Crean un sistema con IA que monitorea la movilidad de adultos mayores en sus hogares
Investigadores de la Universidad de Pensilvania desarrollaron una tecnología basada en inteligencia artificial que permite evaluar de forma continua la movilidad de personas mayores y podría convertirse en una herramienta clave para prevenir caídas y detectar deterioro funcional
Innovación en salud
Investigadores de la Universidad de Pensilvania desarrollaron una tecnología basada en inteligencia artificial que permite evaluar de forma continua la movilidad de personas mayores y podría convertirse en una herramienta clave para prevenir caídas y detectar deterioro funcional
Un equipo de investigadores de la Universidad de Pensilvania desarrolló un sistema basado en Inteligencia Artificial (IA) capaz de monitorear la movilidad de adultos mayores dentro de sus hogares, una innovación que podría mejorar la detección temprana del deterioro físico y contribuir a la prevención de caídas.
El estudio siguió durante un año a 75 personas de 65 años o más, de las cuales 68 completaron la investigación, realizada en viviendas particulares y comunidades de retiro.
Para el monitoreo, cada hogar fue equipado con un sensor de profundidad que registra únicamente siluetas, una tecnología diseñada para proteger la privacidad de los participantes. Los datos fueron enviados mediante conexión Wi-Fi a un servidor sin almacenar información identificatoria.
El sistema fue capaz de detectar recorridos de al menos 1,2 metros y analizar variables como la velocidad al caminar, el tiempo de desplazamiento y la longitud de la zancada. Además, estimó la altura de las personas para diferenciar a los residentes de los visitantes.
Los resultados fueron comparados con el Timed Up and Go (TUG), una de las pruebas clínicas más utilizadas para evaluar la movilidad y el riesgo de caídas en adultos mayores.
La investigación obtuvo una correlación de 0,611 entre ambos métodos, un resultado que los especialistas consideran prometedor y que demuestra que el monitoreo domiciliario puede aproximarse a las evaluaciones realizadas por profesionales de la salud.
Los investigadores también analizaron la relación entre los datos obtenidos y el Functional Activity Questionnaire, una herramienta utilizada para medir el nivel de autonomía de las personas mayores.
Los participantes con mayores dificultades funcionales presentaron una menor velocidad al caminar y zancadas más cortas, lo que sugiere que la inteligencia artificial también podría utilizarse para detectar cambios vinculados con la pérdida de independencia y orientar intervenciones tempranas.
La edad promedio de los participantes fue de 74,5 años. El 43% utilizaba algún dispositivo de asistencia para movilizarse, mientras que casi tres de cada diez habían sufrido al menos una caída y más del 65% reportó episodios de "casi caídas".
Los autores recordaron que más de un tercio de los adultos mayores sufre una caída cada año, un problema que representa una de las principales causas de lesiones y hospitalizaciones en esta población y genera costos médicos superiores a los 80.000 millones de dólares anuales en Estados Unidos.
Aunque reconocieron algunas limitaciones —como pérdidas de datos por problemas técnicos, vacaciones de los participantes o escaso tránsito frente a los sensores—, los investigadores concluyeron que este tipo de monitoreo continuo podría complementar las evaluaciones médicas tradicionales, permitiendo detectar de manera temprana cambios graduales en la movilidad y favorecer intervenciones preventivas que mejoren la calidad de vida de los adultos mayores.