
De rifar sus camisetas para salvar a su hijo a la gloria máxima: la historia de Orlando Gill, el arquero paraguayo que eliminó a Alemania
El guardameta de San Lorenzo se vistió de héroe al atajar dos penales y darle el pase a su país a los octavos de final. Detrás del gigante que hoy asombra al planeta, se esconde un pasado de enorme sacrificio familiar que su esposa reveló tras el batacazo.
Resumen para apurados
La histórica clasificación de Paraguay a los octavos de final del Mundial 2026 quedará guardada en las páginas doradas del fútbol sudamericano. El gran responsable de la hazaña en Boston fue Orlando Gill, el arquero de San Lorenzo que se vistió de héroe absoluto al tapar dos penales en la definición definitiva ante el gigante europeo.
"Es una emoción inmensa. Ellos encontraron el empate y pudimos sostenerlo. Gracias a Dios pude atajar dos penales y conseguir la clasificación. Es un privilegio ya que eliminamos a un campeón", expresó el guardameta de 26 años, quien conmovió a todos al dedicarle la victoria a su sobrino internado: "Le prometí que si era la figura el triunfo era para él".
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La historia de Gill en el fútbol argentino comenzó en la Reserva de San Lorenzo de Almagro, a donde llegó procedente del modesto Sportivo San Lorenzo de Paraguay. Por su imponente físico y seguridad bajo los tres palos, rápidamente lo apodaron "Courtois". Sin embargo, además de sus reflejos, el arquero arrastra una particularidad muy emparentada con una leyenda de su país: patea tiros libres.
Al mejor estilo de José Luis Chilavert, Gill no le teme al arco de enfrente. "Me habían comentado lo de Chilavert. Yo pateo también, en Paraguay tengo cuatro goles. Soy más de patear fuerte, colocado pero fuerte. Al final del entrenamiento me quedo a patear y suelo convertir", había revelado en una charla con Radio La Red.
Su gran chance en la Primera del Ciclón se fue construyendo paulatinamente. Primero llamó la atención de Leandro Romagnoli y, ante las bajas por lesión de Facundo Altamirano y Gastón "Chila" Gómez, empezó a ganar terreno. El quiebre definitivo se dio en la pretemporada de 2025, donde se ganó la total confianza de Miguel Ángel Russo. Ante esto, la dirigencia azulgrana no dudó en desembolsar 500.000 dólares para quedarse con el 50% de su ficha.
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Su consolidación en Argentina, respaldada por seis vallas invictas en partidos clave, terminó de seducir a Gustavo Alfaro para convocarlo a las Eliminatorias. "Es un chico que ha mostrado mucha capacidad, solidez y madurez para manejar un arco difícil", llegó a elogiarlo el DT. Aunque recibió algunos cuestionamientos tras el debut frente a Estados Unidos, su actuación ante Alemania enterró cualquier tipo de duda.
Detrás del futbolista que hoy acapara los flashes del mundo, se esconde un pasado de enorme sacrificio familiar. Tras el partido, su esposa Melissa Ávalos conmovió a todos en Instagram al relatar las penurias que atravesaron cuando se convirtieron en padres y su hijo Lauti debió luchar por su vida.
"Cuando Lauti nació y no teníamos nada, Orlando vendía sus prendas del club donde jugaba en ese entonces para poder solventar los gastos. Nuestro hijo luchó por su vida y su papá siempre estuvo. Vendió todo, vendió su camiseta de la selección de la Sub 20 (no la pudo guardar de recuerdo), vendió sus prendas, sus championes (botines). ¡Literal vendió todo!", recordó emocionada.
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Aquel sufrimiento hoy se transformó en un presente luminoso. Como cerró Melissa en su posteo: "Tanta fue nuestra tristeza que lo que hoy estamos viviendo pedimos orando y llorando a Dios y él nos cumplió. No fue fácil y nunca será fácil nada, pero con amor y sacrificio todo se puede". Hoy, el planeta entero conoce el nombre de Orlando Gill, el guardián que puso de rodillas a Alemania.
