
Dislexia, una dificultad que todavía permanece invisible
La psicopedagoga María Julia Ramírez visitó Jujuy donde compartió herramientas y advirtió la falta de investigación.
Ayer se conmemoró el Día Internacional de la Dislexia y Jujuy fue escenario de un conversatorio destinado a visibilizar esta condición que, pese a acompañar a las personas durante toda su vida, todavía es poco conocida y comprendida. La actividad se desarrolló en el salón Marcos Paz de la Legislatura provincial bajo el título "Dislexia, un trastorno invisible, un problema de todos".
La jornada contó con la participación de María Julia Ramírez, psicopedagoga y socia fundadora de Disfam (Dislexia y Familia de Argentina), quien fue invitada por la representante de Disfam en Jujuy y directora de Huellas Jujuy, Adriana Baspineiro.
Ramírez explicó que "la dislexia es un trastorno de origen genético y con predisposición hereditaria que afecta principalmente la fluidez, automatización y comprensión de la lectura y que suele estar acompañado por dificultades en la escritura". Aclaró que se trata de una condición que permanece durante toda la vida y que puede atravesar tanto la infancia como la adolescencia y la adultez.
Detalló que uno de los principales desafíos es que se trata de una dificultad que no siempre presenta signos visibles y que todavía está rodeada de mitos. Entre ellos, mencionó la creencia de que "solamente puede presentarse en personas con capacidad intelectual promedio o superior". En este sentido, remarcó que lo necesario es "contar con capacidad intelectual para aprender" y que un diagnóstico preciso permite intervenir y generar estrategias de compensación.
Consultada sobre qué tipo de manifestaciones presenta esta condición dijo que pueden variar según la edad. En los niños pueden aparecer dificultades para leer, rechazo hacia las tareas escolares, desatención o incluso síntomas físicos como dolores de cabeza o de panza antes de asistir a clases. También pueden confundir letras como la D con la B, la T por la P y la P por la Q, tener dificultades para organizarse en los cuadernos o problemas para ubicarse espacialmente.
Además, en su cotidianeidad pueden confundir derecha e izquierda, tener problemas para interpretar la hora y para recordar los días de la semana o los meses del año. Mientras que en la adultez pueden presentar dificultades con herramientas como correos electrónicos y planillas de cálculo como Excel, entre otras.
Pero detrás de esas dificultades existe otro aspecto que la especialista consideró central y es el impacto sobre la autoestima. Advirtió que las burlas, el bullying y la exposición frente a los compañeros cuando un niño debe leer en voz alta y se traba pueden generar frustración y afectar profundamente su confianza.
En este sentido, sostuvo que muchas veces la conducta que se observa en la escuela es consecuencia de una dificultad que no fue detectada. Por eso consideró fundamental que docentes y familias estén atentos a las señales y puedan preguntarse qué hay detrás de un niño que no quiere leer, no hace las tareas o manifiesta rechazo hacia la escuela.
Por ultimo, dejó un mensaje dirigido especialmente a las familias y a la comunidad educativa: "observar a los niños y escuchar sus dificultades antes de etiquetarlos por su comportamiento".
Como cierre de la actividad, el bloque del Partido Justicialista entregó una declaración de Interés Legislativo a Disfam, Huellas Jujuy y Ramírez. Posteriormente, la especialista ofreció una charla dirigida específicamente a psicopedagogos sobre diagnóstico.
Ley 27.306 y falta de estadísticas
Jujuy adhirió a la Ley Nacional 27.306, que establece la necesidad de garantizar el abordaje integral e interdisciplinario de las dificultades específicas del aprendizaje. Sin embargo, la psicopedagoga María Julia Ramírez advirtió que uno de los principales problemas en el país continúa siendo la falta de implementación efectiva de la normativa.
Entre las medidas que deberían aplicarse en las escuelas mencionó adecuaciones como "evitar que los estudiantes sean obligados a leer en voz alta, otorgarles más tiempo para realizar determinadas actividades, utilizar evaluaciones de opción múltiple o evitar el dictado como única modalidad de aprendizaje y evaluación".
Para la especialista, se trata de generar las condiciones necesarias para que los estudiantes puedan demostrar lo que saben sin que una dificultad específica se convierta en una barrera para su aprendizaje.
Otro de los puntos que marcó durante su visita a Jujuy fue la falta de estadísticas nacionales. Mientras las estimaciones internacionales ubican la prevalencia de la dislexia entre el 7% y el 15% de la población, en Argentina no existen cifras oficiales que permitan dimensionar el problema. Ramírez atribuyó esta ausencia a la escasez de investigación y a la falta de atención que históricamente recibió la problemática.
Herramientas
La especialista destacó la existencia de herramientas gratuitas, aplicaciones y bibliotecas digitales que permiten transformar textos en audiolibros y facilitar el acceso a la información.
Frente a este escenario, María Julia Ramírez insistió en que el diagnóstico no debe ser entendido como una forma de patologizar la infancia, sino como una herramienta para comprender qué sucede y actuar en consecuencia.
Y especificó que "el diagnóstico debe hacerlo un especialista en psicopedagogía con orientación neurocognitiva".
Por último, remarcó a las familias que un niño debería poder sentirse feliz en la escuela y que, cuando eso no sucede, es necesario preguntarse qué está ocurriendo y que es en esa búsqueda que la autoestima es uno de los aspectos que no se pueden dejar de lado.
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