racha de cinco caídas consecutivas tras sus balances.
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Las cifras operativas reflejan un dinamismo indiscutible: los ingresos por centros de datos, indicador representativo del ciclo tecnológico, alcanzaron los 89.000 millones de dólares frente a los 86.000 millones esperados. Asimismo, para el tercer trimestre, la compañía fijó una guía de facturación de 108.000 millones de dólares, superando las previsiones del mercado situadas en 104.000 millones.
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La directora financiera, Colette Kress, señaló que el gasto de capital de los cinco principales operadores a hiperescala alcanzará cerca de 800.000 millones de dólares en 2026 y 1,3 billones de dólares en 2027. Las proyecciones de la empresa apuntan a un crecimiento prolongado, aun cuando los modelos chinos de código abierto que operan con procesadores Ascendganan cuota de mercado internacional.
Para fundamentar estas previsiones, la dirección argumentó que la computación transita desde la instrucción humana directa hacia la ejecución mediante agentes autónomos, lo que multiplicará la demanda de procesamiento entre 15 y 100 veces según la complejidad operativa.
En consecuencia, los balances confirman que la expansión de la infraestructura continúa acelerándose y que el fabricante de semiconductores se mantiene en el núcleo del ecosistema.
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Sin embargo, los estados financieros revelaron una dimensión más compleja: la corporación no actúa únicamente como proveedora de hardware, sino que opera como el Banco Central de la IA, proporcionando financiación, avales y acuerdos cruzados con clientes y suministradores bajo un esquema de financiación circular.
Los datos oficiales confirman compromisos para adquirir memoria que escalaron de 119.000 millones a 279.000 millones de dólares en solo tres meses. A ello se suman 56.000 millones destinados a respaldar a proveedores de computación especializada como Firmus e Iren en la compra de terrenos y energía, junto con 108.500 millones de dólares en avales crediticios para promotores de centros de datos.
En conjunto, la compañía reveló 530.500 millones de dólares en compromisos y garantías fuera de balance que se extienden más allá de 2032. Aunque los beneficios trimestrales respaldan su capacidad de cumplimiento, este volumen despierta inquietud en el mercado financiero.
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Dichas obligaciones reavivan el temor a esquemas de financiación de proveedores similares a los observados en la burbuja puntocom, cuando los fabricantes de fibra óptica financiaban a sus propios clientes para adquirir cableado, desencadenando un colapso de liquidez al ralentizarse la demanda final.
Frente a estas dudas, Colette Kress defendió la posición de la compañía argumentando que se trata de una transición histórica hacia una nueva plataforma tecnológica donde las empresas respaldadas se convertirán en gigantes consolidados.
En el corto plazo, los resultados del segundo trimestre reflejaron una brecha de 36.000 millones de dólares entre el beneficio neto de 56.000 millones y el flujo de caja operativo de 24.000 millones, un diferencial sustancialmente mayor que el registrado hace un año.
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Esta disparidad responde al rápido incremento en las cuentas por cobrar, correspondientes a productos entregados pero aún no cobrados, partida que escaló hasta los 63.100 millones de dólares frente a los 38.500 millones contabilizados en enero.
La dirección confirmó en sus presentaciones regulatorias que los acuerdos de pago aplazado continuarán condicionando los flujos de caja operativos, reconociendo que solo cinco corporaciones —presumiblemente Microsoft (MSFT), Amazon (AMZN), Alphabet (GOOGL), Meta Platforms (META) y Oracle (ORCL)— concentran el 70% de las cuentas por cobrar.
El director de inversiones de Vantage Point Asset Management, Nick Ferres, sostiene que la interpretación de estos resultados difiere según el perfil del inversor: mientras la renta variable celebra la prolongación del ciclo hasta 2028, los analistas de crédito perciben que la financiación circular añade riesgo sistémico.
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Esta preocupación se manifiesta en los contratos de permuta de incumplimiento crediticio (CDS) a cinco años, que cerraron en 83,5 puntos básicos, duplicando sus niveles históricos y cotizando con primas propias de emisores con calificación BBB en lugar de AA.
Ante este panorama, Morgan Stanley inició la cobertura del perfil crediticio de la firma con una recomendación neutral, advirtiendo la analista Lindsay Taylor que la fortaleza patrimonial se ha transformado en un instrumento estratégico de balance como servicio (balance-sheet-as-a-service) que introduce riesgos de cola opacos.
La capacidad de balance se convierte en un factor competitivo indispensable debido a que la mayoría de los operadores a hiperescala registran flujos de caja libre deficitarios y dependen del endeudamiento para sostener su expansión.
Estructuralmente, el fabricante despliega su capacidad mediante mecanismos de respaldo de valor residual (RVS) vinculados a su alianza de más de 500.000 millones de dólares, garantías sobre instalaciones como el campus PORTS-Pike de 4,25 gigavatios y modelos de reparto de ingresos que canalizan capital bancario y privado.
No obstante, Morgan Stanley aconseja a los inversores mantenerse al margen tanto en bonos como en derivados CDS, considerando que la deuda potencial se encuentra en una etapa incipiente y con reducida transparencia informativa.
El marco cuantitativo del banco proyecta que la deuda de Nvidia ajustada total —incluyendo compromisos contingentes— escalará hasta los 200.000 millones de dólares hacia finales del año natural 2028, incorporando 170.000 millones de dólares en ajustes fuera de balance.
Ese bloque de 170.000 millones se desglosa en 38.000 millones por pasivos de arrendamiento y garantías a socios, 68.000 millones en coberturas RVS dentro de la alianza de 500.000 millones, y 64.000 millones de dólares en respaldo sobre 5 gigavatios bajo el modelo de reparto de ingresos.
En términos de valor relativo, los CDS a cinco años de la compañía cotizan 25 puntos básicos por encima de emisiones similares de Google y Amazon, mientras sus bonos con vencimiento en 2036 ofrecen diferenciales cercanos a corporaciones con menor calificación crediticia.
En el ámbito inmobiliario, la empresa asume compromisos como arrendataria y garante: sus pasivos operativos reconocidos suman 4.300 millones de dólares, mientras que mantiene 32.400 millones en arrendamientos no iniciados con plazos de hasta 20 años, vinculados a proyectos como las instalaciones de Tract en Nevada (200 megavatios) y los complejos Beacon Point de Hut 8 (352 megavatios).
Paralelamente, la firma declaró 3.500 millones de dólares en garantías brutas sobre instalaciones de socios a cambio de opciones de compra sobre acciones, incluyendo coberturas de hasta 860 millones para centros operados por Nscale.
Respecto al campus tecnológico PORTS-Pike en Ohio, la compañía comprometió hasta 105.000 millones de dólares en valor mínimo garantizado (GMV) para respaldar nueve edificios que entrarán en servicio entre 2028 y 2030, ajuste que la agencia S&P Global Ratingscomputará como deuda neta de impuestos conforme se activen los contratos.
Para articular la plataforma de 500.000 millones de dólares junto a firmas como Apollo, BlackRock (BLK), Blackstone (BX), Brookfield, Goldman Sachs (GS) y KKR, el esquema contempla la emisión de deuda privada mediante vehículos de propósito especial (SPV).
El modelo cuantitativo estima que la exposición máxima por garantías de valor residual alcanzará un pico de 90.000 millones de dólares al finalizar 2028, considerando una cobertura del 25% sobre el tramo preferente de financiación bancaria.
Tanto S&P como Moody's han advertido que estos compromisos contingentes recibirán un tratamiento asimilable a deuda, evaluándose contra el valor depreciado del hardware y la solvencia de los prestatarios finales.
De forma complementaria, el mecanismo de reparto de ingresos introducido en julio garantiza un precio mínimo por hora de procesamiento (GPU-hour), asegurando la viabilidad económica de operadores emergentes a cambio de participar en los beneficios extraordinarios.
Esta estructura permite puentear contratos comerciales cortos de dos años con deuda de infraestructura a cinco años, proyectando una obligación contingente de 64.000 millones de dólares netos para una capacidad estimada de 5 gigavatios.
Las agencias calificadoras consideran que las garantías sobre capacidad informática no contratada deben computarse como deuda si el beneficiario final carece de grado de inversión, tomando como precedente el compromiso de 6.300 millones de dólares asumido con CoreWeave (CRWV).
Los analistas concluyen que el apalancamiento convencional subestima el riesgo real del balance, recomendando cautela ante el volumen superior a 1 billón de dólares en financiación estructurada que el ecosistema tecnológico proyecta desplegar en los próximos años.
La compañía reportó ingresos por centros de datos de 89.000 millones de dólares y proyectó un crecimiento de facturación del 70% para el ejercicio fiscal 2028, superando ampliamente el 45% previsto por el consenso. Por consiguiente, esta guía histórica puso fin a una racha de cinco caídas consecutivas tras sus balances, respaldada por un gasto en infraestructura de los gigantes de la nube que alcanzará los 1,3 billones de dólares en 2027.
La corporación actúa como el banco central de la industria al comprometer 530.500 millones de dólares en obligaciones y avales crediticios fuera de balance hasta 2032 para financiar a sus propios clientes y proveedores. En consecuencia, Morgan Stanley proyecta que la exposición crediticia ajustada alcanzará los 200.000 millones de dólares hacia 2028, reviviendo de esta manera los temores a estructuras de financiación de la era puntocom.
El flujo de caja operativo de 24.000 millones de dólares quedó 36.000 millones por debajo del beneficio neto debido a que las cuentas por cobrar escalaron a 63.100 millones, concentrando cinco grandes tecnológicas el 70% del saldo deudor. Asimismo, los seguros de impago CDS a cinco años se dispararon hasta los 83,5 puntos básicos, cotizando con primas de riesgo propias de emisores con calificación crediticia BBB en lugar de AA.
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