
Cuba da un paso histórico: riesgo y posibilidades de las nuevas reformas
La isla se juega su futuro con reformas económicas que abren la isla al capital privado y extranjero. El análisis del economista Ricardo Aronskind sobre el giro provocado por el hostigamiento de Washington y las urgencias internas.
Telma Luzzani
Acosada como nunca antes, Cuba ha tomado una de las decisiones más difíciles de su historia: emprender reformas económicas de tal radicalidad que, sin duda, impactarán también en el entramado político y social de la isla socialista.
"El espíritu de las reformas es el de buscar un alivio desesperado a la situación de estrangulamiento a la que está sometida Cuba", explica, en diálogo conEl Destape, el economista y magister en Relaciones Internacionales, Ricardo Aronskind.
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"Las medidas introducen mecanismos de propiedad privada, libre movilidad de bienes y capitales y amplia apertura al capital extranjero y contratación de asalariados para empresas particulares", dijo Aronskind antes de pasar a un análisis más profundo sobre la reforma y su condición de posibilidad.
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El camino no es fácil ya que la obsesión de Estados Unidos por la isla no es nueva ni es sólo por lo que simboliza. Desde siempre, el establishment norteamericano entendió que, si quería ser imperio, tenía que obligatoriamente dominar a Cuba. En 1898, por ejemplo, sin avisar a España, la Casa Blanca envió al acorazado "Maine" y lo ancló frente a la colonia española de Cuba. En un episodio muy muy confuso el buque de guerra explotó y se hundió.
Madrid siempre dijo que la explosión había sido dentro de la nave, pero Theodore Roosevelt, entonces a cargo de la Armada, apoyado por una operación de prensa a cargo del magnate William Randolph Hearst, aseguró que había sido un ataque exterior y declaró la guerra. Era el fin del poderío español en las Américas y el inicio del ciclo de expansión militar y diseminación de bases norteamericanas en la región y en el mundo. El estratégico puerto carbonero de Guantánamo (una vía de comercio ineludible para salir al Atlántico) fue entonces concedido a perpetuidad a EEUU por el primer presidente cubano Tomás Estrada Palma.
En la historia contemporánea, desde la revolución de 1959, el hostigamiento estadounidense ha sido brutal, permanente y bien conocido. Pero este año -2026-, dado que el declive imperial se ha acentuado que nunca, EEUU necesita imperiosamente reconfigurar su espacio vital y, por esta razón, Cuba –como Venezuela, Panamá y toda América latina- está especialmente en su mira.
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Al histórico bloqueo de los años 60, se sumaron nuevas sanciones (turismo, finanza, petróleo); amenazas de acciones militares por haber sido Cuba incluida en la lista de "países patrocinadores del terrorismo" y acusaciones directas a su líder Raúl Castro por supuestos crímenes cometidos en 1996, entre otros amedrentamientos.
La lista de 176 leyes, propuestas por el Comité Central del Partido Comunista de Cuba y aprobadas por la Asamblea del Pueblo, abre muchos interrogantes sobre su viabilidad y sobre el grado de trasformación que podrían generar en la sociedad cubana. Aronskind –economista, magister en Relaciones Internacionales y profesor de la UBA- analizó esta compleja realidad.
¿Cuál es tu primera lectura sobre esta reforma tan radical?
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Cuba llegó a esta situación por fracasos internos y por la brutal acción de hostigamiento norteamericano, las raíces de esta situación están en el pasado, y en el descaro de la agresión actual de Estados Unidos, que no es sólo contra Cuba, sino contra todos los gobiernos independientes de su voluntad en la región. Si bien otros procesos revolucionarios, como China y Vietnam han logrado hasta ahora compatibilizar las reformas capitalistas con los objetivos sociales y nacionales de largo plazo, la situación dramática de Cuba y su cercanía con el imperio norteamericano abren dudas sobre la posibilidad de lograr ese equilibrio.
Sí, China y también Rusia fue cambiando hacia una economía de mercado.
En Rusia se restauró completamente el capitalismo en los ´90, pero luego Vladimir Putin encabezó un nacionalismo patriótico que impidió que por la lógica del capitalismo global Rusia se transformara en una colonia del capital occidental. En China se actuó con más prudencia, se mantiene el control estatal sobre algunas palancas estratégicas de la economía, y el Partido Comunista tiene una presencia en todas las grandes empresas y conglomerados, por lo que preserva una importante capacidad de disciplinamiento y conducción, lo que se está viendo en los impresionantes logros económicos y tecnológicos.
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Le propongo un ping-pong de preguntas sobre algunas de las leyes nuevas: "transformar la empresa estatal socialista en sociedad por acciones o participaciones garantizando la mayoría accionaria del Estado en áreas estratégicas".
Creo que muchas de las medidas tienen que ser vistas en acción, según cómo se implementen y qué capacidad tenga el Estado de poder administrarlas con inteligencia, al servicio del bienestar de los cubanos. No es malo en sí tratar de capitalizar las empresas públicas con fondo privados, a condición de que no sea cambiado la razón de ser de las mismas. China, por ejemplo, realizó una profunda mejora en muchas de las empresas estatales chinas y logró que sean eficientes y competitivas.
Y la idea de "simplificar o reducir los requisitos, trámites", etcétera.
Simplificar trámites está bien, hay que tener cuidado con los requisitos para desarrollar diversas actividades, porque es bueno eliminar trabas burocráticas absurdas, pero hay peligro de abrir paso a un libertinaje privado no muy recomendable.
Desde ahora "el capital extranjero podrá asentarse en la isla para importar y exportar productos" (entre ellos petróleo).
Ahora es necesario superar el cuello de botella, y empezar a generar mucha más riqueza. En el capitalismo ya sabemos, esa riqueza será apropiada por escasísimas manos. La pregunta es cómo garantizará el gobierno cubano que el aumento de las exportaciones e importaciones redunde en beneficio de las mayorías. Por supuesto que si se genera empleo bien pagado (cosa hoy casi imposible) y si se normaliza la disponibilidad de bienes y servicios básicos, eso será bienvenido por la población. Pero siempre tenés el riesgo de que los intereses privados crezcan tanto que el estado no pueda conducirlos.
La nueva ley que habilita "gestionar financiamiento externo y abrir cuentas bancarias".
Hay que ver para qué será usado el financiamiento externo. Ahora se necesitan fuentes de trabajo y producir riqueza, también riqueza exportable. Pero si va a ser para financiar consumo y endeudar la isla -cosa probable- no es un buen camino.
¿Cuál le parece la medida más importante, cuál la más necesaria y cuál la más peligrosa?
La más necesaria tiene que ver con incentivar la producción de alimentos, el uso eficiente de la tierra, y el abastecimiento de combustible a la isla. Las más importantes (que vamos a ver si funcionan) son el conjunto de medidas que representan una invitación a la inversión extranjera en la isla, en una serie de actividades que tienen potencial, pero que por carencia de recursos o por un burocratismo sin visión estratégica, no se desarrollaron. Lo más peligroso es todo lo que tiene que ver con la liberalización de los flujos financieros de entrada y salida, no sólo porque pueden socavar la autoridad del estado cubano, sino porque pueden ser la plataforma que use el narcotráfico para empezar a operar desde la isla.
¿Están dadas hoy en Cuba las condiciones para llevar a cabo esos cambios? ¿Es posible aplicar esas 176 nuevas leyes?
No tengo idea de la coherencia interna de las 176 leyes. Pero externamente impresionan por el grado de liberalización y posibilidad de extranjerización que abren. No sé si el estado cubano está en condiciones de administrar este cambio. No porque no haya gente muy capaz en Cuba, sino porque están formados en una disciplina burocrática que no permitía ni incentivaba la creatividad.
Finalmente, queda por preguntarse si el capital extranjero -sea de los "gusanos" (cubanos anticastristas exiliados en Miami), de los yankis, de los europeos- va a creer en estas medidas y va a apostar. Si logran manejar el flujo de fondos y hacerlo productivo, pueden tener un despegue interesante. Si parte de esa nueva riqueza la usa el estado para empujar las actividades estratégicas que prioriza el gobierno socialista, puede llegar a ser interesante. Me imagino que el imperio lo que quiere es establecer una colonia, luego de que se "demuestre" que los comunistas no saben administrar el "cambio".



