
Donald Trump afirma que la inflación liquidará la deuda de 40 billones de dólares muy rápidamente
Donald Trump afirma que la inflación pagará la deuda de 40 billones. El riesgo de represión exige proteger el patrimonio en carteras.
El presidente Donald Trump considera que determinados niveles de carestía en los precios podrían resolver el pasivo nacional de 40 billones de dólares. En una entrevista publicada este jueves, el mandatario afirmó con rotundidad:
"Ciertos niveles de inflación también pagarán esa deuda muy rápidamente. Muy rápidamente"
Tras recordarle que las obligaciones estatales aumentaron 11 billones de dólares durante sus cinco años de mandato, Trump responsabilizó a Joe Biden y a la Reserva Federal. Acto seguido, el mandatario insinuó la existencia de una estrategia reservada:
"Sé que soy el mejor del mundo"
Al detallar su visión sobre las finanzas públicas, el presidente completó su argumento:
"No les voy a decir cuáles son esas vías, pero la deuda se puede pagar por otros caminos. Aunque lo que realmente funciona es pagarla con crecimiento económico, y nunca habíamos tenido un crecimiento como este"
Posteriormente, el mandatario insistió en que el dinamismo productivo saldará el pasivo, afirmando que las alzas de la Fed están:
"haciéndole más daño a nuestro país de lo que la propia inflación nos está haciendo"
Asimismo, culpó a Biden por la mayor inflación histórica y reclamó abaratar la gasolina.
El índice general avanzó un 3,4% interanual en agosto, mientras la Reserva Federal elevaba las tasas de interés al rango del 3,75% al 4%. Trump aseguró que habría votado en contra de la subida, mientras el rendimiento del bono a 10 añostocó un máximo del 5,34%.
Esta postura no resulta novedosa para el autodenominado rey del endeudamiento. En mayo de 2016, Trump planteó recomprar bonos con descuento, para luego matizar en televisión:
"Nunca tienes por qué caer en impago porque eres tú quien imprime el dinero, aunque cueste aceptarlo, ¿entiendes?"
Tras superar la deuda los 40 billones de dólares, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, elevó las recompras a 6.000 millones de dólares. El funcionario descartó cualquier riesgo de quiebra oficial, señalando ante los medios financieros que las advertencias son alarmistas y que el país superará el pasivo creciendo.
Esa estrategia descansa en emitir financiación a tipo flotante, alcanzando el umbral de los 40 billones a mediados de agosto, seis semanas antes de lo previsto. Analistas advierten que una inflación descontrolada con un dólar débil amenaza con destruir la confianza en el sistema monetario, provocando fugas de capital.
El mecanismo técnico de fondo constituye una represión financiera clásica, donde el gobierno mantiene las tasas de interés por debajo de la inflación para transferir riqueza de los ahorradores al Estado. El Banco de Pagos Internacionales constató que este modelo redujo deuda por un 3% anual del PIB tras 1945.
Sin embargo, la fórmula solo funciona si el Tesoro toma prestado por debajo del ritmo de inflación. Actualmente ocurre lo contrario: el bono a 10 años rinde dos puntos sobre los precios, los intereses superan el billón de dólares anual y la deuda que vence se refinancia a costes elevados.
Lograr tasas de interés reales negativas requeriría que el banco central baje las tasas de interés al 1% o menos, tal como exige Trump, o imponer topes coercitivos al crédito. El mandatario no aclaró si estas medidas forman parte de las vías secretas que prefirió no revelar.
Donald Trump defendió que determinados niveles de inflación permitirán pagar la deuda pública con rapidez, debido a que el avance de los precios y el crecimiento nominal licúan el pasivo acumulado de 40 billones de dólares. Por consiguiente, el mandatario rechazó las recientes subidas de tipos de la Reserva Federal y exigió situar las tasas en el 1% o menos, asegurando de este modo que el crédito restrictivo perjudica a la economía más que la propia carestía.
El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años repuntó hasta el 5,34% alcanzando máximos no vistos desde 2002, ya que los inversores exigieron mayores primas frente a unas obligaciones federales que crecieron 11 billones de dólares bajo el actual mandato. Asimismo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, triplicó el límite del programa oficial de recompras hasta los 6.000 millones de dólares, descartando por lo tanto cualquier riesgo de impago soberano.
Licuar la deuda mediante inflación exige mantener tipos de interés reales negativos como ocurrió tras la Segunda Guerra Mundial, mientras que en la actualidad la tasa soberana a 10 años supera a la inflación en dos puntos porcentuales y eleva los intereses anuales a más de un billón de dólares. En consecuencia, intentar topar los rendimientos sin controles de capital provocaría una huida de inversores, destruyendo además el estatus del dólar como moneda de reserva internacional.